Un aguacate partido por la mitad.

Un aguacate partido por la mitad. Pixabay

Nutrición

El 'boom' del aguacate: el 'oro verde' que provoca sequías y deforestaciones

Su exportación de Centroamérica al resto del mundo provoca conflictos entre sus agricultores y los países importadores. Afortunadamente, España se mantiene al margen.

8 abril, 2019 00:57

La retórica hostil de la administración Trump contra la población migrante de aquellos estados que Fox News denomina "países mexicanos" puede suponer graves consecuencias para la agricultura estadounidense. El presidente amenazó a finales de marzo con cerrar la frontera entre México y Estados Unidos hasta que cese el flujo de emigrantes centroamericanos. Esto también incluiría a cualquier tipo de intercambio comercial con su vecino sureño. Según informa NowThis, el país yankee podría quedarse sin reservas de aguacates en apenas tres semanas: la mitad de este fruto exportado a Estados Unidos proviene de territorio mexicano.

La geopolítica del aguacate, explicada en un minuto

Por suerte, las amenazas de Trump no suponen ningún riesgo para el cultivo de los aguacates españoles. Entre las muchas anomalías geográficas que encontramos a lo largo de la geografía peninsular, son destacables las hoyas de Málaga y Granada. Estas depresiones se encuentran delimitadas por relieves montañosos y están enclaustradas entre cauces de ríos. La combinación de grandes períodos de sequía con episodios puntuales de tormentas, que generan una gran cantidad de precipitaciones durante el otoño, dan como resultado un clima subtropical en plena Península Ibérica. Se trata de una situación prácticamente excepcional para el resto del contienente europeo, a excepción de las islas situadas en la Macaronesia.

En estas hoyas, como la de Vélez (Málaga) o la de Guadix (Granada), se dan las condiciones climatológicas perfectas para el cultivo de regadío debido a las condiciones fértiles de la zona. Tal y como explicaba EL ESPAÑOL en este reportaje sobre la región de la Axarquía, los agricultores malagueños consiguieron adaptar y cultivar por primera vez los aguacates originarios de Centroamérica a mediados del siglo XVIII. Tres siglos más tarde, Málaga exporta cerca de 400.000 toneladas de aguacates al resto del continente europeo, según los datos que maneja la asociación de agricultores Asaja.

La etimología del aguacate resulta bastante ilustrativa. Su denominación proviene del idioma náhualt, la lengua indígena con mayor número de hablantes en México. Casi un millón y medio de mexicanos la combinan con el español de forma bilingüe. Se trata del idioma que las criadas mixtecas Cleo y Adela utilizan para comunicarse entre sí en la celebrada Roma, de Alfonso Cuarón. La traducción de ahuacatl al castellano es bastante menos ilustrada, ya que significa literalmente "testículo".

Estos frutos colgantes fueron cultivados en Mesoamérica durante miles de años en la era precolombina. Por su naturaleza pueden considerarse bayas, técnicamente. En contraposición a no tener multitud de pepitas, el aguacate contiene una sola semilla que se encuentra en el interior de las frutas. Esta característica tiene una explicación evolutiva. Durante el pleistoceno del contienente centroamericano, el tamaño de los animales que consumían aguacates era bastante superior al actual. Los armadillos prehistóricos, mamíferos con caparazón y de constumbres nocturnas, llegaban a alcanzar el tamaño de un coche. La evolución provocó que se extendiesen los aguacates con semillas tan grandes que pudiesen atravesar el sistema digestivo de estos animales sin disolverse durante el proceso.

Esta megafauna se extiguió inevetablemente tras la última etapa de la era glacial, caracterizada por un aumento repentino de las temperaturas. Por suerte para los aguacates y sus consumidores contemporáneos, los homínidos que comenzaban a poblar el continente centroamericano poseían la inteligencia suficiente para aprender a a cultivarlos sin necesidad de ingerir la semilla previamente.

Sus cualidades nutricionales son bastante singulares. Mientras que la mayoría de frutas se componen fundamentalmente de agua, azúcar y fibra, los aguacates contienen grandes cantidades de proteínas y grasas. 100 gramos equivalen a unos 19 gramos de lípidos aproximadamente. También son una fuente rica en potasio, vitamina E y ácidos fólicos, así como una excesiva cantidad de calorías debido a su contenido graso.

La alta demanda mundial del aguacate en los últimos años ha provocado graves consecuencias de calado ecológico sobre las tierras donde se cultiva. Los agricultores de Michoacán, el estado mexicano con mayor producción (un 70% del país), han optado por arrasar con la vegetación autóctona de la zona. El objetivo es ganar terreno al bosque para aumentar los terrenos donde se plantan los aguacates. La mariposa monarca sufrió durante los últimos años las consecuencias de esta deforestación. El cambio en el ecosistema perjudicó direcamente a la conocida como ruta de la monarca: un corredor migratorio para estos insectos que abarca miles de kilómetros y que transcurre desde Canadá a México. Afortunadamente este año la población que llegó a Michoacán aumentó en un 144%, según las informaciones de Telemundo.

El cultivo de aguacates o paltos requiere de un gran consumo de agua para su crecimiento. En la región chilena de Valparaíso existen problemas de abastecimiento para su propia población a causa de los cultivos de regadío. Mientras que Estados Unidos recibe la totalidad de sus aguacates gracias a la agricultura mexicana, Reino Unido los importa a través de Chile. Muchos granjeros desvían suministros ilegales de agua para poder mantener sus cultivos a flote, lo cual ha provocado la sequía de numerosos ríos y embalses de Petrorca, la provincia más grande de Valparaíso.

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