El presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, junto al líder popular, Alberto Núñez Feijóo; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el candidato del PSOECyL, Carlos Martínez; y el candidato de Vox, Carlos Pollán, y el líder del partido, Santiago Abascal, en un montaje de EL ESPAÑOL

El presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, junto al líder popular, Alberto Núñez Feijóo; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el candidato del PSOECyL, Carlos Martínez; y el candidato de Vox, Carlos Pollán, y el líder del partido, Santiago Abascal, en un montaje de EL ESPAÑOL ICAL

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Castilla y León, campo de batalla electoral hacia el 15-M: la prueba definitiva para los pactos entre PP y Vox en España

Una fuerte subida de los de Abascal dejaría a los populares en una dependencia casi absoluta de su socio, convirtiendo la campaña en un auténtico test nacional sobre la disposición de cada partido a ceder en sus exigencias.

Más información: El PPCyL enciende la campaña desde Salamanca con Mañueco en la capital y Feijóo en Vitigudino y Ciudad Rodrigo

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Castilla y León ya respira a elecciones. En la medianoche de este jueves se levanta la veda y comienza la campaña electoral oficialmente, pero el pulso electoral ya late con fuerza esta tarde. La Comunidad entra en modo de guerra total por los 82 escaños que decidirán si el PP consolida su hegemonía de casi cuatro décadas, si el PSOE logra el milagro de romperla o si Vox se convierte en árbitro indiscutible del poder autonómico.

Más allá del resultado en urnas, estos comicios se perfilan como la prueba definitiva para el modelo de pactos entre PP y Vox en España. Tras las experiencias tensas en Extremadura y Aragón donde las negociaciones están siendo largas, con exigencias duras de Vox en inmigración, defensa del campo o rechazo a políticas verdes, Castilla y León podría repetir o romper ese guion.

El auge de Vox que pronostican la mayor parte de las encuestas dejaría al PP en una dependencia casi absoluta de su socio para alcanzar la mayoría absoluta, convirtiendo la campaña no solo en una batalla por votos, sino en un test nacional sobre hasta dónde están dispuestos a ceder los populares y sobre si el partido de Santiago Abascal mantiene sus líneas rojas inamovibles.

Toda la artillería

Los tres principales partidos sacarán toda su artillería durante la campaña electoral de unos comicios que no solo definirán el futuro de la Comunidad, sino que medirán el pulso real entre Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal a escala nacional.

Sánchez aterriza esta misma tarde en Burgos para tratar de aupar al candidato socialista, Carlos Martínez, en el mitin que marcará el pistoletazo de salida del PSOE mientras que el presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, iniciará la campaña en Valladolid y después en su Salamanca natal, antes de ser arropado por el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, este sábado en Ávila.

El flamante candidato de Vox, Carlos Pollán, por su parte, protagonizará la tradicional pegada de carteles en León y el líder del partido, Santiago Abascal, omnipresente en la Comunidad durante la precampaña ya se encuentra en ruta para participar en un acto en Burgos este viernes y en otros dos este sábado: por la mañana en el municipio palentino de Guardo y por la tarde en el vallisoletano de Arroyo de la Encomienda.

Quince días de infarto

Es el preludio de quince días de infarto: del 27 de febrero al 13 de marzo, apenas dos semanas para que casi dos millones y medio de castellanos y leoneses terminen de decidir un voto con el que elegirán a los 82 procuradores de las Cortes autonómicas. Quince días en los que las nueve provincias se convertirán en un tablero gigante donde cada pueblo, cada plaza y cada carretera secundaria puede inclinar la balanza.

Una convocatoria electoral que estará irremediablemente marcada por el cambio de caras en dos de las tres principales candidaturas. Alfonso Fernández Mañueco, de 60 años, licenciado en Derecho, exalcalde de Salamanca y presidente de la Junta desde 2019, es el único que repite.

Llega con el lema 'Aquí, certezas', haciendo gala de gestión y con un programa de más de 1.000 medidas basado, en gran medida, en las iniciativas planteadas en los presupuestos para 2026 que fueron bloqueados por PSOE y Vox.

Frente a él se alzan dos debutantes que aspiran a plantar cara el 15 de marzo. Carlos Martínez Mínguez, 52 años, alcalde de Soria desde 2007 con cuatro mayorías absolutas consecutivas, lidera la candidatura del PSOE con la complicada ambición de romper cuatro décadas de hegemonía popular.

Por su parte, Carlos Pollán, 59 años, leonés y presidente de las Cortes desde 2022, encabeza la candidatura de Vox. Su perfil es institucional y sereno pero mantiene el discurso duro contra el bipartidismo y contra las políticas verdes, migratorias y el supuesto "abandono del campo" por parte de los dos grandes partidos.

Los provinciales y la izquierda

La Unión del Pueblo Leonés (UPL), con su candidata Alicia Gallego al frente, defenderá con uñas y dientes sus tres procuradores por León y aspira a arañar un cuarto y colocarse como primera fuerza por primera vez en la provincia leonesa, aprovechando el auge del leonesismo. En las encuestas aparece rozando el 5%, capitalizando el descontento leonés tras los incendios del pasado verano.

Soria ¡Ya!, la plataforma ciudadana que irrumpió con fuerza en 2022 de la mano de Ángel Ceña, se enfrenta ahora a un escenario más complicado: las últimas proyecciones le dan entre uno y dos escaños, frente a los tres que conquistó hace cuatro años, en un momento de auge de las protestas de la España Vaciada.

Por Ávila, por su parte, pelea por retener su procurador en una de las circunscripciones más pequeñas y simbólicas de la comunidad.

