Jesús Fernández Lubiano durante el Sermón de las Siete Palabras de Valladolid

Jesús Fernández Lubiano durante el Sermón de las Siete Palabras de Valladolid Leticia Pérez / ICAL

Valladolid

Lubiano alerta de la “tentación de la soberbia” de “echar a Dios de los ámbitos de la vida” en el Sermón de las Siete Palabras

También ha reivindicado alcanzar la “deseada, anhelada y necesaria” paz en el mundo

29 marzo, 2024 14:47
Alvar Salvador ICAL

Durante el Sermón de las Siete Palabras que se ha desarrollado en la mañana de este Viernes Santo dentro de la Semana Santa de Valladolid en un evento en el que el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, ha recibido al nuncio apostólico del Sumo Pontífice en España, Bernardito Auza, que ha concelebrado con Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal en España, dicho sermón. Se espera que participen esta tarde, si el tiempo lo permite, en la Procesión General de La Pasión.

Hay que destacar también la presencia en la ciudad de varios embajadores para disfrutar de estas procesiones y diferentes actos que se desarrollarán a lo largo del día. En la mañana han llegado: los de Eslovenia, Robert Krmelj; Alemania, María Margarete Gosse; Rusia, Yuri Klimemco y Panamá, Itzel Patiño de Villareal. Por la tarde se incorporará el máximo representante en España de la India, Dinesh K Patnail, quien también podrá presenciar la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor a partir de las 19:30 horas.

Además, hay que indicar, que Carnero recibirá en horario vespertino a la embajadora de Israel, Rodica Radian Gordon, antes de su visita privada a nuestra ciudad. A su vez, el alcalde también ha recibido hoy al presidente de la Academia del Cine, Fernando Méndez-Leite que ha querido estar presente en las celebraciones.

El sermón

Jesús Fernández Lubiano, vicario general de la Archidiócesis de Valladolid y rector de la Basílica Santuario Nacional de la gran promesa ha lanzado hoy el mensaje de alcanzar la “deseada, anhelada y necesaria” paz en el mundo que ha lamentado que “nunca llega”  y alertó de la “tentación de la soberbia y de la autosuficiencia" que se expresa al “echar a Dios de los ámbitos de la vida”. Aun así, dijo, “Dios no abandona al pecador, sino que lo llama por la fuerza de su amor”. 

Fernández Lubiano fue el encargado de pronunciar este Viernes Santo el Sermón de las Siete Palabras, acto que tuvo que celebrarse por la lluvia en el interior de una abarrotada catedral de Valladolid y que presenció el nuncio del Papa en España, Bernardito Auza, junto al arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Arguello; el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, y el presidente de la Diputación Provincial, Conrado Íscar, entre otras autoridades militares, académicas, eclesiásticas y civiles.

“Todos sabemos el final del acontecimiento que hoy celebramos, que Jesús que murió en el madero de la cruz, Dios lo ha resucitado y vive para siempre. Lo que hoy celebramos no es una derrota, sino una victoria. En el árbol de la cruz, la vida empieza; árbol de vida, de vida eterna; la amargura de los dolores y las heridas de los clavos y la lanza, se convierten en dulzura; el odio se ha convertido en amor, la violencia en paz, la tristeza en alegría”, aseguró Fernández Lubiano desde el templo mayor, convertido en Monte Calvario.

Trasladó a los presentes que iban a escuchar la “voz del Hijo Predilecto del Padre”, al mismo tiempo que subrayó que toda la historia de salvación “tiene su origen en la promesa que Dios hace de no abandonar a su suerte al hombre que ha pecado”, dado que todo comienza con Abraham al que “se le hace la promesa de tener una descendencia; que será padre de un pueblo numeroso y tendrá un lugar para vivir tranquilo. Parece que es el deseo de todo hombre, vivir tranquilo”. “Poder desarrollar tu vida en tus relaciones familiares y sociales en paz, en armonía, con alegría, donde no haya enemistades, ni enfrentamientos; y tener un lugar, un espacio en el mundo, tu espacio. Quizá se entiende así a las personas que emigran, buscando una tierra de prosperidad y de paz”, dijo.

