Opinión

Cambio de modelo en el PP

29 octubre, 2018 13:39

Cuando pasen estos días, de Santos y difuntos, comenzarán a producirse acontecimientos sucesivos, rápidos y en los que los movimientos se sucederán en forma de cascada dejando descolocados a propios y extraños, pese a que por la cabeza se pretenda dar la imagen, a la vieja usanza, de que todo está atado y bien atado, pero de lo que a buen seguro quedarán atrás muchos “muertos” y “difuntos”.

Nos aproximamos a una Convención del Partido Popular en que, la lucha entre el nuevo paradigma político de este partido y la vieja guardia enmarañada en las entrañas de la organización, se tendrá que producir en la apariencia de que nada sucede, que todo cambio es pactado y que la regeneración es una fórmula consensuada de actuar, cuando lo cierto y verdad es que o las nuevas formas, las nuevas personas y el nuevo PP consuma el cambio o el cambio será devorado por las garras de quienes vienen y viven del pasado y que no desean una nueva política.

El Boss vendrá y bendecirá la imagen del Partido de cara a las elecciones autonómicas; pero, a buen seguro, los cambios se producirán contra la voluntad de “la foto” a la que dejará colgada del post, pues o lo hace así, sus gentes dan el paso adelante y toman las riendas de la nueva formación apartando al pasado, a los que con modos truculentos y mafiosos han desarrollado la labor, o los lobos se comerán a los corderos.

Unos venderán experiencia, otros conocimientos, y se presentarán como quienes están mejor preparados para dirigir este o aquella organización pública o de partido. El Jefe deberá de optar por formar nuevos cuadros dirigentes, asumir errores de preparación, estudiar las cuestiones, pero apostar por la honradez, la solvencia profesional, la humildad y la cercanía al ciudadano en lugar de mantener los capos minuscapacitados, sostener mafiosillos bañados en el barro o chiquilicuatres de la política de la que sólo saben vivir, pero no pueden vivir sin ella.

Es evidente que Mañueco será la imagen del cartel popular a la Comunidad Autónoma, pero lo relevante será quién sea el nuevo “patrón regional” en el partido, quiénes dirigirán y serán los cuadros del partido popular en cada provincia, quiénes serán los nuevos cabezas de listas y los equipos que se presenten a las elecciones; pues, o se produce un cambio radical que presente un partido que asume los nuevos modos de actuar, y tener la capacidad de mantener los valores del centro derecha democrático y un diálogo con todos los nichos en los que se encuentra ese votante, para que, desde abajo, suba una presión que, animada desde arriba, permita obtener un ámbito de actuación en el que se vuelva a la unidad del centro derecha democrático, o el fin del cambio será inminente; pues, si Casado no consigue implantar esa nueva forma de hacer política, de construir partido, de modelo o paradigma, será devorado por la “marabunta de putillas y chaperines” que se adosan a las quillas de los barcos políticos y que los anclan al pasado y a la ponzoña.

Tras los últimos acontecimientos nacionales, el PP o se regenera de forma profunda o se avoca a la liquidación como partido, fagocitado en su putrefacción por otras formaciones del mismo espectro político, nuevas y más limpias.

La solución al enigma, entre difuntos y navidades.