Cualquier patrón dietético que promete la pérdida de una gran cantidad de peso en un escaso lapso de tiempo, a cambio de un escaso o nulo esfuerzo por nuestra parte, suele ser una trampa, un timo y un atentado contra la salud. Sin embargo, son estos métodos conocidos como 'dieta milagro' los que gozan de más popularidad en las redes sociales, repitiendo el ciclo año tras año.

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Estas dietas llegan a incluir frases como "resultados garantizados", o se ayudan del uso de suplementación externa con el objetivo de reducir la grasa corporal o "acelerar el metabolismo". Pero son una falacia: si fuese tan fácil, la obesidad no sería una pandemia global. 

Aunque actualmente existen multitud de métodos que podrían catalogarse como 'dieta milagro', existen cuatro de ellas en particular que han sabido acaparar el interés y convertirse en tendencia de actualidad.

Dieta inversa

La dieta inversa tiene una base particular. De hecho es conocida como "la dieta después de la dieta", e implica aumentar el consumo de energía -y por tanto de caloríasde forma gradual tras haber llevado acabo una fase de déficit calórico o reducción de consumo de energía.

Este tipo de dieta es popular entre culturistas y atletas que intentan "volver a la normalidad" sin aumentar drásticamente de peso. En teoría, este método y su excedente calórico ayudaría a restaurar los niveles hormonales y revertir los efectos adversos del gasto energético corporal.

Además, la dieta inversa intenta hacer coincidir la ingesta energética con la tasa metabólica habitual de una persona, para mantenerla en un peso estable. El objetivo final es evitar un almacenaje de grasa corporal adicional a pesar de consumir más energía de la que realmente se usará.

Aunque los estudios sobre el éxito de la dieta inversa son poco menos que anecdóticos, el método se ha vuelto una tendencia a pesar de la falta de evidencia sobre su efectividad en cuanto al control de peso se refiere.

Cualquier tipo de método alimentario debería priorizar la pérdida de peso mediante la reducción de las reservas de grasa, pero conservando la mayor cantidad posible de masa muscular.

Los estudios de revisión al respecto, en los cuales se ha estimado la cantidad necesaria de energía diaria para maximizar la ganancia muscular y minimizar la ganancia de grasa, simultáneamente a la realización de ejercicio físico de resistencia, han encontrado una evidencia limitada para recomendar el uso de métodos como la dieta inversa.

Dieta GAPS

La dieta GAPS (Gut and Psychology Syndrome) se basa en la eliminación estricta de determinados alimentos, seguida de una fase de mantenimiento y reintroducción que puede durar varios años.

En realidad la dieta GAPS no fue ideada para perder o controlar el peso, sino como un tratamiento natural para problemas digestivos e incluso afecciones neurológicas, como el autismo. Sin embargo, en la propia web de la Dieta GAPS, se comenta que algunos individuos sí han experimentado cambios de peso positivos, tanto para aumentar como para reducir el peso, según el caso. Sin embargo, no hay evidencia científica de que esta dieta elimine la "niebla tóxica cerebral" y permita que el sistema nervioso funcione con normalidad, como aseguran en su web.

En este caso, la dieta aconseja eliminar todos los granos, lácteos pasteurizados, vegetales con almidón y carbohidratos refinados en general. A cambio, incluye pescado, huevos, caldos y alimentos fermentados. Además, también recomienda una serie de suplementos probióticos, ácidos grasos esenciales, enzimas digestivas y aceite de hígado de bacalao. Todos ellos, por cierto, a la venta en la misma página web de la dieta.

Según la dieta GAPS, la permeabilidad intestinal permite que los componentes de los alimentos y las bacterias acaben llegando a la sangre, desencadenando patologías neurológicas y psicológicas, como la depresión, las dificultades para el aprendizaje e incluso el autismo. Y, por si fuera poco, la dieta GAPS afirma poder curar este intestino permeable al eliminar la toma de estos alimentos a cambio de una suplementación externa.

