A la izquierda el alcalde de Traspinedo, Javier Fernández, junto a su sobrino oficiando la boda de su hermana. A la derecha el alcalde de Bobadilla del Campo, Francisco Pastor

A la izquierda el alcalde de Traspinedo, Javier Fernández, junto a su sobrino oficiando la boda de su hermana. A la derecha el alcalde de Bobadilla del Campo, Francisco Pastor Fotografías cedidas a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Valladolid

Alcaldes que casan en pueblos de Valladolid

Los regidores recuerdan algunas bodas civiles y anécdotas durante sus años como regidores con gran cariño.

Más información: Una boda de cuento en un pueblo de Valladolid

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No se va a entrar en el debate sobre las bodas religiosas o civiles en este reportaje. Cada uno puede tomar la decisión que mejor corresponda con su forma de pensar y también de sentir. Todas son válidas y respetables y acaban siendo, para las personas que acaban contrayendo matrimonio.

La celebración de las bodas civiles en España se recoge en el Código Civil. En concreto en los artículos 49 y 51. Por un lado, el primero establece quién puede ser el celebrante y el segundo establece quién será competente para autorizar el matrimonio.

En ese artículo 51 del Código Civil se establece que el competente para autorizar el matrimonio será el juez encargado del Registro Civil y el alcalde del municipio donde se celebre el matrimonio o concejal, en quién este delegue.

También, en los municipios en que no resida dicho juez, el delegado designado reglamentariamente o el funcionario diplomático o consular encargado del Registro Civil en el extranjero. Por tanto, queda claro que los jueces pueden celebrar bodas y, de hecho, así lo hacen.

En la provincia de Valladolid, EL ESPAÑOL de Castilla y León habla con los alcaldes de Traspinedo, Javier Fernández, y de Bobadilla del Campo, Francisco Pastor, que ha oficiado bodas a lo largo de estos años ostentando el bastón de mando y nos cuentan sus experiencias en un trabajo más a afrontar en sus municipios.

Hasta de bodas de cuento han podido disfrutar.

La boda de cuento en Traspinedo

La boda de cuento en Traspinedo Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Alegría 

“Pode participar en la unión de dos personas que se quieren y que confíen en mí en uno de los momentos más especiales de sus vidas me llena de alegría. Durante la boda siento mucha ilusión, nervios y alegrías. Sobre todo, cuando a quienes casas, en ocasiones, son familiares o amigos”, asegura Francisco Pastor.

Él es el alcalde de Bobadilla del Campo desde hace diez años. Lleva en el pueblo un total de 38, toda la vida, y a oficiado seis bodas civiles a lo largo de todos sus mandatos que recordará con especial cariño.

Francisco Pastor, alcalde de Bobadilla del Campo

Francisco Pastor, alcalde de Bobadilla del Campo Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Yo me encargo de la ceremonia y el discurso en función de lo que quiera la pareja que se casa. Si lo quieren sencillo, se hace sencillo. Si no, nos adaptamos. A veces, también hablan sus amigos, se pone música… todo en función a lo que ellos quieran porque es su día”, apunta el regidor.

Nuestro entrevistado asegura que el acta matrimonial se firma dentro del Ayuntamiento, pero apunta también que se han concretado bodas en la Plaza Mayor, en un entorno bonito, incluso en alguna finca privada del municipio.

Anécdota

“La anécdota de la que más me acuerdo fue la de una boda que oficié dentro del Ayuntamiento, concretamente en mi despacho. En plena ceremonia se metió una mujer, se puso entre los novios y le dijo a él ‘Enhorabuena, ojalá esta te dure más que la otra de la que te separaste rápidamente’. Fue un gran momento de tensión el que vivimos, pero ahora lo recordamos con cariño”, asegura el alcalde de Bobadilla del Campo.

El que ostenta el bastón de mando asegura que hay parejas que se casan en el pueblo “por el especial cariño y apego” que tienen a este y porque desde el Consistorio “hay una accesibilidad y agilidad que acorta los plazos”.

“De momento no tenemos ninguna más programada, pero, espero, que pronto haya más. Estoy muy orgulloso de que cuenten conmigo para estos actos tan importantes y emotivos”, finaliza Francisco Pastor.

Casar a amigos y hasta a su hermana

“Es algo habitual. Cada vez más, muchas parejas optan por el matrimonio civil que por la iglesia. Es algo especial puesto que nunca me hubiera imaginado tener la suerte de casar a amigos, vecinos, familiares… y hasta a mi propia hermana el pasado año”, asegura Javier Fernández en declaraciones a este periódico.

El alcalde de Traspinedo desde hace seis años lleva toda la vida, sus 44 primaveras, viviendo en el lugar y confiesa que, a pesar de la pandemia, ya ha oficiado “unas cuantas bodas” y otras que ha “delegado en sus concejales” que “también han tenido la oportunidad de casar a parejas.

“Al principio, con la falta de costumbre, te ves como fuera de lugar oficiando este tipo de actos, pero cuando ya se convierte en algo cotidiano es una labor más de Alcaldía. Hay que llevarlo con normalidad y son de las cosas más bonitas, felices y emocionantes que desempeñas en el cargo”, añade Fernández.

Javier Fernández, alcalde de Traspinedo, oficiando la boda de su hermana

Javier Fernández, alcalde de Traspinedo, oficiando la boda de su hermana Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Todas ellas se celebran “con alegría y ganas”. Unas son más movidas, más participativas y otras más originales y divertidas. Se desarrollan en el salón de plenos de la localidad pucelana y los “novios y familiares no se cansan de hacerse fotos y vídeos” durante la ceremonia.

Este 2025 ya cuenta con cinco programadas.

Una boda de cuento

“De las bodas que más recuerdo es una de moteros con la Plaza Mayor llena de motos. Otra ha sido de cuento. Los novios, invitados y yo mismo, estábamos ataviados con trajes y vestidos de cuento y personajes de televisión. La más internacional, la de un vecino del pueblo con una joven indonesia con retransmisión en directo e incluso traductor”, señala el regidor de Traspinedo.

Javier Fernández apunta que hay muchas personas que deciden celebrar su boda en el lugar porque el municipio “combina a la perfección” su emblema gastronómico con el lechazo como protagonista, contando con siete restaurantes y una finca de eventos destinada a este tipo de acontecimientos.

“Más que orgullo, para mí es algo especial dentro de la gestión diaria al frente del Consistorio. Así que encantado de hacerlo, yo les caso el día que quieran, no tengo problema. La fecha la ponen los novios. Principalmente suele ser el fin de semana, pero a diario también ha habido algunos casos”, finaliza nuestro entrevistado.