Desde 2013 se han producido más de medio centenar de asesinatos por venganza contra la madre.

Desde 2013 se han producido más de medio centenar de asesinatos por venganza contra la madre. Efe

Ciencia

La violencia vicaria crece cuanto más se protege a las mujeres: la dramática escalada en España

Un informe relaciona el aumento con la dificultad para acceder a la mujer y continuar el control sobre ello, pero hay expertos que no lo tienen claro.

20 marzo, 2024 02:23

Con el asesinato de dos niñas presuntamente a manos de su padre el pasado domingo en Almería son cuatro las víctimas de violencia vicaria —la que ejerce el hombre sobre los hijos como forma de venganza hacia su pareja— en tan solo los tres primeros meses del año.

Son 54 las víctimas de este tipo de violencia de género desde que se comenzaron a contabilizar en 2013. Pese a la gravedad de estos delitos, su baja ocurrencia hace más difícil desentrañar qué personas y en qué momento pueden llegar a cometer estos crímenes.

Algunas expertas señalan que su incidencia ha aumentado tras la entrada en vigor de leyes que buscan proteger a las mujeres frente a sus agresores; otras no lo ven tan claro.

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"Desde el año 2000 en adelante y, especialmente tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, estos asesinatos han ido aumentando de modo exponencial", señala un informe publicado por la Junta de Andalucía en 2022 y elaborado por la psicóloga Sonia Vaccaro, que lleva trabajando más de 30 años con la violencia de género e introdujo el término 'violencia vicaria' en España.

El delito "es directamente proporcional a las leyes de protección a la mujer contra la violencia de la pareja (violencia de género), mostrando a las claras que cuando un maltratador no puede acceder a la mujer para continuar el poder y el control sobre ella, ejerce violencia sobre las hijas e hijos (a quienes toma como objetos), para dañarla, aprovechando que la justicia y las instituciones disocian el delito y el daño sobre la madre de la peligrosidad de quedar al cuidado y en contacto con las niñas/niños".

En cambio, desde la Asociación de Psicología Forense de la Administración de Justicia apuntan que este tipo de crímenes "es tan antiguo como la humanidad" y prefieren el término "filicidio por venganza", más específico.

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La asociación publicó en 2022 una guía para la evaluación psicológica forense del riesgo de violencia de género grave o letal.

En la misma señalan que, pese a ser un fenómeno atípico, "la extensión de la violencia grave/letal a los descendientes de la denunciante es un fenómeno frecuente", representando alrededor del 6% del total de homicidios "produciéndose, entre el 25-30% de estos casos, en el marco de la violencia de género".

La media anual desde que se contabilizan estos casos en España es de 5,1 filicidios, con un máximo en 2017, cuando se registraron ocho muertes.

Se trata de un fenómeno cuya investigación es relativamente reciente, por lo que hay ciertas lagunas. Sin embargo, "los estudios apuntan a que hay una superposición de factores de riesgo de feminicidio íntimo en los casos de extensión de la violencia letal a los descendientes de la denunciante".

Homicida abatido y homicida hostil

Son varios estudios clasifican los homicidas según su perfil. Tradicionalmente se han descrito dos tipos: homicida abatido, "cuya motivación es la desesperanza y que, en un suicidio extendido, asesina a su familia", y homicida hostil, "cuya motivación es la ira y la venganza hacia la pareja por romper la relación o por infidelidades reales o imaginarias", siendo este el tipo "más frecuentemente identificado".

La guía describe varias señales de advertencia que puedan disparar las alarmas; que haya un elevado riesgo de reincidencia por parte del hombre denunciado, que este haya proferido amenazas de muerte, sienta unos celos exagerados, ejerza conductas de control o acoso hacia la mujer o que el hombre tenga antecedentes criminales.

Los antecedentes de trastorno mental o de la personalidad, la existencia de déficits psicológicos y factores vitales estresores también influyen.

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El informe de la Junta de Andalucía, que se basa en 400 sentencias judiciales relacionadas con la violencia hacia la mujer o los menores, determina que el agresor suele ser un hombre de mediana edad, entre 30 y 50 años, de nacionalidad española y padre biológico de los niños que asesinó.

En cambio, el nivel de estudios no era algo determinante, al igual que la profesión: "Había profesores universitarios con posgrados y Master, empresarios exitosos y hombres en paro". La distribución entre empleados y desempleados era casi idéntica, "si bien hay una tendencia a que los agresores que conviven en ese momento con la mujer, están en una proporción mayor en situación de desempleo y en el caso de los separados/divorciados hay más probabilidad de que estén empleados".

Curiosamente, este informe, al contrario que la guía de los psicólogos forenses, no observa el consumo de sustancias, los antecedentes penales o la discapacidad intelectual como factores determinantes.

No son fríos homicidas

La psicóloga forense y sanitaria Timanfaya Hernández apunta que no hay diferencias específicas entre los agresores 'clásicos' y aquellos que buscan venganza a través de los hijos.

"Cada caso es particular. La violencia, muchas veces, se produce en forma de escalada, con situaciones de maltrato previas". De hecho, recalca que las muertes son solo la punta del iceberg, "hay muchas formas de sufrir situaciones que contemplan este tipo de violencia que no tienen que terminar el algo sumamente dramático".

También quiere alejar esa imagen del agresor como un frío homicida que ha sido popularizada con casos como el de José Bretón. "Lo interesante es señalar que no son personas que actúen bajo el paraguas de un trastorno mental sino que hay un intento de control, una insatisfacción con el ejercicio de ese control y una intencionalidad contra la mujer".

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Las expertas consultadas por EL ESPAÑOL ponen de relieve que el filicidio por venganza es un fenómeno complejo que no se puede explicar con factores que sean por sí solos suficientes. "En la literatura hay indicadores, señales de advertencia, pero también existen estudios contradictorios, no se ha llegado a encontrar factores que incrementen el riesgo", explican desde la Asociación de Psicología Forense para la Administración de Justicia.

Sí coinciden en que este es el "modo más cruel" de violencia de género pero, inciden desde la asociación, que "buscar perfiles o patrones es muy complicado, no hay claridad". Eso sí, hay factores que se repiten, como "tener antecedentes criminales o el consumo de tóxicos, que es clave y común en muchos casos".