Raúl del Brío Encinas en su explotación.

Raúl del Brío Encinas en su explotación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El campo

Raúl (43), agricultor y ganadero en un pueblo: “Es un año muy duro. Perderemos 200 euros por hectárea de cereal”

El salmantino cuenta con una explotación de 600 hectáreas, 300 dedicadas a la agricultura y las otras 300 a la ganadería.

Más información: Ventura (32), una vida como agricultor en una explotación familiar de pueblo: “Perderemos 150 € por hectárea en 2026”

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Aldearrodrigo es un municipio de la provincia de Salamanca que cuenta en la actualidad, y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) con una población que asciende a los 143 habitantes.

Allí nació Raúl del Brío Encinas hace 43 años. El salmantino cuenta con un total de 600 hectáreas. 300 de ellas las dedica a la agricultura y las otras 300 a la ganadería, en concreto al vacuno de carne.

Es un año muy duro. Perderemos 200 euros por hectárea de cereal”, asegura el agricultor y ganadero en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Con él repasamos su trayectoria y toda su experiencia y, también, la situación que vive el sector.

La vida de Raúl

“Me defino como una persona extrovertida, sociable y al que le gusta implicarse en todo lo que tiene que ver con su pueblo y también con mi organización agraria. Soy vicepresidente de Asaja Salamanca. Intento ayudar en todo lo que puedo”, afirma Raúl del Brío Encinas en declaraciones a este periódico.

Es amante del fútbol, de los toros y el ciclismo. Le encanta verlo. Cuenta con estudios básicos y se define como “agricultor y ganadero” que vive y trabaja en el municipio salmantino que lo vio nacer.

Recuerdo mi infancia como muy feliz. En el pueblo había bastantes niños y teníamos libertad absoluta para hacer lo que queríamos. Yo ayudaba a las tareas de casa desde que era pequeño. Echaba una mano en la ganadería y en la agricultura que es lo que vi desde pequeño”, afirma nuestro entrevistado.

Asegura que “le encantaba la maquinaria agrícola” desde pequeño y que “antes de llegar a los pedales ya conducía máquinas y tractores”.

“Cuando era pequeño siempre tuve claro que quería ser agricultor y ganadero. Lo llevo en la sangre. Desde que naces estás en la explotación, prácticamente. Es una forma de vida”, añade nuestro entrevistado.

Raúl ha pasado toda su vida en el campo.

Su experiencia en el campo

Llevo 43 años en el campo. Desde que nací. Es una forma de vida. Naces y te crías en este ambiente agrario y ganadero con todos los amigos que también están relacionados con el sector y acabas hablando de tractores, tierras, máquinas o animales”, apunta.

A partir de que terminó sus estudios, allá por el año 2002, se centró más en la explotación con la que cuenta, localizada principalmente en Aldearrodrigo.

Soy agricultor y ganadero. Me he dedicado toda la vida a la explotación familiar que arrancó hace muchos años. La tuvieron mis abuelos y desde que estoy yo al cargo, como dueño, ha cambiado mucho”, señala nuestro protagonista.

Imagen del ganado de su explotación.

Imagen del ganado de su explotación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Cuenta con “unas 600 hectáreas” de terreno entre “parte ganadera y agrícola, principalmente en Aldearrodrigo y sus alrededores”.

“Cuento con unas 300 hectáreas en las que cultivo trigo, forrajes para el ganado, cereal y girasol y otras 300 que están destinadas al ganado, en concreto a la carne de vaca. En estos momentos la parte ganadera está mejor porque tiene mejores precios”, señala.

Cuenta con dos trabajadores para sacar adelante su explotación y vende su carne a una empresa familiar y, en lo que a los cultivos se refiere, a la Cooperativa Tierras Charras.

“Un año muy duro”

“Es difícil calcular lo que ganamos. Hay que hacer un balance cuando el año 2026 finalice. En lo que tiene que ver con la agricultura, este año, va muy mal y estaremos en pérdidas. La ganadería ha ido mejor. Ha bajado un poco el precio del vacuno, pero aún así, es aceptable”, añade.

Nuestro protagonista da datos sobre este año en lo que tiene que ver con el cereal afirmando que “se quedará con 500 euros de facturación con un gasto de 700 euros por hectárea”.

Es un año muy duro. Perderemos 200 euros por hectárea de cereal. El año que viene pensamos en sembrar menos superficie porque para seguir perdiendo dinero es mejor no sembrar”, apunta.

Todo añadiendo que el cereal de secano “está en una situación ruinosa” y explicando que su padre “vendía hace 35 años el cereal al precio que está ahora”.

El futuro

“El problema que tiene España es que no puede competir, en igualdad de condiciones, con los países de los que nos entra la mercancía en la actualidad por las prohibiciones que tenemos a la hora de usar productos para producir mejor y a menor precio. El clima también nos limita”, asegura.

Sobre el futuro añade que es “una persona optimista” pero añade que “hay que cambiar las cosas” porque la agricultura y la ganadería “son sectores estratégicos” y “no podemos quedarnos sin nuestra propia alimentación”.

“El año que viene pienso que se sembrará menos en el mundo entero por la crisis del cereal. Esto hará, supongo, que reboten los precios en algún momento. Yo quiero seguir con mi explotación. Si no puedo sembrar cereal, otra cosa. O si no, me dedicaré íntegramente a la parte ganadera”, finaliza.