Ilustración de una de las 10 plagas de Egipto

Ilustración de una de las 10 plagas de Egipto Testigos de Jehová

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Las 10 plagas de Moisés, explicadas por la ciencia

Desde el agua convertida en sangre hasta las lluvias de fuego, nada de lo que la Biblia dice que ocurrió en Egipto carece de fundamento científico. 

Cada primavera los cristianos celebran la Pascua, una fiesta que también comparten los judíos. Ésta se narra en el libro del Éxodo -Antiguo Testamento de la Biblia-, donde se puede leer acerca de hasta 10 plagas que azotaron a los egipcios previamente a que Moisés y los judíos pudiesen escapar del Faraón y emprender su viaje de 40 años hasta Israel a través del desierto.

Ahora, viendo las cosas desde otra perspectiva menos bíblica y más terrenal y científica, es posible que podamos atribuir a cada "plaga" un fenómeno natural real en el cual se habrían basado los antiguos escritos.

El agua que se convierte en sangre

Según se puede leer en el Éxodo, capítulo 7 versículo 21, Moisés golpeó el río Nilo con su bastón y sus aguas se convirtieron en sangre, dando lugar a la primera plaga de Egipto. Al mismo tiempo, su hermano Aaron lleva a cabo un fenómeno similar en los canales, estanques y piscinas de todo el país.

Todos los peces del río murieron, y el agua del río Nilo era inbebible para los egipcios, según los antiguos escritos.

Analizándolo bajo la lupa científica, es probable que lo que sucediese en aquella época fue una plaga de algas rojas, las cuales aparecen en ciertas condiciones, produciendo un color rojo sangriento en las aguas. En los océanos, este fenómeno se conoce como "marea roja", pero también puede suceder en agua dulce -como en el río Nilo-. Tendría bastante sentido teniendo en cuenta que este tipo de algas microscópicas contienen toxinas y pueden acumularse en los mariscos y envenenar a los animales que los consumen. Además pueden producir vapores que, si se dispersan en el aire, causan problemas respiratorios.

Lluvia de ranas

La segunda plaga que lanzó Moisés sobre Egipto fue una "lluvia de ranas". Según los antiguos escritos, de repente aparecieron grandes cantidades de estos anfibios en el interior de todos los hogares egipcios.

Casualmente, el fenómeno de "lluvia de ranas" se ha descrito en más de una ocasión durante la historia reciente, y en diversos lugares del mundo. El 12 de julio de 1873, Scientific American publicó un informe que describía "una lluvia de ranas que oscurecía el cielo y la tierra" tras una tormenta.

Posteriormente, Charles Fort describió también la "lluvia de ranas" en su Libro de los Condenados (1919); asimismo, en el año 2010, la CBS habló de una gran cantidad de ranas que salieron de golpe de un lago, probablemente buscando alimento.

Piojos

La tercera plaga que lanzó Moisés fueron piojos o pulgas, dependiendo de cómo se interprete la palabra hebrea Keenim. Si se tiene en cuenta que previamente se había producido una plaga de algas rojas tóxicas y un aumento desmedido de ranas en el lugar, no es de extrañar que posteriormente aumentase sobremanera la concentración de determinados insectos.

En este caso la explicación científica es sencilla: las ranas normalmente buscan insectos para alimentarse, como las moscas, y son precisamente los piojos y las pulgas entre otros insectos los que controlan que la población de moscas no sea excesiva; así lo afirmó Stephan Pflugmacher, climatólogo del Instituto Leibniz de Berlín en un especial emitido en National Geographic en 2010.

Por otro lado, probablemente la elevada concentración de piojos y pulgas puso las bases para las siguientes plagas. Estos insectos son portadores de la bacteria Yersinia pestis, causante de la peste bubónica, según un estudio publicado en Emerging Infectious Diseases; la plaga de forúnculos y la muerte del ganado de Egipto posteriores perfectamente podrían haber sido dos plagas causadas a su vez por el exceso de estos insectos -y por ser portadores de la peste bubónica-, según una revisión publicada en 2008 en el Yale Journal of Biology & Medicine.

Bestias salvajes

Arov es otra palabra hebrea ambigua que puede traducirse como una "mezcla", pero que poco a poco ha ido interpretándose para referirse a cualquier animal salvaje, desde mosquitos a lobos salvajes.

Según el Éxodo, los animales salvajes como serpientes o escorpiones venenosos fueron la cuarta plaga, donde se incluyen otros animales como leones u osos.

Sin embargo, un estudio publicado en Caduceus en 1996 llevado a cabo por JS Marr y CD Malloy afirma que lo que sucedió realmente fue un problema epidemiológico causado por una alteración del clima, y que lo que representa la cuarta plaga no es más que grandes enjambres de moscas, como la mosca de los establos -Stomoxys calcitrans-, un tipo de insecto cuya mordedura puede llegar a producir tumores.