Esgrimió que es Abraham el que camina en la presencia de Dios hacia la “tierra de la promesa y una tierra de abundancia y de paz, de prosperidad económica y bienestar”, donde vivirán sus descendientes, Isaac y Jacob, al que “Dios llamará Israel”.  Y es que, el perdón que Jesús ha pedido y conseguido para todos tiene que “ser querido, pedido y recibido por nosotros. Sin nuestro consentimiento, Dios no nos puede salvar. De nada sirve que te den algo, si tú no lo quieres recibir; el perdón ofrecido necesita ser recibido, el don para serlo necesita ser acogido por alguien”.

Lamentó que, poco a poco, “se ha ido echando” a Dios de los ámbitos de la vida social, de la cultura, de las creaciones artísticas, de la política, de la economía, de la educación y de las relaciones humanas. “Parece que Dios tiene que desaparecer, porque no es necesario. Hemos pensado que nosotros mismos, con nuestra inteligencia e ingenio, con nuestras capacidades y habilidades, nos podemos salvar del poder destructor del mal. Y soñamos un mundo sin injusticias, ni desigualdades, un mundo fraterno y en paz, todos soñamos con un Paraíso; imaginemos un mundo, pero sin Dios”.

Fernández Lubiano, que recordó la celebración del año jubilar del Sagrado Corazón de Jesús, también se refirió a la Iglesia, donde pervive “solapadamente” esta tentación, ya que se “dice creer en Dios, pero tantas veces le dejamos a un lado, pensado que con muestra inteligencia, es la herejía del gnosticismo; con nuestra fuerza de voluntad, es la herejía del Pelagianismo, conseguiremos nuestros objetivos de redención, que tantas veces no son los objetivos de Dios, ni los caminos, ni los métodos de Dios”.

“Mal” y “amor”

El vicario general de la Diócesis de Valladolid expuso que el mal crece tanto en el mundo que a veces se pide a Dios para que haga justicia, que intervenga e incluso que de un “puñetazo”, "que fulmine a los malvados, a los corruptos y que castigue a los que destruyen la vida". En su opinión, el perdón es el que interrumpe “la espiral del pecado”, como sucedió en la ciudad de Sodoma, y señaló que el “amor de verdad” es el que perdona y disculpa para mover al arrepentimiento.

Fernández Lubiano comentó que los hombres han trazado “sus propios planes” para llegar a la “anhelada, deseada y necesaria paz”, pero que “nunca llega”. Apuntó que son muchas las películas que se ha producido y en las que, “de manera fantasiosa”, describen el drama que se desarrolla en la vida humana sobre la tierra, la lucha entre el bien y el mal, entre los malos y los buenos, entre la justicia y la injusticia, entre la verdad y la mentira, entre la luz y las tinieblas, añadió.

“Siempre aparecerá un superhéroe, que tiene una mezcla entre humano y divino, porque está dotado de superpoderes para derrotar al mal. La historia de Israel, como la historia de la humanidad nos ha demostrado, que todos han fracasado. Los que se han gestado en la religión, porque han creado una imagen falsa o inadecuada de Dios; los que se han desarrollado al margen o en contra de la religión, porque han creado una imagen falsa del hombre”.

Jesús es el Rey, “esperado y deseado”, y con su presencia el reino de Dios ha llegado, es decir, el “reino eterno y universal, reino de verdad y vida, reino de santidad y de gracia, reino justicia, amor, libertad y paz”. Explicó que Jesús, “manso y humilde, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”, porque su Reino no consiste en “quitar a los malos para que solo pervivan los buenos, sino en arrancar el mal del corazón del hombre”, aseveró. 

Precedido del Pregón, también alterado por las lluvias, terminó este acto organizado por la Cofradía de las Siete Palabras, tras un Jueves Santo en el que se suspendieron todas las procesiones previstas en la ciudad. Esta tarde las precipitaciones parece que podrían dar una tregua a la Procesión General de la Pasión del Redentor, que con 33 pasos se viene celebrando desde el año 1810.