Una pareja pasea cerca de un modelo iluminado del satélite articial

Una pareja pasea cerca de un modelo iluminado del satélite articial China News Services Asia Times

Investigación Contaminación lumíninica

Esta es la luna artificial que China tendrá acabada en 2020

Chengdu, enclavada en el centro de China, es la capital de la provincia de Sichúan. Se trata de un monstruo demográfico de más de 10 millones de habitantes donde la dinastía Ming (221-207 a.C) diseñó el sistema de irrigación más antiguo del mundo. Y parece que la administración china quiere mantener a esta metrópolis a la vanguardia.

Según informa el periódico oficial del Partido Comunista Chino, El Diario de la Gente, la principal empresa aeroespacial del país planea diseñar en Chunfeng un satélite artificial que ilumine la ciudad en un diámetro de 10 a 80 kilómetros. La construcción brillará ocho veces más que la propia Luna y haría innecesario el uso del alumbrado nocturno, según afirma Wu Chunfeng, jefe de la subdivisión de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (CASC) en Chengdu. Su construcción estará lista para 2020.

Parte del diseño del satélite se basa en una capa que refleje la luz solar. Este revestimiento usaría una tecnología similar a la de los paneles solares, que podrían ajustarse de forma manual para realizar una iluminación efectiva. De acuerdo con Asia Times, los 14.300 metros cuadrados de la plaza principal de Chengdu serán el foco principal del satélite. El gobierno chino no ha dado más detalles sobre esta tecnología o respecto a la localización de la falsa luna.

Wu Chunfang ha explicado al boletín estatal que las pruebas de iluminación se iniciaron hace años, y que ahora la tecnología capacita a su equipo para llevar adelante la construcción de la luna. El Diario de la Gente cita a un oftalmólogo en la noticia, quien asegura que las rutinas nocturnas de los animales no se verán afectadas.

Existen otros intentos de iluminar nuestro planeta desde el espacio. En 1993, en plena desintegración de la Unión Soviética, los científicos rusos incorporaron un espejo en la Estación Espacial Mir que reflejase los rayos del Sol en la Tierra. El experimento Znamya tuvo un éxito moderado, y en 1999 se intentó repetir de forma más sofisticada. Sin embargo, el cohete que transportaba a Znamya 2.5 implosionó durante el despegue.

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