Región

La contracrónica del pleno: la paciencia de los concejales, a prueba

9 febrero, 2018 16:02

Pleno maratoniano el celebrado este viernes en el Ayuntamiento de Salamanca, en el que se ha puesto a prueba la paciencia de los concejales. No sólo por la duración de la sesión, seis horas seis, como los toros, por aquello de que ésta es tierra de astados, sino por las puyas, directas e indirectas que se tiraron los diferentes grupos políticos que integran la Corporación municipal. Incluso, por primera vez, hubo un receso de una hora poco antes de las tres de la tarde para comer.

Comenzó el pleno con un micrófono, indiscreto o no, que permitía a los presentes enterarse de la broma que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, realizaba sobre la tardanza de algunos concejales, los socialistas José Luis Mateos y Arturo Santos. “¿No vienen? Pues no cobran dieta”, dijo.

Primero salieron a escena los segundos y terceros espadas, pero no los portavoces, que de hecho no intervinieron en el debate principal del pleno, sobre el convenio urbanístico para solucionar la situación alegal de El Corte Inglés. Fernando Castaño, de Ciudadanos, manifestó que “los verdes de Ganemos deberían llamarse rojos, rojos de ira”, y Gabriel Risco, de Ganemos, contraatacó: “Ustedes le bailan el agua al PP”. Entre medias, el socialista Fernando Vegas, también intentando llamar la atención, y todos intercambiando citas de eruditos y demás literatos.

Cuando entraron en escena los portavoces, se elevó el tono del debate, tanto que el alcalde tuvo que llamar la atención a Virginia Carrera, de Ganemos. “Doña Virginia, esto no es un patio de colegio donde se grita”. Y es que era el momento de darle ‘palos’ a la agrupación de electores por parte del resto de grupos políticos, algo que suele ser habitual durante algún momento de los plenos que tienen lugar en el Ayuntamiento de Salamanca.

Y es que la presentación de mociones sobre asuntos de ámbito nacional y con escaso, por no decir nulo, interés para la vida municipal de los salmantinos, provocó el intercambio de datos con uno u otro interés político, con el objetivo, unos y otros, de desvirtualizar la intervención del rival y amoldar la realidad, arrimando el ascua a su sardina, ahora que estamos en carnaval. Incluso los concejales en ocasiones debatieron sobre la autoría inicial de las mociones, sobre todo a raíz de una reivindicación de Gabriel de la Mora, de Ganemos, que le rebatió el socialista Arturo Santos mientras Alejandro González, de Ciudadanos, hacía lo propio hacia su partido.

Tal era la duración del pleno, y la densidad de algunas propuestas, que hasta el alcalde dejó patente que una moción había supuesto casi quince minutos de lectura. “Ya no sé quién tiene el turno de palabra”, decía Mañueco a continuación. Y es que ya estamos en precampaña, en busca de mociones al peso y que quede reflejado el mayor número de intervenciones. Pero así se redunda en asuntos que no tienen relevancia para los salmantinos, y en lugar de debatirse internamente en comisiones, se trasladan al pleno para hacerlo eterno. Pero si hay que medir al peso, ganó el PSOE por goleada, con siete mociones, seis de ellas aprobadas por unanimidad; por cuatro de Ganemos, una por unanimidad; tres del PP, dos por unanimidad; y una de Ciudadanos, aprobada por unanimidad.