Ernesto Pereda en una foto de archivo.

Ernesto Pereda en una foto de archivo. EFE/Ángel Medina G.

Ciencia

Ernesto Pereda, el catedrático español que rechazó la oferta de Epstein: "Perdimos dinero pero ganamos paz de espíritu"

El catedrático recibió una oferta para participar en un estudio pionero y liderado por un equipo internacional de prestigiosos científicos.

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Las claves

Ernesto Pereda, catedrático de la Universidad de La Laguna, rechazó participar en una investigación financiada por Jeffrey Epstein en 2018.

La oferta consistía en un estudio pionero sobre electroencefalografía en humanos junto a un equipo internacional de prestigio.

Pereda y sus colegas renunciaron al proyecto al descubrir el origen de los fondos, priorizando sus valores y la paz de espíritu sobre el dinero.

El estudio finalmente fue realizado por un equipo italiano, y Pereda se muestra orgulloso de haber elegido el lado correcto de la historia.

Ernesto Pereda, catedrático de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de La Laguna, aparece mencionado en los conocidos como papeles de Epstein por un ofrecimiento que recibió para participar en una investigación en 2018 y que rechazó al saber que lo financiaba el magnate, una decisión de la que se ha mostrado orgulloso.

"Me ofrecieron hacer una investigación sobre electroencefalografía en humanos, mi campo de trabajo, con unos colegas en Londres que tenían el contacto, pero al ver de dónde venía el dinero, decidimos renunciar", ha explicado en su cuenta de X después de que apareciera su nombre mencionado entre los documentos divulgados.

"Así que no hubo pago alguno ni se hizo ningún estudio, una decisión de la que me alegro cada día", ha añadido. "A veces, la fuerza de los valores es mayor que el valor de la fuerza o en este caso, del dinero.

Ha explicado que el estudio era pionero y estaba liderado por un equipo internacional de prestigiosos investigadores, pero renunció a participar cuando supo quién lo financiaba, Jeffrey Epstein.

"Aunque en su momento perdimos el dinero y la colaboración, renunciar fue una decisión sencilla, y ganamos un intangible mucho más importante: paz de espíritu", señala el catedrático, que confiesa que había olvidado aquel episodio y que nunca imaginó que esta historia alcanzaría notoriedad años después.

Según Pereda, "no es habitual ser noticia por lo que no haces, pero en este caso mucho mejor así". El estudio, explica, "finalmente se asumió por un equipo italiano tras haber renunciado nosotros, como por suerte queda acreditado en la documentación publicada"

"Ahora, al verlo todo en perspectiva, pienso en la suerte que uno tiene de poder elegir cómo y con quién trabaja", comenta el catedrático antes de citar a Antonio Machado: "Al cabo, nada os debo".

El catedrático se congratula de haberse colocado "del lado correcto de la historia" y se muestra orgulloso de no haber participado en la investigación gracias a su buen juicio y a sus principios, de manera que ni él ni la Universidad se han colocado "ante el oprobio de tener que explicar la aceptación de estos fondos, sin importar el interés del trabajo o de la colaboración".

"He pensado en aquella frase de Alexander Solzhenitszyn en Archipiélago Gulag, sobre la fina línea que divide el bien y el mal, que pasa por el corazón de cada persona, y no divide estados ni ideologías. En nuestras manos está colocarnos del lado correcto de la Historia", concluye.