Luis González y Juan Luis Picado

Luis González y Juan Luis Picado Cedida

Sociedad

Una hazaña histórica: dos jinetes recorren 530 kilómetros por Castilla y León recreando la ruta de Carlos V

Luis González y Juan Luis Picado han pasado por una veintena de pueblos de la Comunidad, como hiciera el monarca en su último viaje por España

23 agosto, 2023 07:00

En septiembre del año 1556 Carlos I de España y V de Alemania desembarca en Laredo (Cantabria) tras su abdicación buscando el retiro en el Monasterio de Yuste (Cáceres). Enfermo, siete días después comienza el periplo del que sería su último viaje con destino a tierras extremeñas a las que llegaría el 5 de febrero de 1557 tras más de cinco meses de travesía.

Un viaje el del monarca que quedó grabado para la posteridad y que aún hoy se recuerda en los 24 municipios por los que Carlos V pasó hasta su destino final en Cáceres. Y resulta que la mayor parte de este viaje discurre nada menos que por las tierras castellanas y leonesas, en pleno corazón de la mal llamada España Vaciada. Territorios muchas veces maltratados y olvidados por las administraciones, pese a que albergan un pasado histórico de gran valor.

Así que emulando este último viaje de Carlos V por España, dos valientes aventureros, Luis González y Juan Luis Picado, han decidido completar este mismo trayecto de más 530 kilómetros nada menos que a caballo. Una hazaña que iniciaron el pasado 4 de agosto a lomos de Diecinueve y Naranjito, dos excelentes ejemplares cruzados con alto porcentaje de árabe, acostumbrados a completar rutas de larga distancia y que han sido entrenados específicamente para afrontar esta "gesta histórica", como indica Raquel Castaño, de la Asociación Nacional de Turismo Ecuestre.

Camino por los paisajes castellanos

Camino por los paisajes castellanos Cedida

Ambos jinetes cuentan con una dilatada experiencia encima del caballo. Luis González Sanz, de 60 años, comenzó a montar en Dehesas Extremeñas en 2019, mientras que Juan Luis Picado Núñez, 47 años, monta desde los 13 años, posee una larga experiencia y es dueño de sus propios caballos. "Dos locos muy cuerdos", como ellos mismos se han definido que han iniciado este viaje con la intención de demostrar que el turismo ecuestre puede ser un elemento dinamizador muy útil para la veintena de municipios por los que están atravesando.

En la recreación de esta ruta histórica de Carlos V, Castilla y León tiene un papel muy destacado. Se trata de la comunidad que más etapas de su viaje alberga, tal y como ocurriera con el paso del emperador. De hecho, los jinetes hicieron su entrada por El Ribero (Burgos) ya al final de su segunda etapa. Desde entonces, han ido pasado con una veintena de pueblos de Burgos, Palencia, Salamanca, Valladolid y Ávila, como así lo hiciera el monarca.

Uno de los jinetes durante el camino por CyL

Uno de los jinetes durante el camino por CyL Cedida

Una hazaña que estos extremeños realizan en pleno mes de agosto "cuando Castilla la Vieja muestra su imagen más dura los pastos agotados y las eras, en las que los agricultores producen el grano, dan la cara como desiertos abandonados", describen desde la Asociación Nacional de Turismo Ecuestre. De hecho, durante muchos kilómetros de travesía por las infinitas tierras castellanas estos dos jinetes "solo tenían de sombra sus propios sombreros".

Hospitalidad

Luis y Juan Luis han ido haciendo paradas en localidades de todo tipo. Tanto grandes urbes como Burgos, como en "municipios de esa España rural muchas veces olvidada". Desde la ANTE recuerdan que el paso de estos dos jinetes se ha vivido con gran sorpresa, pero también mucho acogimiento por parte de los pueblos castellanos y leoneses. "No sé cuándo fue la última vez que vi un caballo" o "¿qué estáis haciendo?", son algunas de las respuestas recibidas por los vecinos de esta Comunidad, explican desde la Asociación.

