Durante años la grasa fue el macronutriente a eliminar de cualquier pauta dietética para reducir la pandemia de obesidad que ya empezaba a azotar al planeta décadas atrás. Sin embargo, durante los últimos años, los carbohidratos han pasado a ocupar ese lugar como "enemigo" de una buena dieta saludable. Poco a poco se está viendo que ni uno ni otro caso son el problema, sino que se trata de un complejo conjunto de factores.

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Ahora, un nuevo estudio publicado en el Journal of Nutrition ha ido un poco más allá, investigando qué sucedería si se añaden especias a las comidas ricas en carbohidratos y en grasas. Y saldría rentable, dado que solo con usar una mezcla de especias sobre estos alimentos lograría reducir la inflamación típicamente asociada a la 'Dieta Occidental'.

Las especias fueron durante años una moneda de cambio incluso más importante que el oro o la plata, sobre todo en los países asiáticos. Hoy en día han perdido dicha importancia, aunque siguen siendo un bien esencial a nivel nutricional: son sustancias acalóricas capaces de darles una enorme variedad de sabores a los platos, además de haber demostrado en diversas ocasiones su potencial antiinflamatorio a nivel corporal.

De hecho, el nuevo trabajo llevado a cabo por la Universidad Estatal de Pensilvania ha hecho hincapié en dicho potencial, sugiriendo que el uso de especias reduciría los efectos inflamatorios de las comidas ricas en carbohidratos y grasas, aportando así beneficios para la salud.

Para demostrarlo, la profesora de Ciencias Nutricionales Connie Rogers y sus colegas realizaron un ensayo clínico donde 12 hombres de entre 40 y 65 años, con sobrepeso u obesidad y algún otro factor de riesgo cardiovascular, consumían una comida rica en grasas y carbohidratos, a la cual se asociaban hasta seis gramos de una mezcla de especias añadida.

Dicha mezcla contenía albahaca, laurel, pimienta negra, canela, cilantro, comino, jengibre, orégano, perejil, pimiento rojo, romero, tomillo y cúrcuma. No se pudo precisar qué especia en particular podía otorgar tal beneficio, dada la enorme variedad que existía en la mezcla.

De forma aleatoria, cada participante consumió tres versiones de la comida rica en grasas y carbohidratos en tres días separados: una comida sin especias, una con dos gramos de la mezcla de especias y otra con seis gramos de la mezcla de especias. A todos ellos se les realizaron análisis sanguíneos antes y después de cada comida, y cada hora durante las siguientes cuatro, con el objetivo de medir sus marcadores inflamatorios.

Por otra parte, también cultivaron glóbulos blancos y los estimularon para responder a un estímulo inflamatorio, similar a lo que ocurriría en el cuerpo humano cuando lucha contra alguna infección.

Tras analizar los datos, Rogers y sus colegas encontraron que las citoquinas inflamatorias se redujeron tras la comida con seis gramos de especias, en comparación con la comida con dos gramos de especias y la comida sin ningún tipo de especia añadida. Según los investigadores, los seis gramos de especias equivaldrían a una cucharada, dependiendo de cómo se deshidraten las especias.

En investigadores anteriores ya se había sugerido que algunas especias, como el jengibre o la cúrcuma, tienen propiedades antiinflamatorias. Además, se sabe que la inflamación corporal puede aumentar tras el consumo de comidas ricas en grasas o azúcares añadidos. Sin embargo, aún no está totalmente claro que estos aumentos de inflamación puntual, o inflamación aguda, puedan desembocar en inflamación crónica. Aún así, como comenta Rogers, se sospecha que sí puede existir una relación, sobre todo en los individuos que sufren sobrepeso u obesidad.

En última instancia, recuerda, la recomendación general es llevar a cabo una dieta saludable, perder peso y hacer suficiente ejercicio físico. Sin embargo, estos cambios requieren tiempo y cambios de comportamiento de larga duración, recuerda Rogers, por lo que el objetivo en el estudio es identificar si otros cambios más factibles, como añadir especias a las comidas, podrían tener algún efecto positivo.

Además, en un segundo estudio llevado a cabo con los mismos participantes, en este caso a cargo de las investigadoras Penny Kris-Etherton y Kristina Petersen, también se descubrió que tomar seis gramos de especias reduciría la "dilatación mediada por flujo" de los vasos sanguíneos, un marcador de salud de la circulación sanguínea.

En un futuro, Rogers, Kris-Etheron y Petersen tienen como objetivo llevar a cabo más estudios que determinen si el uso habitual de especias en las comidas puede tener un efecto positivo a más largo plazo y en población más diversa.