Reducir calorías no solo ha demostrado mejorar el peso corporal, sino también el buen estado y el rendimiento del metabolismo, como habrán podido comprobar multitud de personas en España a lo largo de los años. Sin embargo, esa restricción calórica no es la única forma de mejorar los marcadores de salud metabólica.

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Al menos así lo sugiere un reciente estudio publicado en iScience, a cargo de Thomas W. Gettys y sus colegas del Laboratorio del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Pennington: reducir el consumo de ciertos aminoácidos también sería una opción.

En anteriores estudios ya se habría podido comprobar que eliminar determinados aminoácidos de la dieta produciría mejoras metabólicas e incluso pérdida de peso sin reducir la cantidad de calorías como tal. Ese es el caso de los famosos BCAA, los aminoácidos ramificados popularmente consumidos a nivel deportivo para mejorar la masa muscular: restringir su consumo ha demostrado mejorar la salud metabólica.

Ahora, en este nuevo estudio, Gettys y sus colegas habrían sugerido que reducir o evitar el consumo de otro aminoácido sería clave para lograr mejoras inmediatas y duraderas en casi todos los biomarcadores de salud metabólica, e incluso sería capaz de ralentizar el proceso de envejecimiento. Se trata de la metionina, otro aminoácido que no entraría dentro del grupo de los mencionados BCAA (leucina, isoleucina y valina). 

Los aminoácidos con los componentes individuales que forman las proteínas. En el caso de la metionina, como bien explican los investigadores, su restricción sería algo problemática. En efecto, implicaría dietas formuladas con aminoácidos elementales, con mal sabor, mala tolerancia y escasa adherencia.

Sin embargo, habría una solución. El laboratorio del Dr. Gettys colaboró con los científicos de los alimentos de LSU, los cuales desarrollaron métodos para eliminar de forma selectiva la metionina de la caseína, la proteína principal de la leche y el queso. Posteriormente, Gettys y sus colegas realizaron pruebas para validar si la caseína oxidada (sin metionina) podría usarse y no dar lugar a ese sabor desagradable característico de las dietas elementales.

Actualmente se sabe que más de dos tercios de los estadounidenses sufren sobrepeso u obesidad, y más del 40% de los adultos del país sufren prediabetes o diabetes tipo 2. En España los datos no son muy diferentes: hasta el 25% de la población en España sufre sobrepeso u obesidad, siendo el segundo país europeo con mayores tasas de exceso de peso, solo superado por Reino Unido.

En este aspecto, los investigadores destacan la importancia de una dieta capaz de compensar los daños de las enfermedades metabólicas, como sería el caso de la restricción de metionina, pero logrando a su vez que esa dieta provoque adherencia y tolerancia. El problema no es menor: si una dieta tiene mal sabor, nadie la aguantará durante demasiado tiempo.

Actualmente la forma de mejorar la salud metabólica es reducir calorías, logrando una reducción de peso a corto y medio plazo. Sin embargo, se sabe que a largo plazo la mayoría de las personas acaban recuperando el peso perdido. Restringir calorías es una herramienta eficaz a corto plazo, pero no con vistas a futuro.

Por ello, Gettys y sus colaboradores tienen esperanzas en su nueva dieta con caseína oxidada, sin metionina. Pero son precavidos, y sugieren que se necesitará más investigación al respecto. De momento, el estudio se ha realizado en ratones, y aún sería necesario reproducirlo en humanos.

Se trata de una extrapolación compleja, pues los seres humanos llevamos a cabo una dieta mucho más compleja, con múltiples fuentes proteicas más allá de la caseína. A corto plazo sugieren intentar llevar a cabo una dieta con proteínas modificadas, siempre bajo supervisión médica. Pero, insisten, será necesaria mucha investigación al respecto.