David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer.

David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer.

Valladolid

Año 0 tras superar un cáncer y una aplasia medular: "Aunque me rompan las piernas voy a seguir caminando"

El vallisoletano David Aparicio se ha curado y ahora cuenta su experiencia para tratar de ayudar a los demás

17 abril, 2023 07:00

Se llama David Aparicio Cano, tiene 25 años y es de Valladolid. Un joven normal sin vicios extraños. Siempre se ha cuidado y llevaba una vida como la de otra persona cualquiera. Sin embargo, el destino quiso golpearle. Y en dos ocasiones. En enero de 2022 le diagnosticaron una aplasia medular adquirida grave. A los pocos meses un cáncer llamado linfoma no hodkings de grado tres. 

A casi cualquier persona estos dos varapalos seguidos le dejarían KO. Pero a David no, que siempre le decía una frase a sus padres, por muy fuerte que sonara: "Aunque me rompan las piernas voy a seguir caminando". Es precisamente esa mentalidad una gran aliada en este proceso. David se ha curado, tanto de la aplasia medular como del cáncer. Ya no hay rastro. Hace poco más de una semana recibió la noticia en el hospital de Burgos tras someterse a unas pruebas finales. La vida volvía a sonreír por fin.

Hoy cuenta en una entrevista con EL ESPAÑOL - Noticias de Castilla y León cómo ha sido todo este proceso para intentar ayudar a más personas. Mano en el bolsillo y la otra extendida para saludar, con la chaqueta abierta, una sonrisa y ya con rasgos claros de estar recuperando el pelo tras la quimioterapia. Así recibe el joven vallisoletano a este periódico a la entrada de un bar en el barrio vallisoletano de Parquesol, donde ha vivido hasta hace no mucho. Ahora es vecino de Tudela de Duero, lugar donde ha encontrado la tranquilidad que necesitaba.

En enero de 2022 cambia todo

Toda esta historia comienza en enero de 2022. David se encontró unos "moratones muy grandes, de unos 20 centímetros", cuando se estaba cambiando en el vestuario del trabajo (era electromecánico por aquel entonces). En su visita al médico se hizo una analítica para tratar de descubrir el origen de los mismos, ya que era algo extraño al no haber sufrido ningún golpe. Al día siguiente hubo una llamada de "urgencia" desde el Río Hortega: "Había que repetirla porque había salido una cosa un poco rara". "Ese día me ingresaron, el 25 de enero. Empezaron a hacerme pruebas y realmente vieron una aplasia medular adquirida grave", recuerda el joven vallisoletano.

La aplasia provoca la desaparición de la médula ósea roja, encargada de la producción de células sanguíneas. Normalmente los valores de plaquetas en una persona son desde 150.000, pero David estaba en 8.000 cuando entró al hospital. En esta primera etapa, afortunadamente pudo encontrar un donante de médula, que fue su hermano. "Tuve mucha suerte porque lo más difícil es encontrarlo. Mi hermano ha sido compatible casi al 100%, por eso he tenido muchas más facilidades a la hora de asimilar el trasplante", afirma.

David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer, tras la entrevista.

David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer, tras la entrevista.

Sin embargo, no fue el trasplante lo único a lo que tuvo que enfrentarse. Durante el proceso se sometió a una quimioterapia. "Es para limpiarte todo el sistema, como un reseteo. Luego tienes que seguir una serie de cuidados y tomar unos inmunosupresores para no rechazar el trasplante", recuerda David, que seguidamente explica que durante ese proceso, sin saber cómo, se contagió de un virus: el Epstein-Barr. "A raíz de ahí desarrollé el cáncer", recalca.

Fue a finales de verano cuando comenzó a sorportar un "dolor muy fuerte en el costado". "En un principio me dijeron que era un dolor muscular. Fui al fisioterapeuta y me dijo que todo estaba perfecto. Luego que si era estrés y ansiedad. Al final me dieron antiinflamatorios y corticoides y con eso se quitó el dolor. Me hicieron pruebas y vieron que había células cancerígenas", apostilla.

Algo más de un año de batalla desde aquel enero de 2022 en el que David ha visto cambiada por completo su vida, pero que tenía claro que no quería dejar. Una montaña rusas de emociones, sensaciones y noticias que han hecho de este joven vallisoletano todo un paragolpes, que a pesar de las dificultades ha ido superando todas y cada una de ellas.

"Si no llego a tener esa mentalidad desde el primer momento es probable que no hubiera salido"

"No estás preparado porque no te lo esperas. Soy una persona sana que no tiene vicios extraños ni nada raro. En el primer momento en el que te dicen tanto la noticia de la aplasia como el cáncer es duro, te hundes", reconoce. Pero David a pesar de ello, cuando se enteró mejor de lo que era cada enfermedad, tenía claro que su mentalidad lo iba a afrontar de tal manera que haría frente a las adversidades. "Les dije a los médicos que sea lo que sea voy a tirar para adelante con lo que venga. En un primer momento te hunde, pero al día siguiente te levantes y dices: soy joven, tengo tanta vida por delante y cosas por hacer que voy a salir de ello. Si no llego a tener esa mentalidad desde el primer momento es probable que no hubiera salido", admite pero seguro de lo que dice.

David tiene claro, aún así, que cualquier persona que la máxima que hay que cumplir es con la lucha. "No todos tenemos esa posibilidad de salir de ello. Es una putada y es triste, pero alguien que lucha, que lo intenta, que no se rinde, aunque gane el cáncer, no le considero un perdedor, le considero un ganador", recalca el joven vallisoletano.

