Ensayo nuclear en la Polinesia Francesa en 1970.

Ensayo nuclear en la Polinesia Francesa en 1970. Pierre J. Flickr

Investigación Ensayos nucleares

La tragedia de los nietos olvidados de la bomba atómica francesa

Los ensayos nucleares en la Polinesia francesa han dejado graves secuelas que las autoridades silencian, denuncia un médico. 

Los ensayos nucleares atmosféricos realizados por el Ejército de Francia entre 1966 y 1974 han dejado secuelas a los descendientes de los militares e investigadores que participaron en ellos, y a la población local de la Polinesia Francesa. Es la voz de alarma dada por el psiquiatra pediátrico del Centro Hospitalario de la Polinesia Francesa Christian Sueur, que a raíz de la observación de anomalías morfológicas ligados a retraso mental en niños de las islas exige a las autoridades francesas un estudio en profundidad.

Sueur cita en Le Parisien, según recoge La Vanguardia, el caso de Mahine, una adolescente a la que le detectaron una enfermedad congénita cuando tenía dos años. Actualmente arrastra un retraso mental grave, problemas psicomotores, de expresión oral y anomalías en sus rasgos faciales. El propio padre de la niña, Raphäel, sufrió un cáncer de huesos que terminó por inutilizarle la pierna izquierda.

Mahine sufre una alteración del cromosoma 10. En opinión de Sueur, la radioactividad, afectó las células germinales - esperma y óvulos - de los expuestos a las pruebas nucleares. Al aumento de casos de carcinoma de tiroides, de riñón y otros provocados por la radiación ambiental se sumarían así los efectos dañinos en las nuevas generaciones transmitidos como patologías hereditarias.

El experto en salud infantil ha recogido datos de 2012 a 2017, en especial en Tahití y otros cinco archipiélagos, centrándose en las islas Tuamotu-Gambier, la zonas más afectada por los 46 ensayos atómicos practicados durante ocho años en los atolones de Mururoa y Fangataufa. Patrice Baert, encargado del seguimiento médico de los veteranos civiles y militares que trabajaron en las pruebas, califica estas conclusiones de "exageradas". La fuente de los trastornos congénitos según Baert sería la exposición al plomo de las baterías que usan los pescadores como lastre.

Las pruebas nucleares francesas no quedaron clausuradas en los años setenta. En junio de 1995 anunció el fin de la moratoria de ensayos nucleares decretada un por su predecesor, François Mitterrand. Fueron seis explosiones, la última en enero de 1996. La semana pasada, el presidente Emmanuel Macron reiteraba que la estrategia de disuasión nuclear es clave en la política de defensa francesa y confirmó la modernización de sus arsenales