El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, y el presidente de Andalucía en funciones, Juan Manuel Moreno, en la presentación de los candidatos autonómicos del Partido Popular en Zaragoza, en enero de 2023

El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, y el presidente de Andalucía en funciones, Juan Manuel Moreno, en la presentación de los candidatos autonómicos del Partido Popular en Zaragoza, en enero de 2023 Fabián Simón ICAL

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Las elecciones andaluzas desbloquean el tablero y abren la veda al pacto entre PP y Vox en Castilla y León

El 17-M no solo definirá el mapa andaluz sino que actuará también como detonante para que la Comunidad salga del bloqueo, más de dos meses después de los comicios del pasado 15 de marzo.

Más información: De la 'prioridad nacional' al rechazo al Pacto Verde: Extremadura y Aragón, espejo de PP y Vox en Castilla y León

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Este domingo, Andalucía acude a las urnas en una jornada que marcará el pulso del centroderecha español. Mientras los focos se concentran en el sur, en Castilla y León se vive un silencio cargado de intencionalidad.

Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán han convertido estas semanas en un ejercicio de paciencia estratégica: las conversaciones avanzan, pero el cierre del acuerdo se ha reservado expresamente para después de las elecciones andaluzas.

Los comicios de este domingo no solo definirán el mapa andaluz: actuarán también como detonante para que la Comunidad salga del bloqueo, más de dos meses después de las elecciones autonómicas del pasado 15 de marzo.

Vox, pieza clave

En aquellos comicios, el PP logró 33 procuradores, nueve menos de los necesarios para gobernar en solitario. Vox, con 14 escaños, se erigió en pieza clave.

El PSOE, con 30, asumió que seguiría en la eterna oposición en la que lleva casi cuatro décadas y los partidos provinciales: UPL, con tres, y Soria ¡Ya! y Por Ávila, con uno cada uno, se resignaron a un papel secundario.

Tras constituir las Cortes, con el popular Francisco Vázquez como nuevo presidente, se cumplió el trámite de la propuesta de candidato: el 7 de mayo, al límite del plazo, Vázquez designó a Mañueco.

Sin embargo, no se señaló fecha para el pleno de investidura, y es que, en la Comunidad, una vez designado el candidato a la investidura no existen plazos fijados.

"Iremos paso a paso", indicó el presidente de la Cámara. El mensaje implícito era nítido: nada de movimientos que pudieran salpicar la campaña andaluza.

La 'prioridad nacional'

El pacto que se cocina en Castilla y León sigue el modelo ya aplicado en Extremadura y Aragón.

En ambos casos, PP y Vox han incorporado la 'prioridad nacional': preferencia para españoles con arraigo real, duradero y verificable en el acceso a vivienda protegida, ayudas públicas y prestaciones.

Se establecen periodos de empadronamiento y se ponderan lazos familiares, laborales y económicos.

Igualmente, ambos acuerdos incluyen rechazo a la aplicación estricta del Pacto Verde europeo sobre el sector agrario, medidas de simplificación administrativa, control de la inmigración y rebajas fiscales.

Pollán ha sido explícito: el entendimiento en Castilla y León "irá en la línea de Extremadura y Aragón".

Una negociación discreta pero intensa

Las negociaciones se desarrollan con discreción pero con intensidad. Vox reclama una Vicepresidencia, con Pollán al frente, que abarque desregulación, inmigración, familia y servicios sociales, además de consejerías de peso como Agricultura o Industria.

El PP, que ya convivió cuatro años con Vox en la anterior legislatura, exige esta vez un acuerdo más blindado: un compromiso de cuatro años de duración y evitar cualquier tipo de "espantada".

Los populares tienen cercano el recuerdo de la abrupta salida de los de Santiago Abascal de los ejecutivos que compartían los populares en julio de 2024. "No partimos de cero", ha subrayado la portavoz popular Leticia García.

Mañueco supervisará personalmente la fase final.

Dos velocidades

El aplazamiento visible obedece a un cálculo nacional. La dirección del PP maneja dos velocidades: donde Vox es imprescindible, avanzar hacia la coalición; en Andalucía, donde Moreno aspira a gobernar solo, preservar el relato de moderación.

Un anuncio anticipado en Castilla y León habría regalado argumentos al PSOE andaluz para centrar su mensaje en los pactos del PP con la "ultraderecha". Mañueco optó por congelar el desenlace.

Vox ha aceptado los tiempos, aunque presiona para desbloquear todo inmediatamente después de las elecciones andaluzas de este domingo.

Castilla y León acumula ya meses de provisionalidad. El PSOE denuncia "ocultismo" en el pacto para no perjudicar al PP en Andalucía. Vox asegura que no regalará su apoyo: quiere garantías de cumplimiento real.

El mapa autonómico actual avala esta vía. Tras los pactos en Extremadura y Aragón, el PP ha asumido que en varias comunidades necesita a Vox para gobernar.

Un acuerdo obligado

Lo que en 2022 fue una novedad pionera en Castilla y León, se ha convertido en patrón operativo. En los dos casos previos, el PP ha cedido espacio en inmigración y agenda social a cambio de controlar el Ejecutivo y avanzar en su hoja de ruta.

En la Comunidad, con un electorado rural sensible a la despoblación y a la defensa del campo, el esquema presenta paralelismos, aunque Mañueco busca que esta vez el acuerdo resulte más estructurado y duradero.

Desde la izquierda se critican posibles retrocesos en políticas de igualdad o medio ambiente y se habla de "precio pagado" a Vox.

El centroderecha argumenta con la pura aritmética: sin pacto, el bloqueo continuaría, y no existen mayorías alternativas.

El alcance concreto de la 'prioridad nacional' sigue afinándose. Cuando cierren los colegios andaluces este domingo, el foco girará con fuerza hacia Castilla y León.

Vía libre para el pacto

Las conversaciones, ya maduras en lo programático, entrarán en fase acelerada. Una vez que PP y Vox anuncien el acuerdo, la Mesa de las Cortes y la Junta de Portavoces convocarán el pleno de investidura, probablemente para junio.

Entonces llegarán los detalles: reparto de carteras, calendario de medidas y compromisos bilaterales.

Mañueco habla de "un proyecto de futuro para la Comunidad" y de "estabilidad" y Pollán exige que el pacto sea ambicioso y recoja sus principales caballos de batalla políticos.

No es un acuerdo de convicciones absolutas, sino una solución pragmática a una ecuación parlamentaria sin otras salidas.

Tras meses de ajedrez discreto y movimientos medidos, las elecciones andaluzas de este domingo actúan como el resorte que desatasca el tablero de Castilla y León.

La Comunidad, pionera en 2022 de la primera coalición autonómica entre PP y Vox, escribirá un nuevo capítulo de esta fórmula.

El periodo de espera está a punto de terminar. La XII Legislatura arrancará con fuerza, y con ella, una lección clara: en política, el dominio de los tiempos no solo desbloquea instituciones, sino que construye poder real y duradero.