Los tres alimentos que hay que desayunar en España a partir de los 30 para vivir 100 años

Los tres alimentos que hay que desayunar en España a partir de los 30 para vivir 100 años

Nutrición

Los tres alimentos que hay que desayunar en España a partir de los 30 para vivir 100 años

24 febrero, 2024 01:48

En la constante búsqueda de una alimentación balanceada y saludable, el desayuno se presenta como la oportunidad perfecta para nutrir el organismo con alimentos de alta calidad desde el inicio del día.

Por eso los especialistas de la Universidad de Harvard destacan su valor potencial en la incorporación de ingredientes beneficiosos, entre ellas Monique Tello y Julie Corliss, proponen una triada de alimentos indispensables para un desayuno enriquecedor: frutas y verduras, cereales integrales, y fuentes de proteínas de calidad.

Frutas y verduras

Las frutas y verduras son un tesoro nutricional por su alta densidad de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Estos componentes son cruciales para el buen funcionamiento del organismo y la prevención de enfermedades.

Consumir una variedad de este tipo de alimentos en el desayuno asegura no solo una ingesta rica en nutrientes sino también una experiencia gastronómica diversa y colorida. Por ejemplo, un estudio realizado en Harvard subraya la significativa contribución de las frutas y verduras al prolongamiento de la vida, sugiriendo un consumo diario de dos porciones de frutas y tres de verduras. Pone especial énfasis en la importancia de los frutos rojos y las verduras crucíferas, tales como el brócoli, por sus intensas propiedades antioxidantes.

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Tales nutrientes son cruciales para la protección celular frente a los daños de los radicales libres y juegan un rol esencial en la mitigación de la inflamación, vinculada estrechamente con el desarrollo de enfermedades crónicas, incluyendo diabetes y afecciones cardíacas. 

Este consejo se apoya en un amplio análisis que incluyó a más de 100.000 individuos, tanto hombres como mujeres, monitoreados a lo largo de 28 a 30 años. Este seguimiento extenso, junto con la revisión de múltiples investigaciones a nivel global, reveló que aquellos adultos que integraban aproximadamente cinco porciones de frutas y verduras en su dieta diaria presentaban un riesgo reducido de fallecimiento prematuro, particularmente por causas relacionadas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y el cáncer.

Cereales

Al hablar de cereales, la recomendación de Harvard hace hincapié en escoger las versiones integrales sobre las refinadas. Optar por cereales integrales en lugar de refinados es vital para obtener energía de larga duración y para mantener un sistema digestivo saludable, así como beneficios para la digestión y la salud cardiovascular.

Los cereales integrales, como la avena, el arroz integral y la quinoa, aportan hidratos de carbono complejos, fibra, proteínas vegetales y una serie de micronutrientes esenciales. Esta fibra es conocida por su capacidad para disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, incluyendo diabetes tipo 2, distintos cánceres y patologías cardíacas.

Según investigaciones divulgadas en el American Journal of Clinical Nutrition, incorporar una cantidad significativa de fibra dietética y cereales integrales en la dieta cotidiana podría ser clave para controlar mejor los niveles de azúcar en sangre y mitigar la inflamación, aspectos fundamentales en la prevención de enfermedades crónicas.

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Los cereales integrales no solo son ricos en fibra, sino que también proveen un amplio espectro de vitaminas y minerales vitales, como selenio, magnesio y hierro. Estos nutrientes son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y para sostener un metabolismo eficiente.

Además, es común encontrar cereales enriquecidos con otros nutrientes críticos, tales como ácido fólico y vitamina D, los cuales son añadidos para fortalecer la salud general y evitar carencias nutricionales. Por eso, incluirlos en el desayuno puede traducirse en un mejor control del peso y una reducción en el riesgo de enfermedades crónicas.

Fuentes de proteínas

Las fuentes de proteínas de calidad constituyen el tercer pilar para un desayuno saludable. Estos nutrientes son fundamentales para reparar tejidos, construir músculos y producir enzimas y hormonas.

Elegir fuentes de proteínas magras o con grasas saludables, como huevos, lácteos sin azúcares añadidos, carnes magras, pescados y, para las dietas veganas, legumbres y sus derivados, asegura un inicio de día equilibrado y lleno de energía. 

Estas fuentes de proteínas no solo complementan el perfil nutricional del desayuno, sino que también ayudan a moderar el índice glucémico de la ingesta, favoreciendo la saciedad y el control del peso.

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La relevancia de un desayuno enriquecido se refleja en numerosos estudios que correlacionan esta práctica con beneficios a largo plazo en la salud y la longevidad. Investigaciones como el estudio 'ANIBES' han evidenciado la relación directa entre un desayuno regular y la reducción del riesgo de obesidad abdominal y otros marcadores de riesgo cardiometabólico. 

Contrariamente, se advierte sobre alimentos que, pese a su asociación tradicional con el desayuno, como el zumo de naranja sin fibra, pueden no ser tan beneficiosos como se cree, sugiriendo la preferencia por la fruta entera para evitar picos glucémicos indeseados.