El jengibre es uno de los superalimentos que se ha ganado a pulso cada letra de esta denominación, en ocasiones, demasiado manoseada por el márketing. Pero esta raíz con superpoderes bien merece una oportunidad para colarse en nuestra despensa y no volverse a ir de allí. Cuenta la leyenda que llegó a Asia hace miles de años de la mano del emperador chino Shennong y desde entonces se ha convertido en uno de los alimentos más saludables y terapéuticos del planeta. Su sabor picante y sus múltiples propiedades ligan a la perfección con cualquier dieta.

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El jengibre o kión (Zingiber officinale) es una planta de la familia de las zingiberáceas, relacionada con la ćurcuma o el cardamomo. Su tallo subterráneo es un rizoma empleado desde hace siglos en la medicina tradicional, especialmente para ayudar a los procesos digestivos, reducir las náuseas o como remedio para combatir la gripe, aunque esto último tiene más de leyenda que de realidad. No obstante, sí es beneficioso para estimular los movimientos intestinales, absorber nutrientes y eliminar toxinas en la digestión. También regula los niveles de azúcar siendo un aliado perfecto para perder peso, contribuyendo asimismo a acelerar el metabolismo y quemar grasas.

Es un fuerte antiinflamatorio y puede reducir significativamente la inflamación de articulaciones y el dolor derivado, especialmente en casos de osteoartritis y reumatismo. Es útil para reducir el colesterol y es beneficioso para disminuir la presión arterial, prevenir el estrechamiento de las arterias cardíacas y diluir la sangre. Algunos estudios también señalan la eficacia del jengibre para combatir enfermedades infecciosas provocadas por distintos tipos de bacterias y sus propiedades diuréticas. Es muy significativo su uso como remedio natural a las náuseas y vómitos, sobre todo en embarazadas o personas que están recibiendo un tratamiento de quimioterapia. 

Por si fuera poco, está indicado para aliviar el dolor menstrual y cuenta con propiedades adelgazantes para ayudar a perder peso de forma natural. Esto se debe, por un lado, a sus mecanismos aceleradores del metabolismo, reguladores de azúcar y diuréticos que ya hemos mencionado, pero también al poder saciante de sus compuestos. Una de las mejores fórmulas para emplear el jengibre en una dieta de adelgazamiento es tomarlo el infusión, por ejemplo con té verde y limón.

Valor nutricional del jengibre

El valor nutricional por 100 gramos de jengibre es el siguiente:

Calorías: 336 kcal

Grasas totales: 4,24 g

Colesterol: 0 g

Hidratos de carbono: 71,62 g

Proteínas: 4,52 g

Vitamina B3: 9,62 mg

Calcio: 114 mg

Magnesio: 214 mg

Fósforo: 168 mg

Potasio: 1.320 mg

Tipos de jengibre

Los expertos hablan de dos grandes grupos: las variedades del jengibre japonés y las variedades del jengibre chino o jengibre común. Son estas últimas las más fáciles de encontrar en el supermercado, mientras las primeras tiene rizomas más pequeños y un sabor más intenso. De las comunes podemos destacar:

-Jengibre espiral. Originario del sudeste asiático, tiene un tallo con forma de bambú y con un patrón circular, de ahí su nombre. Posee un tinte rojizo.

-Jengibre escondido. Con este nombre se conoce a la cúrcuma, de cuyos beneficios, propiedades y valores hemos hablado en este otro artículo

-Zingiber. Se caracteriza por tener flores de color amarillo cremoso, con rizoma verrugoso y ramificado. Se emplea también para fabricar champús. 

-Jengibre lirio de mariposa. Puede llegar a medir 6 metros y sus rizomas crecen rápidamente. Tiene flores de distintas tonalidades y se usa especialmente en jardinería, como ornamentación.

Cómo tomar jengibre

Podemos encontrarlo en múltiples formatos, así que será bastante sencillo incorporarlo en nuestra rutina diaria. Está disponible en crudo y fresco, pero también seco y molido, en cápsulas, extracto o en aceite esencial. Una buena forma de aprovechar sus beneficios, como hemos enumerado, es tomándolo en té o en infusión fría, la llamada agua de jengibre; pero también mezclando su jugo con los zumos de frutas o verduras licuadas.

Su sabor picante y dulzón lo convierte en un condimento muy especial para aprovechar en los fogones añadiéndolo en numerosas recetas: de sopas a salsas, pasando por cremas, ensaladas, carnes o postres. En un amplio recetario, podemos destacar las míticas gallegas de jengibre, todo un clásico de la Navidad, también este risotto con nueces y este puré de zanahoria.

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