Patricia García, tatuadora y propietaria del estudio, junto a María de Pablos, técnico y tatuadora. Cedida
Un estudio de Salamanca ofrece un tatuaje gratis a mujeres mastectomizadas: “Es mucho más que algo estético”
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra este domingo 19 de octubre. “Las mujeres que vienen a realizar este tipo de reconstrucción lo hacen buscando cerrar un ciclo”, explica María
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En el estudio Dama Negra Tattoo Club, en Salamanca, el arte de tatuar ha dejado de ser solo una cuestión estética para ser algo más. En uno de sus rincones, las agujas de María de Pablos no solo dibujan sobre la piel, también reconstruyen, reparan y devuelven algo que muchas mujeres creían perdido tras superar un cáncer de mama.
María se ha especializado en micropigmentación reconstructiva, una técnica que permite recrear visualmente la areola mamaria después de una mastectomía.
“Es un trabajo muy delicado y profundamente emocional”, explica. “No se trata solo de color o forma, sino de devolver una parte de la identidad a mujeres que han pasado por un proceso durísimo”.
El tratamiento que realiza requiere entre tres y cuatro sesiones, separadas por unos dos meses, y utiliza pigmentos especiales bajo la epidermis para lograr un efecto tridimensional lo más natural posible.
Cada caso es diferente. Por eso, antes de empezar se realiza una prueba de color y adapta las tonalidades a la piel de cada paciente.
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra este domingo 19 de octubre, el estudio ha lanzado una iniciativa altruista que ofrece de forma gratuita uno de estos tratamientos de reconstrucción.
“Queremos aportar nuestro granito de arena a la recuperación integral de estas mujeres”, explica el equipo.
“Después de todo lo que han pasado, todavía quedan secuelas físicas y mentales que no siempre se visibilizan. Si podemos ayudar a aliviar esa carga, aunque sea un poco, ya merece la pena”.
María de Pablos durante una sesión
La técnica, aunque similar en el proceso de curación a un tatuaje convencional, requiere una autorización médica previa y un enfoque más clínico.
No obstante, el componente emocional es el mismo que mueve el arte del tatuaje desde sus orígenes: dejar una huella que transforme.
“Las mujeres que vienen a realizar este tipo de reconstrucción lo hacen buscando cerrar un ciclo”, explica María. “No es vanidad, es una necesidad de reconciliarse con su cuerpo, de sentir que siguen siendo ellas”.
Aunque la acogida en redes y asociaciones ha sido todavía discreta, el estudio confía en que iniciativas así lleguen a más personas. “
Más que estética
María ha trabajado también en la reparación de cicatrices blancas, estrías, manchas de la piel o vitíligo. Cada trazo, dice, tiene una carga simbólica: “Cuando una persona se ve de nuevo entera frente al espejo, cambia su manera de mirarse. Es algo que va mucho más allá de lo físico”.
Hay muchas mujeres que ni siquiera saben que esto existe”, lamentan. “A veces no tienen redes sociales, o no se atreven a preguntar. Por eso queremos que se conozca, que se hable de ello”.
Más allá de la promoción puntual, el compromiso del estudio es mantener esta acción cada año, como una forma de acompañar a las mujeres que han superado el cáncer en su camino de recuperación.
Además hace un llamamiento a la Asociación Contra el Cáncer de Salamanca para poder colaborar en este y otros asuntos.
“En nuestra sociedad la estética tiene un peso enorme, y muchas veces se juzga por la apariencia”, reflexiona María. “Pero cuando esa apariencia se convierte en una barrera emocional, el arte puede servir para derribarla. Y eso es lo más bonito de este trabajo”.