El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y el presidente de las Cortes, Carlos Pollán, durante un pleno de la Cámara

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y el presidente de las Cortes, Carlos Pollán, durante un pleno de la Cámara Rubén Cacho ICAL

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Del abrazo pionero al pulso por el poder: la pugna entre PP y Vox por las Cortes que Mañueco quiere recuperar 7 años después

Los populares aspiran a replicar lo sucedido en Extremadura y Aragón, donde ha recuperado o mantenido el control de las presidencias de los parlamentos autonómicos, pero los de Abascal no se lo pondrán fácil.

Más información: Vox niega que exija la Presidencia de las Cortes de CyL pero advierte al PP: "Vamos a intentar barrer para casa"

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En las mismas Cortes de Castilla y León donde hace cuatro años se selló el primer gobierno de coalición entre PP y Vox de España, Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán se sentaron cara a cara el pasado 25 de marzo.

Esta vez no era solo para hablar de consejerías. La primera gran batalla de la legislatura ya está sobre la mesa: quién presidirá las Cortes a partir del 14 de abril, fecha de la constitución de la XII Legislatura, y el PP aspira a recuperar un cargo que no controla desde hace siete años.

En 2019, tras las elecciones autonómicas, el PP entregó la Presidencia de las Cortes a Ciudadanos como parte del acuerdo de gobierno que permitió a Mañueco mantenerse en la Junta pese a que el PSOE, encabezado por Luis Tudanca, ganó las elecciones.

En 2022, los populares entregaron el mazo a Vox en virtud del acuerdo de Gobierno alcanzado el 10 de marzo de aquel año. Carlos Pollán, presidente de la Cámara durante la XI Legislatura y candidato autonómico de la formación, ocupó el sillón.

Ahora, con 33 procuradores, dos más que en 2022, y el 35,47% de los votos, el PP considera que los números y la legitimidad de ser la fuerza más votada le devuelven el derecho a presidir el Parlamento regional.

No es un detalle protocolario. Durante estos cuatro años, Pollán ha convertido la Presidencia en un instrumento de presión constante sobre Mañueco: ha fiscalizado gastos, ha bloqueado iniciativas y ha convertido las sesiones en un campo de minas para el Ejecutivo en minoría.

La Presidencia de la Cámara se ha vuelto un puesto de poder real y de ahí la ferocidad de la pugna.

La llave de Vox

Las elecciones del 15 de marzo dejaron un escenario conocido pero más apretado: el PP obtuvo 33 escaños, el PSOE 30, Vox 14, UPL 3 y Soria ¡Ya! y Por Ávila un representante cada uno. Mañueco necesita a Vox para gobernar, pero quiere hacerlo con el menor coste posible.

Vox, por su parte, repite el guión de 2022: primero, un acuerdo programático sólido; después, ya se hablará de "sillones".

Santiago Abascal ha sido claro: "Negociamos medidas y garantías antes que cargos". Pero la formación no renuncia a mantener influencia en la Mesa de las Cortes y Pollán ha recelado del "interés" de Mañueco en controlar el Parlamento autonómico.

Con todo, el procurador burgalés y presidente de Vox en Burgos, Iñaki Sicilia, desmentía esta misma semana que la Presidencia de las Cortes fuese una exigencia de su formación en las negociaciones aunque avisó al PP de que intentarán "barrer para casa".

El 14 de abril se elige la Mesa. En primera votación, el candidato necesita mayoría absoluta, un total de 42 votos. Si no la logra, en segunda basta la mayoría simple.

Con el apoyo de Vox, el PP podría poner a uno de sus procuradores al frente. Los populares aspiran a replicar lo sucedido recientemente en Extremadura y Aragón, donde ha recuperado o mantenido el control de las presidencias de las Cortes autonómicas.

En Castilla y León, sin embargo, lo más seguro es que no haya acuerdo cerrado el 14 de abril, al contrario de lo que ocurrió en 2022, cuando el pacto de gobierno permitió a Pollán llevarse la Presidencia desde el primer día.

El nuevo abrazo forzado

La relación entre Mañueco y Pollán es un guion de altibajos. En 2022 fue abrazo pionero. En 2024, Vox abandonó el Gobierno en pleno verano, dejando al PP en minoría absoluta. Presupuestos prorrogados, crispación y una legislatura de "inercia", según el PSOE.

Ahora, tras el 15-M, vuelven a necesitarse. Alfonso Fernández Mañueco ha repetido que quiere "gobernar en solitario" y "menos ruido". Carlos Pollán insiste en que Vox tiene "interés" en entrar en el Ejecutivo.

En la primera reunión del 25 de marzo, ambos coincidieron en que el proceso "llevará tiempo" y que será "complicado" tenerlo cerrado antes del 14 de abril. "Antes de hablar de sillones… queremos tener un acuerdo programático", ha resumido Pollán.

Mañueco, por su parte, mantiene su apuesta por un gobierno en solitario y ha recordado a Vox "el buen pacto" de 2022.

El 14 de abril, en el hemiciclo de las Cortes, se decidirá no solo quién empuña el mazo, sino el tono de los próximos cuatro años. Siete años después de perder la Presidencia, el PP quiere volver a sentarse en el lugar que considera suyo por historia y por votos.

Vox, que ya probó el sabor del poder institucional, no parece dispuesto a devolvérselo sin cobrar un precio alto. La pugna acaba de empezar.

Y, como en 2022, todo se decidirá en las Cortes autonómicas donde Mañueco y Pollán se vieron los ojos la pasada semana. Esta vez, con los resultados del 15-M sobre la mesa y la legislatura entera en juego.