Si bien es cierto que la permeabilidad intestinal es una situación conocida, y se sabe que puede aumentar en casos fisiológicos como el embarazo, durante el ejercicio de resistencia, usando fármacos antiinflamatorios o incluso por el ambiente inflamatorio asociado a la Dieta Occidental cargada de procesados y ultraprocesados, no hay evidencia alguna de que la dieta GAPS pueda solucionar esto.

De hecho, es común ver episodios de diarrea mientras se lleva a cabo la dieta GAPS, y eso no implica que un individuo esté "desintoxicándose". No hay evidencia de que ningún tipo de diarrea sea útil para tal fin. Para finalizar, se trata de una dieta muy restrictiva, pudiendo conllevar déficits de micronutrientes, algo que la hace muy poco recomendable.

Dieta HCG

La gonadotropina coriónica humana o HCG es una hormona producida durante el embarazo, que a su vez también se usa de forma artificial en procesos de fertilidad. Así mismo, esta hormona también se ha llegado a usar en atletas, dado que ha demostrado aumentar la producción de testosterona y el desarrollo muscular en los hombres. Por ello, se considera a la HCG una sustancia dopante prohibida.

También se usa como suplemento para perder peso, supuestamente por su potencial para movilizar grasa y suprimir el apetito. El origen de este uso data de 1954, cuando se sugirió en un ensayo clínico que la HCG puede ayudar a perder peso.

Así pues, la dieta HCG implicaría tomar un suplemento de esta hormona, habitualmente en forma de gotas, a la vez que se sigue una dieta muy baja en calorías, la cual rondaría las 500 kcal diarias.

Sin embargo, la realidad actual es que ningún estudio posterior al mencionado de 1954 ha podido replicar esos resultados, por lo que se sospecha que la pérdida de peso no se produce por la toma de HCG como tal, sino a la enorme restricción calórica, motivo por el cual esta dieta milagro no es recomendable, e incluso puede ser peligrosa.

Dieta IIFYM

La dieta IIFYM ("If it fits your macros") consiste, esencialmente, en ajustar macronutrientes o "macros" y no energía o calorías como se suele hacer.

En primer lugar, la dieta IIFYM aconseja usar su calculadora online y completar una serie de preguntas sobre sus planes para perder peso. Se solicita, a su vez, un correo electrónico de contacto, donde el portal web enviará las necesidades de macronutrientes diarias, además de enviar una "oferta" con un programa personalizado.

En teoría, esta dieta controla la ingesta diaria de proteínas, carbohidratos y grasas de los diferentes alimentos, independientemente de su origen. Dependiendo del objetivo, la dieta puede incluir una restricción diaria de calorías o no.

Actualmente no existe ningún estudio que haya podido comprobar los beneficios de la dieta IIFYM, pero otras investigaciones sí han estudiado la viabilidad de controlar unas proporciones u otras de macronutrientes con el objetivo de controlar el peso; es decir, si es mejor una dieta baja en grasas o baja en carbohidratos. Por el momento, la respuesta es que ninguna es mejor.

Por su parte, una revisión de hasta 14 dietas populares donde se ajustaban los macronutrientes en diferentes proporciones llegó a la conclusión de que ninguna dieta específica era mejor que otra para lograr la pérdida de peso durante los primeros seis meses; en todos los casos se logró una pérdida de peso similar tras el paso de 12 meses. La clave, en todos los casos, era lograr una restricción calórica suficiente y asimilable a corto-medio plazo.

Al fin y al cabo, es más importante fijarse en los alimentos que se consumen, y no en sus macronutrientes como tal. La bollería y las frutas contienen esencialmente carbohidratos, pero no se trata de los mismos. Aportar calidad nutricional a los platos, basándose en granos enteros, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos y proteína de calidad, ya sea vegetal o animal, sin caer en el error de basar la alimentación en alimentos procesados o ultraprocesados, es esencial.