El presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, durante su última sesión de investidura, el 11 de abril de 2022

El presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, durante su última sesión de investidura, el 11 de abril de 2022 Miriam Chacón ICAL

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Cuenta atrás para formar Gobierno en CyL: fecha de constitución de las Cortes y plazos para investir a Mañueco

Después de constituirse el nuevo Parlamento se activará un plazo de 15 días hábiles para que el nuevo presidente de la Cámara proponga un candidato a la investidura como nuevo jefe del Ejecutivo autonómico.

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Las elecciones del pasado 15 de marzo dejaron en Castilla y León un resultado electoral nítido pero repleto de tensiones. El Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco ganó con claridad al alcanzar los 33 procuradores pero quedó lejos de la mayoría absoluta.

El PSOE aguantó el tipo y llegó a los 30 representantes, también dos más que en la anterior legislatura. Vox creció hasta los 14 escaños, uno más, mientras que Unión del Pueblo Leonés se quedó con tres, Soria ¡Ya! bajó de tres a uno y Por Ávila mantuvo el que tenía.

En una Cámara de 82 procuradores, donde la mayoría absoluta se sitúa en 42 votos, el PP necesita sí o sí el respaldo de Vox para gobernar, una vez que el PSOE ha descartado su abstención.

Sin ese acuerdo, el artículo 135 del Reglamento de las Cortes de Castilla y León activa un mecanismo implacable que podría desembocar en la disolución automática de la Cámara y en unas nuevas elecciones a finales de agosto o, más probablemente, en septiembre.

La constitución de las Cortes

Todo comienza el próximo 14 de abril a las 11:30 horas de la mañana, la fecha fijada para la sesión constitutiva de las nuevas Cortes de Castilla y León.

Ese día, el procurador de mayor edad presidirá la sesión inicial, asistido en calidad de secretarios por los dos más jóvenes, declarará abierta la sesión y dará lectura al decreto de convocatoria y a la relación de los 82 procuradores electos.

A continuación se elegirá la Mesa de la Cámara: el presidente, los dos vicepresidentes y los tres secretarios. Los elegidos necesitarán mayoría absoluta en la primera vuelta y simple en una segunda votación.

Durante la última legislatura Vox ostentó la Presidencia de las Cortes, en manos, precisamente, de su candidato el pasado 15 de marzo, Carlos Pollán.

Aquella situación, fruto del rápido acuerdo de Gobierno alcanzado en 2022, el mismo día de la constitución de las Cortes, el 10 de marzo de aquel año, es complicado que se repita esta vez ante la previsible dificultad en las negociaciones entre PP y Vox en esta ocasión.

Tras su elección, los nuevos miembros de la Mesa ocuparán sus puestos y el presidente electo prestará y solicitará de los demás procuradores el juramento o promesa de acatar la Constitución y el Estatuto de Autonomía.

Acto seguido, se declararán constituidas las Cortes de Castilla y León de la XII Legislatura y se levantará la sesión.

Los nuevos grupos

El siguiente paso será la constitución de los nuevos grupos parlamentarios de las Cortes. El Reglamento concede un plazo de siete días a contar desde la sesión constitutiva para la conformación de los grupos mediante escrito dirigido a la Mesa.

La única excepción es el Grupo Mixto, que cuenta con un plazo no superior a 30 días a contar desde el 14 de abril.

El Parlamento autonómico contará con seis partidos en la XII Legislatura dos menos que en la anterior, tras la desaparición de Unidas Podemos y Ciudadanos− y, previsiblemente, con cuatro grupos frente a los cinco anteriores, aunque con una incógnita.

El PP formará su grupo con 33 miembros, el PSOE el suyo con 30 y Vox el suyo con 14. La UPL, con tres procuradores, y Soria ¡Ya! y Por Ávila, con un escaño cada uno, acabarán casi con toda seguridad en el Grupo Mixto, salvo que decidiesen conformar un grupo conjunto.

Esta distribución ya marca el terreno: los grupos minoritarios tendrán un papel secundario, aunque sus votos podrían resultar clave en votaciones extremadamente ajustadas.