"Te ves muy reducido. Muchas veces te sientes solo"

El 25 de abril de 2022 salió del primer ingreso tras el trasplante de la médula ósea. "Sobre todo son los cuidados que tienes que tener. Además estaba el tema del Covid. Tienes que evitar las aglomeraciones de gente. No podía ni salir de bares ni juntame con muchas personas", relata, al tiempo que lamenta que su círculo más cercano se redujo prácticamente a su familia. "Te ves muy reducido. Muchas veces te sientes solo, sobre todo porque ves que se te ha reducido todo tanto que no puedes hacer la vida que tenías antes", afirma.

El abrigrarse también estaba a la orden del día, ya que la falta de defensas propias hacía que un pequeño catarro pudiera ser fatal. "Tampoco te puedes recluir en casa. Tienes que intentar salir a andar, moverte un poco porque ayuda mucho, pero sí que tienes que tomar muchas medidas", aclara.

Etapa de quimioterapia

Durante las etapas de quimioterapia, David tuvo complicaciones únicamente al principio, ya que le producían extreñimiento, llegando a estar 12 días sin ir al baño. Ello desembocaba en dolores importantes en el estómago, pero más allá de eso considera que ha tenido "suerte". "Las veces que lo pasas mal no te puedes ni levantar de la cama, no tienes fuerza, pero tienes que intentar sacar ese pequeño esfuerzo para salir a andar un poco, que te de un poco el aire y respirar. Encerrarse en una habitación durante mucho tiempo te machaca mucho la cabeza", subraya.

David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer, en el barrio de Parquesol.

David Aparicio, el joven vallisoletano que ha superado una aplasia y un cáncer, en el barrio de Parquesol.

Durante este año y poco siempre ha habido una rutina que ha cumplido David, especialmente durante la época de ingreso. Cada mañana se levantaba para ponerse frente al espejo y decirse a si mismo: "Eres fuerte, vas a poder con ello, sigue adelante". "El apoyarte a ti mismo, querer y cuidarte es una de las cosas más importantes que hay. Tener algo por lo que luchar en la vida. Siempre hay algo, por mucho que pienses que está todo perdido o que no vas a tener fuerzas", destaca el joven pucelano.

Y es que para este chico, que con entereza y sin mueca de derrumbarse durante la entrevista, "si buscas algo por lo que luchar sacas fuerza de donde no la hay". "Mucha gente me ha dicho, amigos con los que he hablado sobre todo, que si ellos están en mi situación no lo hubieran superado. Pero te tienes que ver en la situación de decir: si no lucho por todo esto, si no busco un objetivo... quiero tantas cosas en mi vida que esto no va a frenarme", añade.

En contextos como estos, el joven vallisoletano cree que hay que "extoriorizarlo todo", además de "darte el derecho a decir hoy no estoy bien". "Eso es comprenderte y entenderte. Cuando ya comprendes a tu cuerpo y sabes cómo está reaccionando es lo que te ayuda a tirar adelante, es como meterle carbón a una locomotora", explica con total decisión.

Tres claves fundamentales

Existen tres claves para David Aparicio que resumen todo este camino para salir de la cueva, que son: "El apoyo del círculo que te rodea, es importantísimo, quererse a si mismo y tener un objetivo en mente". "No vale hacer una lucha en vacío porque al final pierdes la motivación. Eso es lo más importante, tener un motivo por el que luchar", aclara con rotundidad.

También hay momentos en los que a la mente le cuesta más, esconderlo o negarlo es una irrealidad en su máximo esplendor, pero David quiere reducir esos instantes únicamente al principio. "Se pasa miedo, sobre todo cuando no lo conoces. El desconocimiento de las cosas es lo que más miedo da. Al principio cuando no sabía nada ni de que era la enfermedad... es terrible. Pensaba que de esta no salía", admite.

Pero ese miedo comenzó a convertirse en respeto. "Miedo puedes tener cuando no lo conoces, cuando ya lo conoces y sabes a lo que te enfrentas y cómo atacarlo porque tienes un gran equipo médico detrás... pasa a ser respeto, es un enemigo formidable porque es algo duro, pero tengo los medios para defenderlo", relata. 

"Si tengo los medios, mi mente es fuerte y mi cuerpo es fuerte porque yo se lo hago, voy a poder con ello. El cuerpo hace lo que la mente le dice. Si tu te dices todos los días que vas a poder con esto, la mitad de la batalla la tienes ganada. Miedo al principio sí que tuve, pero cuando ya vi cómo iban las cosas, el miedo se convierte en respeto", insiste con una convicción irrompible.

"Voy a intentar no cometer los mismos errores"

David ha atravesado el bache, lo ha superado, y lo ha hecho con una fuerza interna que ha roto con todo el mal que se apoderó de su cuerpo. Ahora afronta la vida de otra manera, la ve distinta a como era antes para él. "Voy a intentar no cometer los mismos errores. Quiero evitar darle importancia a cosas que ahora mismo no la tienen. Y voy a empezar a decir te quiero. Antes no lo decía, pero creo que es muy valioso porque es una palabra que ayuda", avanza en declaraciones a este periódico.

Su lucha, eso sí, nunca se marchará de la cabeza, porque estos recuerdos siempre perdurarán en ella y es algo que le acompañará toda su vida. "Lo superas, pero eso en la cabeza sigue estando. Coges más respeto a las cosas. El cambio en mi vida ha sido emocional y mentalmente, físicamente te cuidas más", relata el joven vallisoletano.

Su sueño siempre fue formar una familia, y todavía tendrá esa posibilidad tras superar este bache. Su fortaleza mental, y "evitar mirar internet", han servido para acabar con el cáncer y superar el trasplante de médula ósea. Ha sido un año y algo lleno de altibajos para este joven vallisoletano, pero David afronta ahora su nueva vida, como si fuera el año 0, y seguirá caminando, aunque le rompan las piernas.