La vicepresidenta segunda de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco, durante una visita a las obras de una residencia en Salamanca, en junio de 2022

La vicepresidenta segunda de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco, durante una visita a las obras de una residencia en Salamanca, en junio de 2022 David Arranz ICAL

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Isabel Blanco, la vicepresidenta con cerebro de élite, carrera de 10 y con poderes clave para reinventar Castilla y León

La política zamorana, que sustituirá a Mañueco en su ausencia, asume competencias estratégicas para impulsar la ordenación del territorio, combatir la despoblación y fortalecer la protección civil y la seguridad.

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María Isabel Blanco Llamas (Madrid, 1972) representa la unión entre la excelencia técnica y la vocación de servicio público.

Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, su formación pertenece al Olimpo académico español: una titulación cuya nota de corte supera habitualmente el 10 en la EBAU.

Se trata de una de las carreras técnicas más rigurosas del país, que exige excelencia en matemáticas avanzadas, física, mecánica de suelos, hidráulica, estructuras, transportes y planificación territorial.

Pocos perfiles políticos combinan esa capacidad analítica de alto nivel con una trayectoria de gestión pública tan consolidada y transversal.

Desde el pasado lunes, Isabel Blanco es la nueva vicepresidenta segunda de la Junta de Castilla y León.

Blanco sustituirá al presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, en su ausencia −por delante del vicepresidente primero, Carlos Pollán, de Vox− y su nuevo cargo cuenta con un peso institucional y competencial de primer orden.

Un corazón zamorano

Aunque nació en Madrid, Isabel Blanco es zamorana de corazón y de vida. Se crió y ha desarrollado toda su trayectoria profesional y política en Zamora.

Tras licenciarse en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, comenzó su carrera en el sector privado en la empresa Fulcrum, dedicada a análisis y proyectos, entre 1998 y 1999.

En diciembre de 1999 ingresó como funcionaria en la Diputación Provincial de Zamora, en el Área de Obras, donde ascendió hasta convertirse en Jefa de la Sección Técnica.

Durante casi dos décadas aplicó sus conocimientos técnicos en infraestructuras rurales, carreteras provinciales, proyectos hidráulicos y planificación territorial en el medio rural.

Esa sólida base profesional marcó para siempre su forma de entender la política: rigor, planificación a largo plazo, solución de problemas complejos y capacidad para tomar decisiones basadas en datos y no en titulares.

Afiliada desde joven a Nuevas Generaciones del Partido Popular de Zamora, Blanco se ha forjado poco a poco, sin estridencias, pero con un enorme prestigio interno por su capacidad de trabajo y su discreción. No mira el reloj cuando hay que resolver un problema.

De procuradora a consejera

Su irrupción en la primera línea política se produjo en 2011, cuando fue elegida procuradora en las Cortes de Castilla y León por la provincia de Zamora.

En 2019 encabezó la candidatura del PP al Congreso de los Diputados por Zamora y resultó elegida, pero renunció casi de inmediato para asumir, el 19 de julio de 2019, la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades.

Ha sido la consejera que más tiempo ha permanecido al frente de ese departamento en la historia reciente de la Comunidad. Durante casi siete años al frente de Familia, Isabel Blanco impulsó una gestión pragmática y profundamente territorial.

Castilla y León se consolidó como una de las comunidades más avanzadas en servicios sociales, atención a la dependencia, protección de la infancia y apoyo a las familias.

Bajo su mandato se aprobó la Ley del Tercer Sector, que dio estabilidad jurídica y financiera a las entidades sociales tras la pandemia, la nueva Ley de Residencias y se reformó la Ley de Voluntariado.

Además, se pusieron en marcha programas de juventud, campamentos y actividades que generaron empleo y oportunidades en los pueblos.

Blanco priorizó siempre la colaboración con ayuntamientos, diputaciones y el tejido asociativo. Visitaba personalmente centros de mayores, residencias, centros de atención a la mujer y entidades del Tercer Sector.

Su estilo se basó en el diálogo constante, el rigor presupuestario y la sensibilidad hacia los problemas reales de las familias, especialmente en el medio rural.

En una comunidad castigada por la despoblación, impulsó medidas de conciliación, apoyo a la natalidad y atención a la mujer con un enfoque integral.

En julio de 2024, tras la salida de Vox del Gobierno autonómico y la dimisión de Juan García-Gallardo como vicepresidente, el presidente Mañueco la nombró vicepresidenta, cargo que ostentó hasta su reciente nombramiento.

Era el reconocimiento a su lealtad, solvencia y capacidad de gestión en un momento de gran dificultad política.

Más poder, más responsabilidad

Su toma de posesión del pasado lunes marca un salto cualitativo. Isabel Blanco no solo ostenta la vicepresidencia segunda, sino que sus funciones se adscriben orgánicamente a la Presidencia.

Esto significa que, en caso de ausencia o vacante del presidente, ella será la primera en sustituirlo, por delante del vicepresidente primero, Carlos Pollán, de Vox.

Además, aunque no tenga consejería propia, podrá gestionar directamente expedientes de contratación, créditos presupuestarios, conceder subvenciones y firmar convenios de colaboración.

Sus competencias son amplias, estratégicas y transversales. Incluyen la protección ciudadana y la seguridad pública, la coordinación de policías locales y las emergencias de Protección Civil, así como los espectáculos públicos y las actividades recreativas.

A ello se suman la ordenación del territorio, la lucha contra la despoblación, el urbanismo, el suelo, la arquitectura, la vivienda y la rehabilitación, junto con las políticas de mujer e igualdad de oportunidades.

Para una ingeniera de Caminos, áreas como la ordenación del territorio, el urbanismo, el suelo y la vivienda suponen un regreso natural a su experiencia técnica.

Ahora podrá aplicar su visión de ingeniería a gran escala: planificar el territorio de una comunidad inmensa, combatir la despoblación con criterios de viabilidad real a través de infraestructuras, suelo industrial y vivienda asequible, y coordinar la respuesta a emergencias con criterio técnico.

La protección civil y la seguridad pública también se benefician de una mente formada en sistemas complejos y gestión de riesgos.

Lealtad, rigor y cercanía

Quienes trabajan con ella destacan tres rasgos: discreción, capacidad de trabajo incansable y lealtad al proyecto. No busca focos ni protagonismo mediático. Prefiere resolver problemas antes que aparecer en ellos.

En un momento en que Castilla y León enfrenta retos demográficos, territoriales y de cohesión social de enorme complejidad, Isabel Blanco aporta una mente analítica forjada en una de las carreras más exigentes de España, experiencia contrastada y una visión a largo plazo.

Su nombramiento no es solo un ajuste orgánico; es la apuesta por poner al frente de las políticas más estratégicas a una profesional con solvencia técnica demostrada.

Isabel Blanco encarna un perfil de servidora pública preparada, discreta y comprometida.

Desde Zamora hasta la Vicepresidencia segunda, su trayectoria demuestra que la excelencia académica y la vocación de servicio pueden −y deben− ir de la mano en la política.