Latas de Atún

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Nutrición Alimentación

Este es el único atún en lata del 'súper' que deberías tomar, pero no a diario

Al pasear por los pasillos de un supermercado podemos encontrar más de 20 tipos de packs de atún en conserva. Las empresas que los envasan ofrecen al consumidor decenas de formas de adquirirlo; ya sea por el número de latas o por el líquido que lo recubre.

Así, podemos encontrar este pescado enlatado en varios tipos de aceite, al natural e incluso con tomate. El gran número de variedades llevan al consumidor a hacerse una pregunta: ¿cuál es el más sano?

Laura Llorente, nutricionista del Centro Aleris, resuelve esta duda para EL ESPAÑOL y explica los riesgos de consumir este pescado enlatado. Cabe destacar que España produce el 70% de estas conservas de toda la Unión Europea (UE). 

Llorente sentencia sin titubear que la forma más sana de consumir esta conserva es al natural. "Los conservados en aceite tienen una mayor cantidad de grasa. Sin embargo, el atún al natural está solamente hervido y fin", explica.  

En segunda posición, la nutricionista sitúa al conservado con aceite de oliva virgen extra. En este sentido, hace hincapié en que hay que estar atento cuando se compra: "Hay gente que se fija solo en que pone aceite de oliva; y piensan que realmente es aceite de oliva virgen extra. Pero la generalidad es aceite de oliva refinado, que es de peor calidad". Asimismo aclara, que en el caso de ser virgen extra "viene especificado claramente".

Respecto al conservado en aceite de girasol señala una contradicción: "El atún es rico en omega 3 y el aceite de girasol es rico en omega 6; por ello compite como transportador en la célula. Es absurdo tener una fuente de omega 3 bañada en omega 6". 

Respecto a otro formato menos convencional, como es el conservado con tomate, la nutricionista manifiesta que hay que leer el listado de ingredientes antes de comprarlo para comprobar que no haya azúcares. 

Por otro lado, la forma de conservar el atún -en este caso no el enlatado- también ha suscitado polémica. El año pasado saltó la noticia de que se estaba produciendo un fraude al vender atún congelado como fresco. Esto, llevó a Europa a regañar a nuestro país; y a que se produjese una auditoría para comprobar que se habían tomado medidas contra el fraude. 

Gran cantidad de sal

Volviendo a la conserva, para Llorente "el problema que tiene el atún en lata es que tiene una gran cantidad de sal". Así, ejemplifica que "un elevado consumo de esta sustancia puede provocar hipertensión y alteraciones en el riñón".

En este sentido, manifiesta que hay que restringir el consumo elevado de sal, "sobretodo en personas hipertensas". Asimismo, señala que existen latas de este pescado bajas en sal. 

No recomendado para su consumo diario

Este pescado enlatado tiene por lo general unos 12 gramos de proteína de origen natural procedente del pescado. "Es una buena fuente de proteína. Y para la gente que come de táper es muy fácil para consumirlo", expresa.

A pesar de ello, la nutricionista no recomienda su consumo diario, especialmente por la concentración de sal: "La frecuencia de consumo debería ser como máximo entre dos y tres veces por semana".

El riesgo del mercurio

Aunque el mejor formato del enlatado sea al natural, Llorente señala que es mejor comer en fresco este pez que es capaz de superar los 110 kilómetros por hora en distancias cortas.

"Aunque el problema que tienen los pescados grandes es el mercurio. Todos los pescados grandes como el atún, el tiburón y el cazón pueden tener una elevada concentración de mercurio en su composición", señala.

El mercurio se puede encontrar tanto en lata como al comprar la pieza en una pescadería. Y el principal riesgo es que nuestro cuerpo no elimina este metal de nuestro organismo.

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