Ganado enfermo

La quinta plaga lanzada por Moisés fue una misteriosa y contagiosa enfermedad que afectó a todo el ganado egipcio, matando rápidamente a todos los animales. Su descripción concuerda con una enfermedad llamada peste bovina, la cual se produce a causa de un virus y es extremadamente letal. De hecho, durante los siglos XVIII y XIX, esta enfermedad arrasó las poblaciones de ganado vacuno de África y Europa.

Según publicó el New York Times en el año 2010, el origen de la peste bovina estaría en Asia y habría viajado hasta Egipto hace 5.000 años mediante las prehistóricas rutas comerciales, llegando a matar al 80% del ganado afectado: 200 millones de bovinos murieron en el siglo XVIII en Europa, según un estudio publicado en Medical History en 1997; posteriormente, 5,2 millones de bovinos murieron en el siglo XIX en África, según publicó Science en el año 2008. El el año 2010 se dio esta enfermedad por erradicada.

Forúnculos

Tras la muerte del ganado egipcio, la sexta plaga desatada por Moisés fueron una gran cantidad de forúnculos cubriendo la piel de los nativos del lugar. Se trata de protuberancias muy dolorosas, generalmente rodeadas de un halo rojizo, y cuyo causante es la bacteria Staphylococcus aureus -una bacteria que suele vivir en la piel humana, pero puede llegar a provocar infecciones-.

En este caso lo que sucedió fue un brote de la erradicada viruela, la cual también causa ampollas y podría haber afectado a muchas personas al mismo tiempo, ya que es una enfermedad muy contagiosa. De hecho, existen evidencias de que la viruela ya afectó a Egipto hace 3.000 años, pues se han encontrado cicatrices de viruela en varias momias de aquel período, incluyendo al faraón Ramsés V, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.

Lluvia de fuego

Tras la muerte del ganado y el gran brote de viruela, los escritos aseguran que Moisés provocó como séptima plaga una lluvia de granizo de fuego, llegando a herir a personas, animales y árboles; curiosamente la región de Goshen, donde vivían los israelitas, no fue afectad, según el libro "Tanakh, A New Translation of The Holy Scriptures"

Por aquella épica, hace 3.500 años, se produjo una erupción volcánica en Santorini, una isla situada al norte de Creta en el Mar Egeo, la cual podría explicar la "plaga". Probablemente la ceniza volcánica se mezcló con las tormentas eléctricas que azotaron Egipto en aquel momento, dando lugar a una "tormenta de granizo de fuego", según sugirió la climatóloga Nadine von Blohm, del Instituto de Física Atmosférica de Alemania a The Telegraph.

Langostas

Tras todas las plagas, el faraón seguía negándose a dejar ir al pueblo judío, por lo que Moisés desató una octava plaga: lluvia de langostas.

"Se cubrirá la faz de la tierra, de modo que nadie será capaz de ver la tierra"

Las langostas tenían la misión de devorar las plantas que no habían sido destruidas por la lluvia de fuego, según dijo Moisés, de acuerdo a los escritos del libro Tanakh

De nuevo, esta plaga podría basarse en las anteriores: la erupción del volcán de Santorini habría creado unas condiciones climáticas favorables para que se produjese un exceso de langostas, según el biólogo molecular Siro Trevisanato, autor del libro "The Plagues of Egypt: Archaeology, History and Science Look at the Bible". Las cenizas habrían alterado el clima, produciendo un exceso de lluvia y mayor humedad, un caldo de cultivo ideal para las langostas.

Oscuridad

La novena plaga fue la oscuridad, la cual podría explicarse de dos formas diferentes: a causa del exceso de cenizas producidas por el volcán de Santorini, o a causa de un eclipse solar. Según los antiguos escritos se produjo una oscuridad tan espesa que "las personas no podían ver entre sí" durante tres días. Sin embargo, "los israelitas disfrutaron de luz en sus habitaciones"

Precisamente el 5 de marzo del año 1223 a.C. se produjo un eclipse de estas características, según un estudio llevado a cabo por el arqueoastrónomo Iurii Mosenkis. El hecho de que los israelitas tuviesen luz en sus casas no tiene sentido científico, pues no hay explicación para que unos tuviesen luz y los otros no.

La otra hipótesis es la ceniza volcánica de Santorini hace 3.500 años; sin embargo dicha erupción volcánica sucedió a 800 km de Egipto y antes de que se produjese el éxodo relatado por la Biblia. 

La matanza de los primogénitos

La décima y última plaga lanzada por Moisés sobre Egipto fue la conocida como matanza de los primogénitos, donde el hijo mayor de cada casa egipcia habría perecido tras un aviso previo de Moisés al faraón.

Según un estudio publicado en el año 2003 en la revista Clinical Microbiology Reviews, el exceso de algas rojas liberó toxinas potencialmente letales -micotoxinas-, las cuales habrían contaminado el grano de trigo, volviéndolo mortal.

Según afirmó el epidemiólogo John Marr, jefe de epidemiología del Departamento de Salud de Nueva York, al portal Slate, tendría sentido; los primogénitos eran los primeros en recoger el grano, por lo que eran los más expuestos a la "plaga", ya que estas toxinas también podían esparcirse por el aire.