Salamanca

Salamanca es la ciudad con más porcentaje de edificios de biomasa

19 marzo, 2018 07:38

2018 es considerado como el año de la consolidación definitiva de la recuperación económica, según apuntan diversos estudios de agencias de calificación, bancos, analistas financieros… pero, ¿qué opinan los propios protagonistas de que cada día la economía siga su curso? ¿Cuál es la situación actual de cada uno de los sectores que conforman el engranaje del tejido productivo? NOTICIASCYL ha repasado durante tres meses el estado actual de los sectores económicos de Salamanca.

La serie se cierra este domingo con el sector de la energía, importante en una sociedad actual en la que se promueve la eficiencia a la par que el cuidado del medio ambiente. Pero un sector todavía por explotar y potenciar, según explica Alfonso Barbero, de Grupo Barbero-Bioenergy Barbero, una empresa familiar centenaria de Salamanca que desde 1885 desarrolla su actividad en el campo de los servicios energéticos orientados a dar suministro a comunidades de vecinos y colectividades. “Hemos pasado por todas las energías, desde el carbón hasta el actual pellet de madera”, puntualiza.

En Salamanca todavía hay instalaciones de carbón en unos 150 edificios, los más antiguos, con más de cuarenta años, que desaparecerán en no más de un lustro debido a la rehabilitación a la que obliga la Inspección Técnica de Construcciones (ITC) del Ayuntamiento de Salamanca. Luego están las calderas de gasóleo, entre el 40 y 50%, teniendo en cuenta que durante los últimos tres años bajó el precio del petróleo a unos treinta dólares el barril, pero ahora está a setenta, lo que encarece el coste. Otro combustible es el gas ciudad, la gran mayoría, “pero es una energía que no deja de ser un monopolio porque se depende de un tubo”. Finalmente, está la biomasa, en un centenar de edificios, siendo la ciudad de España con más inmuebles por habitante que dispone de esta energía, una provincia pionera hace quince años.

Alfonso Barbero / Foto: COPE Salamanca

“Hay que apostar fuerte por la biomasa, es la solución energética de nuestro país. Son todo ventajas”, afirma Alfonso Barbero. Así, explica que el precio de un litro de gasóleo equivale a dos kilos de pellets, pero el ahorro a la hora de consumir alcanza el 40%, mientras que el ahorro respecto al gas es del 25%. Además, es un residuo de la propia naturaleza y no hay problemas de abastecimiento, surgiendo cada vez más fábricas porque es un producto con libre mercado, al contrario que el gas.

Las instituciones públicas están cada vez más concienciadas. De hecho, se ha cambiado a biomasa las calderas del Parque de Bomberos de Salamanca, la Ciudad Deportiva de La Aldehuela, el hospital de la Santísima Trinidad o colegios, por poner algunos ejemplos. Y la Unión Europea ofrece ayudas a la instalación, ahora un 30% a fondo perdido. Pero Alfonso Barbero reclama que se incentive más este tipo de cambios, “que haya más conciencia social. El desconocimiento, el pensar que es algo nuevo, hace que mucha gente sea reticente, primero tienen que ver al vecino y después ya prueban sobre seguro. Hay personas a las que les cuesta creer”.

Un sector muy reglamentado

El sector de la energía también está muy pendiente de la normativa de la Unión Europea, que regula todo lo concerniente a rehabilitación energética, autoconsumo y energía solar, así como las subvenciones. “Hay algunas que incluso están en los juzgados, estamos a la espera de si se reglamenta por ejemplo el autoconsumo”, explica José Luis Sánchez Iglesias, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Instalaciones Eléctricas y Telecomunicaciones (Aeslux), integrada en la patronal Confaes, y presidente de la Federación de Profesionales Electricistas y de Telecomunicaciones de Castilla y León (Pecale).

La crisis de la construcción paralizó el auge del sector energético, centrándose en la reforma de edificios y locales comerciales, así como la modernización de alumbrado público hacia sistemas LED. “Muchas empresas desaparecieron o incluso algunas compuestas por dos o tres socios se disgregaron, todo interviene, la coyuntura económica y fiscal, ya no hay grandes empresas salvo excepciones puntuales que trabajan fuera de España, somos supervivientes de una crisis que para nosotros comenzó en los años 2005 y 2006”, añade.

Empresas muy afectadas por la subida de impuestos desde hace una década y “muy desprotegidos por los impagados, Hacienda siempre cobra pero nosotros nos ponemos a la cola siempre”. Por eso ahora “se filtra a la persona a la que se va a hacer el trabajo, se desconfía o se pide un adelanto, porque tener trabajadores cuesta dinero, los precios están bajando mucho, bajan los beneficios y estamos con un pie sujetos y en otro casi bailando, nos movemos con márgenes muy estrechos”.

José Luis Sánchez Iglesias / Foto: pyme.info

Además, hay un problema de intrusismo en el sector. La asociación ha puesto en marcha una campaña para “que la gente intente siempre contratar a empresas que estén legalmente establecidas, que la seguridad venga porque un cliente no contrate a alguien que no tiene su documentación en regla. Estamos concienciando a la gente de que contrate con un instalador autorizado legalmente, los ilegales nos están haciendo bastante daño, está denunciado pero campan por sus anchas porque no hay apoyo de la administración”.

Además, desde Aeslux se ha puesto en marcha un programa de mentorización dirigido a los alumnos de los cursos de grado medio y superior de Formación Profesional de ‘Instalaciones Eléctricas y Automáticas’ y de ‘Sistemas Electrotécnicos Automatizados’. Para José Luis Sánchez Iglesias, es importante que este programa “consiga reforzarse, colaborando con los centros educativos más importantes de Salamanca que imparten esta formación profesional”, ya que uno de sus principales objetivos es “facilitar la transición desde las aulas al mercado laboral”.