Procesión en honor a San Pedro Regalado en Valladolid, el 13 de mayo de 2024

Procesión en honor a San Pedro Regalado en Valladolid, el 13 de mayo de 2024 Leticia Pérez ICAL

Valladolid

El monje que voló, amansó a un toro y venció a la muerte: las épicas leyendas de San Pedro Regalado, patrón de Valladolid

Este religioso franciscano del siglo XV, símbolo de austeridad extrema y de entrega a los demás, es considerado el santo principal de la ciudad desde 1746.

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En el corazón histórico de Valladolid, donde la fe y la tradición se funden con el paso de los siglos, cada 13 de mayo emerge la figura de un monje franciscano del siglo XV cuya vida parece sacada de un relato épico.

San Pedro Regalado no es simplemente el santo principal y patrón de la ciudad desde 1746, es un símbolo vivo de milagros, austeridad extrema y un carisma que sigue emocionando a vallisoletanos, devotos y toreros.

Cada 13 de mayo, su fiesta llena las calles de color, música, procesiones y orgullo local, pero tras el bullicio se oculta una historia extraordinaria que desafía la razón y ha perdurado durante más de cinco siglos.

Una vida de entrega

Nacido en 1390 en una humilde casa de la calle Platerías, hoy señalada por una placa conmemorativa, Pedro Regalado fue bautizado en la iglesia de El Salvador. Desde niño mostró una vocación inquebrantable.

Con solo 13 años vistió el hábito franciscano en el convento de San Francisco de Valladolid.

Pronto se convirtió en fundador de los eremitorios de El Abrojo y La Aguilera, y en uno de los grandes impulsores de una reforma franciscana radical junto al padre Villacreces.

Una reforma tan exigente en pobreza, silencio y disciplina que algunos frailes llegaron a morir de inanición, pero que atrajo a decenas de conventos por la fuerza arrolladora de su ejemplo personal.

Su existencia fue un continuo ejercicio de oración, penitencia y entrega total a los más necesitados. Dormía apenas unas horas, pasaba las noches en vigilia y practicaba mortificaciones severas.

Milagros de leyenda

Sin embargo, fueron sus milagros los que lo inmortalizaron y convirtieron su memoria en leyenda viva.

Procesión en honor a San Pedro Regalado en Valladolid, el 13 de mayo de 2025

Procesión en honor a San Pedro Regalado en Valladolid, el 13 de mayo de 2025 Rubén Cacho ICAL

Uno de los más famosos sucedió el 25 de marzo de 1450, día de la Anunciación. Mientras rezaba en El Abrojo, Pedro Regalado sintió un deseo irresistible de venerar a la Virgen en La Aguilera.

Según la tradición, los ángeles lo transportaron decenas de kilómetros en un instante, permitiéndole cumplir su devoción y regresar al convento antes de que nadie advirtiera su ausencia.

Un prodigio de bilocación que dejó perplejos a sus hermanos franciscanos.

Otro relato habla de su dominio sobre los elementos: cruzó el río Riaza utilizando su propia capa extendida como si fuera una barca, flotando con total serenidad sobre las aguas turbulentas.

Caridad después de la muerte

Tras su muerte, ocurrida el 30 de marzo de 1456 en La Aguilera, se cuenta que se levantó de su sepulcro para dar limosna a un pobre, demostrando que ni siquiera la tumba podía detener su caridad.

Quizá el episodio más impactante y sangriento tuvo lugar años después, cuando la reina Isabel la Católica quiso obtener una reliquia del santo.

Actos en honor a San Pedro Regalado, el 13 de mayo de 2025

Actos en honor a San Pedro Regalado, el 13 de mayo de 2025 Rubén Cacho ICAL

Al ordenar que le cortaran una mano al cadáver, la sangre brotó con tal fuerza y abundancia que empapó numerosas toallas y pañuelos, que inmediatamente se convirtieron en objetos de profunda veneración.

Un hecho que subraya la vitalidad espiritual que aún emanaba de su cuerpo incorrupto.

Patrón de los toreros

La devoción popular alcanzó su punto culminante en 1746, cuando el papa Benedicto XIV lo canonizó y fue proclamado patrón de Valladolid.

Sus restos fueron trasladados solemnemente desde La Aguilera hasta la capital. Pero su influencia no se detuvo ahí.

En 1951, San Pedro Regalado fue declarado patrón de los toreros gracias a otro milagro legendario. Caminando desde El Abrojo hacia Valladolid, se encontró con un toro bravo que había escapado de una corrida cercana, enfurecido y peligroso.

En lugar de huir, el santo levantó la mano, oró con serenidad y el animal se arrodilló mansamente ante él. Pedro le retiró los hierros que lo herían, lo bendijo y lo dejó marchar en paz. Aquel gesto lo convirtió en protector de los diestros.

El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, durante los actos de celebración de San Pedro Regalado, el 13 de mayo de 2025

El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, durante los actos de celebración de San Pedro Regalado, el 13 de mayo de 2025 Rubén Cacho ICAL

Al año siguiente, el Ayuntamiento de Valladolid instituyó el Trofeo San Pedro Regalado, el más antiguo de España en su categoría.

Emblema eterno de Valladolid

Hoy, su nombre identifica un barrio junto al cementerio, y su figura sigue inspirando fe, cultura y fiesta.

En un mundo acelerado y a menudo escéptico, la historia de San Pedro Regalado recuerda que las grandes leyendas nacen muchas veces de la humildad más absoluta, de la oración constante y de un corazón entregado sin reservas a los demás.

Valladolid lo celebra cada 13 de mayo no solo como patrón oficial, sino como uno de sus hijos más ilustres. Un santo que, más de 500 años después, sigue obrando milagros de devoción, identidad y orgullo local.