Bustos de Rivera, Rajoy y Sánchez en el Museo de Cera de Madrid.

Bustos de Rivera, Rajoy y Sánchez en el Museo de Cera de Madrid. Pablo Blazquez Dominguez Getty

Investigación Matemáticas Electorales

La ciencia demuestra que la Gran Coalición PP-Cs-PSOE sería un fiasco

Un modelo estadístico creado por científicos estadounidenses pone a prueba la capacidad de los políticos de llegar a coaliciones con más de un partido y no, nunca funcionaría.

La llamada Gran Coalición fue protagonista de la actualidad política previa a la formación del gobierno de minoría dirigido por Mariano Rajoy. Muchas voces clamaban que la solución a los problemas era un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos que dotara de estabilidad política al país en un momento delicado. Otras abogaban por el llamado Pacto del Abrazo, que habría llevado a la Moncloa a Pedro Sánchez apoyado por Ciudadanos y con la aquiescencia de Podemos.

¿Pero era alguna de estas soluciones factible? La realidad ya ha demostrado que no, y para apoyarla ahora aparece en PNAS un nuevo estudio sobre coaliciones realizado por Tiberiu Dragu y Michael Laver, del Departamento de Políticas de la New York University.

La conclusión principal del modelo desarrollado no puede ser más clara: "Sugiere que las coaliciones legislativas deberían ser típicamente de centro-izquierda o de centro-derecha", apuntan. En otras palabras, este modelo estadístico predice coaliciones del partido de centro con el de centro izquierda o con el de centro derecha, pero nunca "coaliciones formadas por el partido mediano más los partidos a su izquierda y su derecha".

En resumen, para estos científicos, un acuerdo PP-Ciudadanos-PSOE es imposible, pero no así un acuerdo PP-PSOE al estilo de la Grosse Koalition alemana.

¿Cómo han llegado a esta conclusión?

Dragu y Laver ofrecieron una mirada nueva a este tipo de estudios, que hasta ahora solían dar por sentado que disponíamos de una información completa sobre las preferencias de cada candidato. Este modelo propone lo contrario, que nunca sabremos realmente todas las intenciones de los políticos.

"Hay razones muy convincentes para estudiar la formación de coaliciones asumiendo una información incompleta", añaden. Por ejemplo, los políticos evitan a menudo dar claramente su opinión sobre un tema de actualidad. "Expresan su punto de vista en términos muy vagos cuando están en campaña".

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Otro motivo es que, incluso cuando un político expresa claramente su punto de vista, "uno nunca puede saber si estas declaraciones reflejan la adopción de una posición estratégica o son declaraciones sinceras de sus verdaderas preferencias políticas".

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Y, por último, a menudo aparecen problemas inesperados (los autores ponen como ejemplo las crisis financiera de 2008 o la de refugiados en 2016) y sobre los que los políticos se ven obligados a hacer declaraciones aunque no tengan una posición clara. "Nadie tiene forma de saber si son revelaciones genuinas o una posición estratégica diseñada para alcanzar un objetivo privado".

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El modelo de estos investigadores incluía a un número N de partidos, a los que asignaron distintas preferencias, políticas ideales, racionalidad, estabilidad e incentivos para la compatibilidad con uno u otro partido. Por supuesto, ninguno de estos partidos imaginarios tenía mayoría de votos, por lo que estaban obligados a negociar.

"La formación de coaliciones legislativas es probablemente el mayor reto en política, y no hay una ley exógena aplicable que estipule cómo los políticos pueden actuar o comunicarse entre ellos cuando tratan de formar una coalición ganadora", explican los autores. Para solucionar este problema, lo que hicieron en su modelo fue identificar sólo aquellas políticas que fuesen compatibles con los incentivos para cada partido.

¿Qué significa esto? Según Dragu y Laver, en la búsqueda de una coalición exitosa, cada partido está gobernado por un mecanismo que les permite revelar públicamente ciertas políticas preferidas, independiente de lo que piensen otros actores, porque saben que esa regulación o una que mejore a la actual va a ser implementada.

Dicho esto y con todas las otras variables que garantizan la estabilidad incluidas, pusieron a prueba el modelo en escenarios diferentes. "Las únicas coaliciones legislativas que eran estables eran aquellas compuestas por el partido mediano", es decir, el más cercano al status quo, "y partidos que quieren cambiar políticas en la misma dirección que el partido mediano pero alejándose más del status quo que el partido mediano". Esto puede ocurrir, por supuesto, a derecha o izquierda del partido del centro. Lo único que el modelo publicado en PNAS deja claro es lo que no funcionaría: "Coaliciones centristas que incluyan a partidos de la derecha y la izquierda".

Dice esa célebre cita sin autor conocido que "la política es el arte de lo posible". Ahora, estos dos politólogos aportan pruebas para demostrar que la negociación tiene sus límites y que, aunque los candidatos digan que van a hablar "con todos los partidos" al buscar coaliciones, es imposible entenderse con más de uno.