Así se disfruta mejor el pollo.

Así se disfruta mejor el pollo. E.E.

Ciencia

Mariano Sánchez, carnicero: "Para que la pechuga de pollo no quede muy seca, hay que cortarla de esta forma concreta"

Se puede evitar la sequedad de la pechuga de pollo con el truco definitivo: solo hay que prestar atención al corte.

Más información: Las chefs coinciden: "Las pechugas de pollo más jugosas se hacen con una salsa de 250 ml de caldo de carne y maicena".

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El carnicero Mariano Sánchez revela que la clave para que la pechuga de pollo no quede seca reside en la forma en que se realiza el corte.

El truco consiste en separar el solomillo y filetear la pieza en la dirección opuesta al sentido natural de la fibra para romper los tejidos musculares.

Esta técnica se puede realizar en casa o pedirla en la carnicería, logrando un resultado mucho más jugoso y tierno al cocinar.

La pechuga de pollo destaca por su alto valor nutricional, aportando unos 31 gramos de proteína y solo 165 calorías por cada 100 gramos.

La pechuga de pollo es uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial gracias a su fantástico perfil nutricional y gran versatilidad culinaria. Al ser la parte más magra del animal, destaca por su alto porcentaje de proteínas de calidad y su bajo contenido de grasas, lo que lo convierte en uno de los productos más buscados por deportistas.

Pero existe un inconveniente importante a tener en cuenta, y es que cuando la cocinamos en casa tiende a quedarse seca o dura si no se prepara de la manera adecuada. Por suerte, existe un truco que el mismo Mariano Sánchez, carnicero, ha explicado a través de redes sociales.

Mediante "El As Carnicero", Sánchez asegura que la clave para cambiar por completo la textura y el color de la carne reside en realizar el corte de una manera muy concreta a la par que sencilla, por lo que cualquiera puede hacerlo en su casa.

El método propuesto por el especialista comienza por separar el solomillo de la pechuga: la parte naturalmente más tierna del ave. Hasta aquí ningún problema, pero hay que estar atentos al siguiente paso, porque es crucial.

El corte lo es todo

En lugar de filetear la carne siguiendo el sentido natural de la fibra, se le debe dar la vuelta a la pieza y efectuar los cortes en la dirección opuesta. Esta técnica, aunque sorprenda, rompe los tejidos musculares garantizando un resultado notablemente más jugoso.

Por supuesto lo podemos hacer en casa y además también pedir en una carnicería que nos hagan el corte de esta manera, porque conseguiremos el mismo resultado o incluso mejor, porque si se corta con un cuchillo bien afilado aun es más preciso.

Con esto, obtendremos una pechuga mucho más tierna evitando la sequedad típica que aparece en cuanto la separamos en trozos. No obstante, también existen otros métodos y alternativas culinarias para ablandar este tipo de carne.

Sin ir más lejos, los cocineros también recomiendan marinar el pollo en salmuera o sumergirlo en leche antes de cocinarlo. Desde el punto de vista dietético, aplicar correctamente estos trucos permite disfrutar al máximo de una pieza que puede aportar unos 31 gramos de proteína y solo 165 calorías por cada 100 gramos.

Es desde luego una extraordinaria opción para mantener una dieta saludable y perfecta para el deporte y el crecimiento muscular, pero la carne en cuestión debe ser tratada de la manera correcta para aprovecharla bien.