Imagen de archivo de la cesta de la compra.

Imagen de archivo de la cesta de la compra. Europa Press

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La inflación se dispara un 4,7% y provoca una “preocupante situación” para las familias en Castilla y León

UGT reclama que los salarios continúen creciendo por encima de la inflación y que incorporen mecanismos que permitan proteger el poder adquisitivo.

Más información: La inflación tocará el 4% en 2026 por la guerra de Irán con los alimentos frescos disparados: subirán un 5,6%

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El bolsillo de las familias de Castilla y León afronta una nueva vuelta de tuerca y más aún tras la temida cuesta de septiembre.

El coste de la vida se ha encarecido un 4,7% en agosto, nueve décimas más que en julio y cuatro décimas por encima de la media nacional, que se situó en el 4,3%, una situación que ya es insostenible.

La subida afecta especialmente a dos de los gastos más difíciles de esquivar cada mes en las casas, que es el mantener la vivienda y desplazarse, es decir, la temida gasolina.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que los precios avanzan en la comunidad a mayor ritmo que en el conjunto de España.

En lo que va de año, la inflación acumulada alcanza ya el 3,6%, frente al 3,3% nacional.

La vivienda vuelve a ser uno de los principales problemas para las economías domésticas.

El grupo que engloba vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registra una subida interanual del 8%, 1,3 puntos más que el mes anterior y muy por encima del 6,4% contabilizado en España.

A esta factura se suma la del transporte, que se ha encarecido un 11,4% en el último año. El incremento también supera con claridad al registrado en el conjunto del país, donde se queda en el 9,5%.

Son gastos que dejan poco margen de maniobra a las familias. Se puede intentar reducir una compra, aplazar una adquisición o buscar alternativas de ocio más económicas, pero resulta mucho más complicado prescindir de la calefacción, la electricidad o los desplazamientos al trabajo.

Los alimentos, en cambio, muestran una evolución más contenida, con un incremento del 2,2%, ligeramente por debajo de la media nacional.

Críticas de UGT

Un dato que, sin embargo, no termina de aliviar la presión sobre los hogares. “No compensa el impacto del encarecimiento de la vivienda y la movilidad, que son gastos difícilmente evitables para las familias”, señala Alberto Miguel, vicesecretario general de Política Sindical y Salud Laboral de UGT Castilla y León.

El problema, según advierte el sindicato, es que la subida de los precios está avanzando más deprisa que los salarios.

Mientras la inflación alcanza el 4,7%, el incremento salarial ronda el 3%, lo que se traduce en una pérdida de capacidad de compra para los trabajadores.

A ello se añade otro elemento que agrava la situación: en Castilla y León se trabajan más horas al año que en el conjunto del país.

Para Miguel, combinar más tiempo de trabajo con una evolución de los salarios por debajo de los precios ofrece “una realidad difícilmente justificable”.

Por estos motivos, UGT reclama que los salarios continúen creciendo por encima de la inflación y que incorporen mecanismos que permitan proteger el poder adquisitivo cuando los precios se disparen.

“La prioridad debe ser garantizar un reparto justo de la riqueza, salarios suficientes para recuperar el poder adquisitivo y adoptar medidas públicas que reduzcan el coste de los suministros y la movilidad de las personas trabajadoras”, sostiene Miguel.