En el espacio a la izquierda del PSOE, la fragmentación es el principal lastre. Por un lado, la coalición IU-Sumar-Verdes-Equo, encabezada por Juan Gascón; por otro, Podemos-Alianza Verde, con Miguel Ángel Llamas al frente.

Ambas aspiran a colarse en las Cortes superando el 3% en alguna provincia, pero las encuestas las sitúan en la cuerda floja: entre cero y un escaño cada una. Esa división resta fuerza a una voz progresista alternativa y podría favorecer que el voto de la izquierda se concentrase en el PSOE el próximo 15 de marzo.

Unas duras negociaciones

Las encuestas dibujan un panorama favorable pero no definitivo para el PP. Los populares ganarían las elecciones según todas las encuestas pero ningún sondeo les otorga la mayoría absoluta y, previsiblemente, mantendrán o mejorarán levemente su resultado de los últimos comicios, en los que obtuvieron 31 procuradores.

El PSOE, por su parte, resistiría más que en Extremadura y Aragón aunque podría ver reducidos los 28 representantes que logró en 2022.

El gran triunfador, al igual que en el caso extremeño y aragonés, se prevé que sea Vox. El partido de Santiago Abascal un momento dulce tras el éxito cosechado en Aragón y Extremadura y varios sondeos detectan un posible repunte que podría llevarle incluso por encima del 20% y situarle cerca de los 20 procuradores.

Ese auge convertiría a Pollán en pieza clave y dejaría al PP en una dependencia prácticamente absoluta de Vox para gobernar, exactamente igual que ocurrió en Extremadura y Aragón.

En esas dos comunidades las negociaciones están siendo largas, tensas y públicas: Vox ha endurecido sus condiciones exigiendo vicepresidencias, consejerías de peso y compromisos firmes en inmigración, industria, defensa del campo y rechazo a las políticas verdes, entre otras materias; el PP, por su parte, ha impulsado desde Madrid un marco cerrado de acuerdo y Feijóo ha tomado las riendas.

Todo apunta a que en Castilla y León podría repetirse el mismo guion: Mañueco necesitará casi seguro a Pollán para alcanzar la mayoría absoluta de 42 escaños, pero las negociaciones se prevén duras y complejas. Las próximas dos semanas serán, por tanto, también una cuenta atrás para saber hasta qué punto el PP está dispuesto a ceder y si Vox se mantiene inamovible en sus exigencias.

Los líderes, muy presentes

Estos quince días no serán solo una carrera de mítines, fotografías y selfies en plazas mayores de pueblos y ciudades. Serán una maratón de caravanas por carreteras comarcales y visitas a ciudades y pueblos.

Mañueco y Feijóo recorrerán las nueve provincias con un mensaje de gestión tangible y estabilidad frente al "ruido" que, a su juicio, fomentan PSOE y Vox. Además, otros dirigentes como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que estará en Valladolid este domingo, darán el do de pecho para aupar al presidente de la Junta a la reelección.

Sánchez volverá al menos dos veces más: a Soria a principios de marzo y al cierre de campaña en Valladolid el día 13, el Gobierno al completo pasará por la Comunidad y referentes como el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero también arroparán a Martínez.

Mientras tanto, Abascal volcará su agenda en pueblos y ciudades medias para reforzar a Pollán y otros primeros espadas, como el vicepresidente y secretario general del partido, Ignacio Garriga, o el jefe de la Delegación de Vox en Europa, Jorge Buxadé, tendrán una presencia destacada en la Comunidad.

Los tres grandes partidos tienen programados decenas de actos entre mítines, desayunos con militantes y visitas puerta a puerta. Los regionalistas y provincialistas, mientras tanto, concentrarán su fuego en sus feudos: León capital y provincia para UPL, el medio rural soriano para Soria ¡Ya! y la capital y los pueblos abulenses para Por Ávila.

Las dos coaliciones de la izquierda alternativa, por su parte, tratarán de que sus propuestas no queden desdibujadas por la división y sus dirigentes nacionales, desde Irene Montero y Ione Belarra en el caso de Podemos a Yolanda Díaz o Antonio Maíllo en el de Sumar e Izquierda Unida, también jugarán un papel determinante en la campaña en Castilla y León.

Un pulso histórico

Cuando esta medianoche se enciendan las luces de las farolas sobre los primeros carteles, comenzará de verdad la lucha. Quince días intensos en los que los castellanos y leoneses decidirán si apuestan por la experiencia del partido que lleva casi 40 años gobernando la Comunidad, si dan un giro con un alcalde soriano que promete renovación, si consolidan a un Vox en auge como socio imprescindible o si los partidos provinciales terminan inclinando la balanza.

Será, además, un termómetro nacional: el resultado marcará la fuerza real de Feijóo frente a Sánchez, el verdadero peso de Abascal como socio o como problema para la derecha y el futuro de los movimientos de la España Vaciada.

En una comunidad donde los equilibrios son frágiles y cada procurador cuenta, la diferencia entre gobernar en solitario, en una coalición dura o en minoría con apoyos puntuales puede medirse en apenas unos cientos de votos por provincia. Castilla y León, una vez más, decidirá mucho más de lo que parece a simple vista.

El reloj ya corre. Este viernes, a primera hora, la campaña será ya oficial. Y en esta tierra donde la historia se mide en siglos y los votos en pueblos de menos de 1.000 habitantes, nadie quiere llegar tarde al que puede convertirse en un pulso histórico y determinante para el devenir político de Castilla y León y de España.