Concebido para sostener el cuerpo humano y dar protección a los órganos vitales, el esqueleto es una de las estructuras más importantes del organismo. Dentro del mismo, hay huesos con funciones muy dispares, como servir de caja de resonancia.

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Debido a la gran tensión que tienen que soportar durante toda la vida, la estructura ósea es una de las que más lesiones sufren. Precisamente por esto, también es un campo en el que se ha avanzado mucho desde muy temprano: las roturas de huesos son unas de las dolencias que más pronto se aprendió como tratar. Estos son algunos datos sobre los huesos que seguramente desconocías.

El hueso más pequeño del cuerpo humano es el estribo

Ubicado en el oído, el estribo es el hueso más pequeño de todos los que hay en el cuerpo humano. Recibe su nombre por la forma que tiene, similar al objeto que permite a los jinetes colocar su pie para subir a la montura.

Es fundamental en el proceso de audición y sus dimensiones son de entre 2,5 y 3 milímetros. Junto a él, también hay otros huesos de tamaño reducido: el yunque y el martillo. Una de las enfermedades que pueden afectar a la audición de las personas es la otosclerosis. Ésta, de carácter hereditario, se produce cuando este hueso se endurece y no vibra. Puede solucionarse mediante un proceso quirúrgico llamado estapedectomía.

El cuerpo humano tiene 206 huesos

El esqueleto de una persona está formado por 206 huesos. Para su estudio se divide en dos partes: esqueleto apendicular y esqueleto axial. El primero de los dos está formado por los huesos del hombro, el brazo, el antebrazo, la mano, la cadera, el muslo, la pierna y el pie. El segundo grupo está formado por los huesos del cráneo, la cara, el tronco y la columna vertebral.

Dentro de las 206 unidades que forman el esqueleto, hay huesos de cinto tipos diferentes. Los huesos largos tienen una zona cilíndrica, llamada diáfisis y dos extremos, que se conoce como epífisis. El fémur y el húmero pertenecen a este grupo.

También clasificados por su longitud, se encuentran los huesos cortos. Tienen una forma irregular y sus medidas no son tan alargadas como las anteriores. El escafoides y el resto de huesos de la muñeca está dentro de esta porción del esqueleto.

El siguiente grupo de huesos son los planos. Su función suele ser de protección y se encuentran cerca de las partes blandas, como en el caso del cráneo protegiendo el cerebro y las costillas, resguardando los órganos vitales.

Los huesos irregulares tienen una forma característica y diferente al resto. Suelen estar creados para cumplir funciones estructurales o específicas y las vértebras y los huesos del oído son un ejemplo.

Los huesos sesamoideos tienen la particularidad de encontrarse junto a las articulaciones y son pequeños y redondeados. La función que cumplen es la de aumentar la fuerza de la palanca que hacen las articulaciones, como es el caso de la rótula.

Los bebés tienen más huesos que los adultos

Los bebés tienen de media 215 huesos nada más nacer. Esta diferencia con los 206 del esqueleto de un adulto se debe a que varias de estas piezas de más se fusionan entre ellas para formar una sola.

Esto ocurre con las vertebras sacras. Los recién nacidos vienen al mundo con cuatro o cinco que posteriormente se fusionan para crear el hueso sacro. Lo mismo ocurre con las vértebras coxígeas. Los bebés tienen de tres a cinco, que se unen para formar el hueso sacro.

Por último, el ilion, el isquion y el pubis también están presentes en el interior de su organismo, para después combinarse formando el hueso coxal, que se halla en la cadera.

Más de la mitad de los huesos están en las manos y los pies

La suma del total de huesos presentes en las manos y en los pies en un adulto es de 108, 54 en cada zona. En el pie, hay 16 propios del tarso, 10 del metatarso y 28 en las falanges. En las manos la distribución es la misma: 16 huesos en el carpo, 10 en el metacarpo y 28 en las falanges.

En algunas personas, el número de huesos en las manos y en los pies es mayor. Debido a un tipo de malformación, algunos sujetos presentan huesos sesamoideos entre las falanges. Esto puede provocar problemas y a veces se interviene quirúrgicamente.

Solo hay un hueso que no está unido a otros

Justo debajo de la lengua, entre una maraña de tendones y músculos se encuentra el hueso hioides. Tiene forma de herradura y es el único en todo el cuerpo que no está conectado con otros huesos mediante ligamentos o tendones.

Presenta dos caras, dos bordes y dos extremidades y es rígido en su parte superior y esponjoso en las astas mayores, formadas por los extremos de la herradura.

Los huesos suponen el 12% del peso corporal

A pesar de su rigidez y resistencia, los huesos son relativamente ligeros. Tienen en su interior un 25% de agua, un 45% de sustancias de origen mineral como fosfato y carbonato de calcio y un 30% de materia orgánica como el colágeno y algunas proteínas.

A pesar de su ligereza, se calcula que un hueso puede aguantar un peso de nueve toneladas sin llegar a quebrarse.