Objetivo: 7 de mayo

Una vez constituida la Cámara el 14 de abril, el artículo 135 del Reglamento impone plazos muy concretos. El presidente de las Cortes, después de consultar a los portavoces, debe proponer un candidato a la Presidencia de la Junta en un plazo máximo de quince días hábiles.

Contando a partir del 14 de abril, ese plazo de quince días hábiles vence el 7 de mayo. El candidato propuesto será, previsiblemente, Alfonso Fernández Mañueco, que cuenta con el apoyo del PP como cabeza de la lista más votada.

El debate de investidura se iniciará con la exposición del programa por parte del candidato, sin límite de tiempo, seguida de las intervenciones de los grupos, de 30 minutos cada una.

Tras un receso que no podrá superar las veinticuatro horas, tendrá lugar la primera votación por llamamiento nominal, que requiere mayoría absoluta: 42 votos afirmativos.

Si no se alcanza esa mayoría, el Reglamento establece que, pasadas cuarenta y ocho horas o en el momento que fije la Mesa, se celebre una segunda votación en la que basta con mayoría simple.

Aquí se abre uno de los momentos de mayor fricción: Vox podría optar por abstenerse o votar en contra para forzar concesiones más amplias, como ha sucedido en Extremadura.

Si tampoco prospera esa segunda votación, el presidente de las Cortes podría proponer otros candidatos, aunque la aritmética no deja opciones viables, y el reloj empezaría a correr con dos meses por delante para celebrar sesiones de investidura hasta la disolución de la Cámara.

La posible repetición electoral

El plazo más temido aparece en el apartado noveno del artículo 135: si transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, las Cortes se disuelven automáticamente.

El presidente en funciones de las Cortes comunicará entonces la disolución al presidente de la Junta en funciones, quien convocará nuevas elecciones en el plazo legal ordinario, generalmente 54 días después.

Si la primera votación de investidura se celebra entre el 8 y el 12 de mayo, fechas muy probables tras la propuesta del 7 de mayo, el plazo de dos meses concluiría entre el 8 y el 12 de julio.

En ese escenario, la disolución sería automática y las nuevas elecciones se celebrarían probablemente en septiembre, para evitar el mes de agosto inusual y problemático por el periodo de vacaciones, aunque no sería del todo descartable una convocatoria en el octavo mes del año.

Con todo, unas elecciones en esas fechas representarían un problema logístico y político de primer orden, con las vacaciones, una campaña electoral en pleno final del verano, altas temperaturas y el comienzo de las clases a la vuelta de la esquina.

Unas complejas negociaciones

Las conversaciones entre PP y Vox se perfilan como un enfrentamiento de alta tensión. Mañueco aspira a lograr un acuerdo de investidura con apoyos puntuales, aunque se ha abierto a un Gobierno de coalición.

Vox llega reforzado en votos y con un escaño más, aunque sin haber cumplido sus elevadas expectativas, y ha advertido que no aceptará un papel de apoyo pasivo y que exigirá "gobernar e influir".

Si las posiciones se enquistan, el bloqueo podría ser probable, más aún con el horizonte de las elecciones de Andalucía en junio, ante las que ninguna de las dos fuerzas querría dar una imagen de debilidad, y el plazo de julio se convertiría en fecha límite.

Castilla y León se enfrenta a un clásico dilema autonómico con una mayoría parlamentaria posible pero extremadamente frágil, que depende de un socio cada vez más exigente.

Con todo, Mañueco y Pollán saben que un fracaso conduciría a unas elecciones en las que ambos podrían salir dañados, aunque por razones diferentes, y el frenazo de Vox y el bloqueo de Extremadura y Aragón podría provocar también una mayor predisposición a la cesión.

Desde el 14 de abril, cuando arranquen las nuevas Cortes de Castilla y León, el reloj será implacable.

En poco más de dos meses y medio se decidirá si la Comunidad estrena un Gobierno estable o si vuelve a las urnas al final del verano o en septiembre. El precio de la estabilidad, esta vez, se cuenta en días hábiles y en cesiones inevitables.