Imagen de archivo de un gato y un perro resguardados del mal tiempo.

Imagen de archivo de un gato y un perro resguardados del mal tiempo. E.E.

Ciencia

Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe tener a mascotas en un lugar que no los proteja del mal tiempo

La norma regula la situación de aquellos animales de compañía que deban alojarse habitualmente en espacios que se encuentran al aire libre.

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P. G. Santos
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La Ley de Bienestar Animal exige que los perros y gatos en espacios abiertos cuenten con un refugio adaptado a su tamaño que los proteja de la lluvia, el sol y las temperaturas extremas.

Los propietarios deben garantizar acceso constante a agua, comida y mantener unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas para el animal.

Queda prohibido mantener de forma habitual a las mascotas en balcones, terrazas, azoteas, trasteros, sótanos o vehículos.

El incumplimiento de estas obligaciones sobre el cuidado y alojamiento de las mascotas conlleva sanciones calificadas como leves, graves o muy graves.

Los propietarios de perros y gatos que vivan en espacios abiertos deben garantizarles un refugio frente a la lluvia, el sol y el frío extremo. No se trata de una recomendación, sino que así queda recogido en la Ley de Bienestar Animal.

La norma, aprobada en marzo de 2023 y en vigor desde el 29 de septiembre de ese año, introdujo nuevas exigencias para quienes conviven con animales. Su objetivo es reforzar su protección y reconocerlos como seres sintientes y protegidos.

En concreto, el artículo 28 de la Ley 7/2023 establece que los responsables de animales de compañía alojados al aire libre deben utilizar estancias que los protejan de las inclemencias meteorológicas y colocarlas en lugares adecuados para su bienestar.

Esto significa que no basta con dejar una caseta en un rincón del patio o jardín. El alojamiento debe situarse de manera que el animal no permanezca expuesto durante periodos prolongados a la radiación, la lluvia o temperaturas extremas.

Acceso a agua y comida

El refugio, además, tiene que ajustarse al tamaño del perro o gato y a sus necesidades fisiológicas. La ley exige que el espacio permita unas condiciones apropiadas para el animal, en lugar de ofrecer una protección simbólica o insuficiente.

Las obligaciones no terminan en el cobijo. El artículo exige garantizar acceso a agua y comida, y mantener unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. La limpieza del espacio y la disponibilidad de agua y comida forman parte de los cuidados diarios.

Por tanto, mantener a un perro en el exterior sin sombra, agua o un lugar donde resguardarse cuando llueve o bajan las temperaturas puede suponer un incumplimiento legal. La responsabilidad recae en quien tiene a su cargo al animal.

La ley también contempla requisitos para determinados perros en todo momento. Los espacios privados donde permanezcan habitualmente aquellos calificados como de manejo especial tras las pruebas previstas deben contar con medidas de seguridad suficientes para evitar fugas o agresiones.

Una precisión importante es que el artículo 28 se refiere a los animales que deban alojarse en espacios abiertos. No impone que todos los perros y gatos tengan una caseta, sino que exige protección cuando viven en esas condiciones.

Además, el artículo 26 establece que los animales que no puedan convivir en el núcleo familiar por razones relacionadas con su calidad de vida, tamaño o características deben disponer de un alojamiento adecuado y protegido, en condiciones higiénico-sanitarias correctas.

La norma también prohíbe mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios y espacios similares o vehículos. Por eso, disponer de un refugio exterior no justifica mantenerlos permanentemente en lugares inadecuados habitualmente.

El incumplimiento de las obligaciones de bienestar puede dar lugar a sanciones, cuya calificación y cuantía dependen de los hechos y de la normativa aplicable. La ley diferencia entre infracciones leves, graves y muy graves según las circunstancias concretas.

En la práctica, el mensaje es claro: quien decide tener un animal debe atender sus necesidades durante todo el año. Un refugio apropiado, agua, comida y limpieza no son extras, sino condiciones para proteger su bienestar físico y psicológico.