Una mujer observa el móvil de su pareja.

Una mujer observa el móvil de su pareja. iStock iStock

Ciencia

La psicología dice que las personas más celosas en redes no quieren necesariamente más a su pareja

Los celos en redes no miden el amor: la psicología los relaciona con ansiedad e inseguridad.

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Un estudio realizado con adultos de España y Chile vincula los celos en redes sociales con la inseguridad afectiva y la ansiedad de apego, en lugar de con un mayor amor hacia la pareja.

Tener niveles elevados de celos digitales se asocia con un menor compromiso, una peor calidad percibida de la relación y un menor sentimiento de sentirse querido.

El comportamiento celoso es más intenso entre los usuarios más jóvenes y con mayor frecuencia de uso de redes, y disminuye a medida que aumenta la edad y la duración del noviazgo.

Investigaciones previas respaldan que la ansiedad por el posible abandono o rechazo impulsa conductas de vigilancia e intrusión electrónica en las plataformas digitales.

Los celos suelen interpretarse como una señal de interés por la pareja. Sin embargo, cuando aparecen alrededor de Instagram, TikTok, Facebook u otras redes sociales, una mayor intensidad no significa necesariamente que exista también más amor. Un nuevo estudio realizado con adultos de España y Chile apunta en otra dirección: los celos digitales están especialmente relacionados con la inseguridad afectiva y la ansiedad de apego.

La investigación, publicada en 2026 en la revista Personality and Individual Differences, analizó a 425 adultos de ambos países. Los participantes respondieron cuestionarios sobre sus relaciones de pareja, el uso de redes sociales, los celos que experimentaban en estos entornos, la cercanía emocional, el sentimiento de sentirse queridos y diferentes dimensiones del apego.

Los resultados ayudan a desmontar una asociación bastante habitual. Las personas que mostraban más celos digitales no eran necesariamente quienes mantenían relaciones de mayor calidad ni quienes se sentían más queridas por su pareja. De hecho, los niveles elevados de celos se relacionaron con menor compromiso, menor sensación de sentirse amado y peor calidad percibida de la relación.

Al mismo tiempo, sí aparecía una relación con la cercanía emocional. Es decir, una persona puede sentirse muy vinculada emocionalmente a su pareja y, aun así, experimentar inseguridad cuando observa determinados comportamientos en internet.

El dato más importante está precisamente ahí. Entre las variables analizadas, la ansiedad relacionada con el apego apareció como uno de los factores más estrechamente vinculados con los celos digitales. Este tipo de ansiedad se caracteriza, entre otras cosas, por una mayor preocupación por el rechazo, el abandono o la posibilidad de que la pareja deje de corresponder emocionalmente.

Los celos en redes se relacionan con inseguridad

Las redes sociales proporcionan además un escenario especialmente favorable para que aparezcan estas preocupaciones. Una persona puede ver a quién sigue su pareja, qué fotografías marca con un 'me gusta', quién comenta sus publicaciones o con quién interactúa. Conductas que fuera de internet podrían pasar inadvertidas se convierten así en información constantemente disponible.

Los investigadores encontraron que los celos digitales también eran mayores entre las personas que utilizaban las redes sociales con más frecuencia. Además, aparecían con mayor intensidad entre los participantes más jóvenes y disminuían a medida que aumentaban tanto la edad como la duración de la relación.

El estudio encontró diferencias entre España y Chile. Los participantes chilenos registraron niveles superiores de celos digitales incluso después de tener en cuenta otras características demográficas, de la relación y del uso de internet. Los autores advierten así de que estos comportamientos tampoco pueden entenderse completamente al margen del contexto cultural.

La investigación tiene una limitación importante: es transversal. Esto significa que permite detectar asociaciones entre diferentes características, pero no demostrar que una de ellas cause directamente la otra. Tener ansiedad de apego puede favorecer los celos, pero los datos de este trabajo por sí solos no permiten establecer una relación de causa y efecto.

Otros estudios realizados durante los últimos años apuntan, sin embargo, en una dirección parecida. Una investigación longitudinal publicada en 2025 siguió durante dos años a 322 adultos de entre 18 y 29 años que mantenían una relación sentimental. Los investigadores analizaron su estilo de apego, los celos relacionados con las redes, la vigilancia electrónica de la pareja y la satisfacción con su relación.

Los resultados mostraron que los celos en redes estaban relacionados con una mayor tendencia a vigilar electrónicamente a la pareja y con una menor satisfacción en la relación un año más tarde. La ansiedad de apego también desempeñaba un papel relevante en este proceso.

Trabajos anteriores habían observado algo similar con comportamientos como consultar información electrónica privada sin permiso, controlar dónde se encuentra la pareja mediante las redes o comprobar repetidamente con quién habla. En una investigación con 307 universitarios, una mayor ansiedad de apego se relacionó con una mayor frecuencia de estas conductas de intrusión electrónica tanto entre hombres como entre mujeres.

Eso no significa que sentir celos ocasionalmente indique necesariamente que exista un problema psicológico o una mala relación. Los celos son una emoción común y pueden surgir ante situaciones interpretadas como una amenaza para el vínculo. La diferencia está en su intensidad, frecuencia y en las conductas que provocan.

Lo que muestran estos estudios es algo más concreto: sentir muchos celos en redes no puede utilizarse como una medida de cuánto quiere una persona a su pareja. En algunos casos, puede reflejar precisamente otra cosa: una mayor preocupación por perderla, sentirse menos seguro dentro de la relación o interpretar las interacciones digitales como posibles amenazas.