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La posesión verdiblanca pone a prueba la adaptación pucelana

18 octubre, 2018 13:50

La visita del Real Valladolid al Benito Villamarín puede catalogarse como prueba de nivel. Saber si los pucelanos son capaces de competir ante un equipo teóricamente superior, que está haciendo bien las cosas y con armas muy parecidas a las blanquivioletas.

Ese es el Real Betis, un conjunto, el dirigido por Quique Setién, que aunque tiene los mismos puntos y números que su rival castellano, está dejando grandes sensaciones y siguiendo una hoja de ruta muy marcada.

Los béticos llegan a esta cita con 12 unidades en su casillero, habiendo logrado el mismo número de victorias, empates y derrotas que el Pucela, y con un buen camino en la competición europea que disputa. A pesar de que arriba al encuentro tras una derrota, esta fue en un campo complicado como es el Metropolitano frente al Atlético, y hay que remontarse hasta la primera jornada para encontrar su segundo desliz liguero.

Seguridad defensiva

El Real Betis tan solo ha encajado seis goles –los mismos que el Real Valladolid–, de hecho, los tres primeros fueron en la primera jornada, lo que habla de la mejoría en defensa, hasta convertirse en una de sus principales características. Setién plantea una defensa de cinco, con tres centrales y dos carrileros que recorren toda la banda. En el eje de su zaga, el internacional Marc Bartra es indiscutible, acompañado siempre por Mandi y un tercer central, que en las últimas jornadas ha sido Sidnei. Pero las opciones se abren también a Javi Garcia o Feddal, aunque las lesiones lastran a este último.

Los carriles son cosa de Francis y Júnior, dos laterales con mucho recorrido, capaces de correr toda la línea de cal hasta el ataque y crear muchos problemas, además de cumplir con su labor defensiva. Otro que puede aparecer es un viejo conocido como Barragán, incluso Tello ha llegado a ocupar esta demarcación en una opción mucho más ofensiva. Plantando esta línea de cinco, que se convierte en tres con la posesión a favor, los sevillanos ganan en seguridad atrás, siempre en superioridad respecto a los delanteros rivales y generando esa confianza defensiva que les ha llevado por tan buen camino.

Foto: LaLiga

Pero, como muchos dicen, no hay mejor defensa que un buen ataque, y eso es lo que busca Setién. Defenderse a través de la posesión del balón, siempre por encima del 60% en cada uno de sus partidos de Liga, para obtener la seguridad de no conceder demasiado al rival y poder llevar el tempo del partido, ya sea buscando el gol o dejando pasar los minutos con el marcador a favor.

Solo falta el gol

Lo cierto es que no es todo oro lo que reluce en este Real Betis. El principal quebradero de cabeza de Setién está siendo la falta de gol, con tan solo cinco dianas anotadas en este inicio de Liga. Quien está llevando la manija verdiblanca es Sergio Canales, convertido en el centrocampista más importante, siempre acompañado por Guardado, que se perderá los próximos partidos por una inoportuna lesión. Lo Celso ha asomado la cabeza en las últimas jornadas, aportando esa mágica zurda que puede descoser una defensa con un pase entre líneas hacia el delantero. El tercer centrocampista puede definirse entre la búsqueda de un once más ofensivo, con el argelino Boudebouz, o guardar la ropa con un esquema algo más defensivo con Carvalho, uno de los fichajes estrellas en verano que no termina de entrar su puesto en la alineación titular.

A esos tres centrocampistas hay que sumar los dos delanteros que dispone Setién sobre el campo, con muchas más opciones que las de su rival albivioleta en punta. Loren, Sanabria o Sergio León pueden ocupar el puesto del ariete más real, que ocupe posiciones más centradas y se zafe con los defensas; mientras que el incombustible Joaquín o Inui son los complementos para la parcela ofensiva que buscan más espacios y actuar por toda la zona de ataque.

Sin embargo, como los números apuntan, el Real Betis no logra convertir esa posesión, hasta del 80% en algunos encuentros, en un gran volumen de goles. Por ello mismo, se convierte en capital aprovechar las ocasiones que generan, algo que deberá controlar mucho el Real Valladolid. Un encuentro en el que disputarle el balón al cuadro verdiblanco se convierte en utópico, y en el que acertar en el momento clave será indispensable para poder adelantarse en el marcador. Por ello, la capacidad de adaptación blanquivioleta se pone a prueba en este compromiso, ante un rival que va a dominar el cuero, que va a tener pocas ocasiones y va a conceder pocos espacios en ataques posicionales. Las contras visitantes pueden decidir el partido.