Pero, aparte de la curiosidad por su llegada, la amabilidad y la hospitalidad por parte de los municipios a los que han acudido ha sido fundamental para el buen desarrollo de su viaje. La Asociación Nacional de Turismo Ecuestre ha ido intentando contactar con todos los municipios desde Laredo hasta Yuste para informar de esta particular hazaña histórica y la respuesta no ha podido ser mejor.

Uno de los caballos bebiendo agua durante la travesía

Uno de los caballos bebiendo agua durante la travesía Cedida

Alcaldes, vecinos de la zona y, como no, los propios miembros de la Asociación y de este 'mundillo' ecuestre en general han tendido la mano a estos aventureros para poder tener un avituallamiento y una zona de descanso en cada etapa del camino. "La respuesta de los ganaderos, de los empresarios del caballo ha sido increíble. Han prestado sus casas y sus instalaciones para que los caballos pudieran descansar, que era lo más importante, porque para ellos es una travesía muy dura", detalla Raquel.

Por ello, junto a los jinetes también viajaba un coche cargado con todo lo necesario para los caballos y que llegaba un poco antes para preparar todo en estos espacios prestados por los lugareños.

Los jinetes extremeños en su travesía nocturna

Los jinetes extremeños en su travesía nocturna Cedida

Desde la ANTE explican que esta hazaña ha sido "un hito histórico desde que lo hiciera Carlos V" y buena parte de ese éxito ha sido gracias a la propia colaboración de vecinos, alcaldes y profesionales del caballo. Raquel recuerda con especial cariño al alcalde de Medina del Campo, Guzmán Gómez; el regidor de Rágama, José Luis Moyano; o el alcalde de Alaraz, José Antonio Salinero, quienes hasta les entregó un obsequio, dos libros de la historia de la localidad.

Ayer, 22 de agosto, los jinetes extremeños se despedían de Castilla y León "sabiendo del carácter hospitalario del pueblo castellano". Ahora continuarán su camino hacia el monasterio jerónimo por Tornavacas, con dos etapas más que finalizarán el próximo 24 de agosto.

El caballo para atraer un turismo de alto poder adquisitivo

Desde la Asociación Nacional de Turismo Ecuestre desean que esta iniciativa "no solo sirva de dato curioso, sino de llamada de atención a los responsables políticos de la Comunidad". Y es que eta hazaña nunca vista tiene un objetivo muy especial. ANTE defiende que el turismo ecuestre podría "ser una herramienta de desarrollo rural, a través de conocimiento, la formación y la profesionalización".

Raquel Castaño explica que el turismo ecuestre es "la búsqueda del placer a través del contacto con el caballo". Pero que no acaba aquí. Desde la Asociación explican que este turismo tiene un público con alto poder adquisitivo, por las propias necesidades que se generan a través de los viajes o rutas a caballo. 

Travesía por lugares más frescos

Travesía por lugares más frescos Cedida

Y es que una ruta ecuestre tiene un coste del en torno a 2.800 euros, de los cuales el 40% va para la actividad en sí y el resto se va en otro tipo de servicios como la hostelería, vestimenta, restauración y, por supuesto, la asistencia a los animales. Los caballos necesitan en cada punto establos, herraduras, veterinarios y permisos, que pueden generar un importante montante económico en estas zonas deprimidas y que, además, "beneficiaría a varios sectores". 

Raquel Castaño pone como ejemplo la zona de Gredos, donde "se dedican a hacer rutas a caballo y de ahí se han creado 20 empresas para dar servicios que la propia empresa de rutas no puede dar, y así completar la experiencia". Desde ANTE creen en el revulsivo económico-turístico que puede generar el caballo, ya que sus usuarios no solo se quedan con la ruta, sino que "quieren gastronomía, paisajes, disfrutar de la cultura o conocer cómo vive la gente en estos territorios".