El nuevo consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Alberto Díaz Pico, durante su toma de posesión, el pasado 15 de junio ICAL
Desideologizar la cultura
"No debe olvidar Díaz Pico que en Castilla y León gobierna el Partido Popular desde hace casi 40 años. ¿El nuevo consejero de Cultura ha querido señalar que el PP ha practicado una gestión ideológica de la cultura? Necesita aclaración".
El nuevo consejero de Cultura Turismo y Deporte del gobierno regional, José Alberto Díaz Pico, ha declarado a EL ESPAÑOL de Castilla y León que es necesario "desideologizar" la cultura. Como declaración de intenciones para aplicar en el ámbito territorial nacional es positiva y encomiable. Ahora bien, contextualizada en las competencias de la consejería que ahora regirá Díaz Pico, necesita la lija fina de los matices.
No debe olvidar Díaz Pico que en Castilla y León gobierna el Partido Popular desde hace casi cuarenta años, aunque en las últimas legislaturas ha necesitado el concurso y apoyo de Ciudadanos y posteriormente de Vox. El partido de Sánchez no guía esta comunidad autónoma desde la noche de los tiempos ¿El nuevo consejero de Cultura ha querido señalar que el Partido Popular ha practicado una gestión ideológica de la cultura? Necesita aclaración.
A lo largo de los tiempos se ha intentado reiteradamente subordinar la cultura a una ideología política, religiosa o social determinada. Vox ha manifestado claramente que concede una gran importancia a la política cultural. No es baladí que en los pactos entre el Partido Popular y Vox para conformar un gobierno de coalición en Castilla y León, el partido de Abascal se haya reservado la gestión de la consejería de Cultura.
Vox promueve una visión de la cultura basada en valores tradicionales e identidad nacional – España como única nación en todo el territorio- y trata de confrontar con algunas de las corrientes culturales contemporáneas. Cuando Vox propone una "desideologización de la cultura", no desea que lo cultural carezca de valores ni referencias identitarias. Es decir, no se refiere a una cultura "neutra", sino que trata de reducir la influencia de las corrientes de la izquierda ideológica – según Vox dominantes en las instituciones culturales- y reforzar las manifestaciones culturales vinculadas a la tradición, historia o identidad nacional española. Un claro ejemplo sería la tauromaquia.
No se puede afirmar que Vox señale al PP de Castilla y León como una fuerza política que haya practicado una gestión ideológica de la cultura en sus varias décadas de gobierno autonómico. En la comunidad autónoma existen decenas de entidades culturales con vida propia al margen de la institucional. Muchas de ellas con marcado cariz ideológico.
Cree Vox que es necesario combatir una supuesta hegemonía cultural de la izquierda. En este enmarque son entendibles las declaraciones del consejero Díaz Pico. Los partidarios de Vox presentan esta línea de acción como una recuperación de la pluralidad cultural; sus críticos, como una nueva intervención ideológica. O sea, una recuperación para la derecha del “terreno” de la cultura arrebatado desde hace décadas por la izquierda. Las derechas españolas llevan demasiado tiempo aturdidas y han llegado a creerse la falacia de la supremacía cultural de las izquierdas.
No es tarea fácil “desideologizar” las manifestaciones culturales a base de decretos. La expresión tiene un tanto de oxímoron con no poco peso retórico. “Desideologizar” guiado desde un ente público que es la consejería de Cultura – y por tanto de sustento político- es como anunciar la neutralización doctrinal de un discurso pronunciado en sede parlamentaria.
Afortunadamente la pluralidad cultural resiste, pese a los intentos de ser patrimonializada por la izquierda dogmática y la inhibición de la derecha, demasiadas veces sorprendida “por uvas” en este debate. El desahogo de calificar de “titiriteros” a algunos representantes de la cultura – lo que las folklóricas llamaban el “artisteo” – no es más que el recurso de pataleo.
La cultura ha tenido siempre ideología – no seamos pánfilos – y lo más juicioso es garantizar que todas las expresiones culturales puedan coexistir, sin tener que pasar por el filtro normativo de la corrección ideológica. El concepto “desideologizar la cultura” es etéreo. Las catedrales, los monasterios, el teatro clásico, el cine, la pintura, nacieron en la tierra castellano y leonesa partiendo de ideas, conflictos o de confrontación de visiones diferentes del mundo. Por tanto, con base de controversia ideológica.
Es entendible que Díaz Pico quiera mitigar la falsedad de la hegemonía cultural y moral de la izquierda. Un atributo falaz que la derecha no ha sabido combatir con las estrategias adecuadas. La Junta de Castilla y León debe garantizar que ninguna corriente se apropie del espacio cultural común, como si fuera suyo en exclusiva.
El enorme patrimonio cultural de Castilla y León es amplio, diverso y rotundamente plural. Los romanos, reinos medievales, renacentistas, las corrientes ilustradas, liberales, regeneracionistas o los autores contemporáneos han dejado su huella sin necesidad de pasar filtros ideológicos. Así debe seguir siendo y así debe entenderlo Díaz Pico. El pluralismo es el camino, el único camino.