José María Rey Mambrilla en su explotación.

José María Rey Mambrilla en su explotación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El campo

José María (63), agricultor con 90 hectáreas: “Un tractor ha pasado de costar 6.000 € a 90.000. Es una barbaridad”

El profesional del campo hace un repaso a su vida y analiza los problemas que están afectando al sector.

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José María Rey Mambrilla tiene 63 años y es un agricultor, se puede decir, que de toda la vida. Gestiona, en la actualidad, una explotación familiar que cuenta con un total de 90 hectáreas, principalmente en la localidad vallisoletana de Villafuerte de Esgueva.

Nuestro protagonista cultiva cereal, trigo, avena, garbanzos y también cuenta con pistacho y viñedo que ha introducido en su terreno más tarde pero que amplía el abanico de productos de los que poder vivir.

“El precio de los fertilizantes está disparado. También el del gasoil y la maquinaria. Un tractor ha pasado de costar 6.000 euros a 90.000. Es una barbaridad”, señala en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, el profesional del campo.

Charlamos con él sobre el presente y el futuro de un sector tocado en nuestra Comunidad que se esfuerza, cada día, por sacar adelante su trabajo.

La vida de José María

“Me defino como una persona que es hijo y nieto de agricultores y que, a lo largo de todos estos años ha intentado hacer cosas diferentes en el campo para sacar rendimiento a mi explotación”, asegura, en declaraciones a este periódico, José María Rey Mambrilla.

Nuestro protagonista nació en la localidad vallisoletana de Villafuerte de Esgueva hace 63 años. Lleva toda la vida en la localidad vallisoletana. Cuenta con estudios en automoción y se define como “autónomo, agricultor y viticultor”.

“Disfruto mucho con mi trabajo. Entre mis principales hobbies está la caza. Me gusta el silencio, el campo y estar con mis amigos en la bodega donde se mantienen esas charlas amistosas que recuerdas toda la vida”, explica hablando de sus aficiones.

Recuerda su infancia como “muy agradable” con sus padres y al lado de su familia hasta que su madre falleció por desgracia. Cuando era pequeño, nos confiesa, que quería ser mecánico porque le “encanta reparar maquinaria”.

Viví, de pequeño, en una familia de bien. Nunca nos ha faltado de nada viendo que ahora hay gente que no tiene casa y que lucha por su vivienda. Me siento un afortunado en el aspecto económico y social. Una familia muy unida”, recuerda.

Desde bien pequeño se comenzó a dedicar al campo, una profesión que nunca ha dejado de lado.

El campo y su explotación

“Siempre he estado en el campo. Con cinco años me montaba en el tractor y con 14 ya empezaba a arar. Llevo toda la vida. Mi explotación es familiar. Ha ido pasando de abuelos a padres y de padres a hijos. Mi hermano falleció hace 20 años y me quedé con la explotación”, afirma José María.

Nuestro entrevistado añade que ha “aprendido la profesión por su padre”. Él le enseñó a sembrar y abonar. Por aquel entonces todo “era más rústico” y “se ha ido perfeccionando”. Comenzó a cultivar desde que tenía uso de razón.

“Es una explotación que se ubica, principalmente, en Villafuerte de Esgueva. Tiene más de 80 años de vida. Cuento con 90 hectáreas de terreno entre Villafuerte y Villaco. Cultivo cereal, trigo, avena, garbanzos y también pistacho y viñedo dentro de este espacio”, explica José María.

El agricultor nos cuenta también, en cuanto a las ganancias, que “se habla de anualidades y que depende del clima”. Introdujo el viñedo en su explotación en el año 2000 y el pistacho hace unos 10.

Cultivamos todo en ecológico. El cereal, sobre todo, se lo vendo a la fábrica de harinas de Renedo. El pistacho, parte lo comercializo yo y otra a través de la Sociedad Pistachos de la Meseta del Duero. En lo que tiene que ver con el viñedo, hay una parte de la uva que vendo y otra que me la quedo yo”, afirma.

En la explotación trabaja él solo, que es el dueño de la explotación, aunque, en temporada de vendimia realiza “contrataciones temporales” pero nos confiesa que hay un “problema serio para encontrarlos”.

“Uno de los problemas con los que contamos en el sector es que no hay gente especializada ni que venga al campo. Es interesante que la gente joven se implique en el campo porque es una profesión digna. Con la que se come cada día”, añade.

Justo antes de hablar de los gastos y de la situación que vive el campo en la actualidad.

Otra imagen de José María Rey Mambrilla en su explotación.

Otra imagen de José María Rey Mambrilla en su explotación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Los costes y gastos

La Unión Europea nos ha traído la descomposición del campo. Hacen falta precios dignos y que las ayudas no reviertan en ellos mismos. En la actualidad, estas ayudas revierten en empresas y multinacionales”, explica el vallisoletano.

Nuestro protagonista afirma que “puede haber años que se pierda dinero” pero que “no es la tónica habitual porque si no tendría que dejar su profesión”.

“En general, la subida de precios, en lo que más afecta son en los fertilizantes que están disparados y los precios de insumos. También el precio del gasoil y la maquinaria. Un tractor ha pasado de costar 6.000 euros a 90.000. Es una barbaridad”, apunta José María.

Lo hace delante de su tractor de hace 50 años que le costó, aproximadamente un millón de pesetas por entonces y cuyos precios “se han disparado en la actualidad”.

El futuro

“Hay un grupo de personas en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia que están poniendo en marcha métodos para trabajar la tierra de otra manera de la que se estaba haciendo hasta ahora. Desde la Asociación de Pistacheros hemos hecho una charla para promocionar esto y otra a través de la Asociación Vallisoletana de Agricultura de Conservación y Asaja Valladolid. Pienso que los profesionales del campo tienen que cambiar su sistema de cultivo”, señala nuestro entrevistado.

Sobre esto, el agricultor apuesta por “en vez de echar productos químicos, potenciar el valor de los microorganismos para darle vida” con el fin de “eliminar los fitosanitarios” o “reducirlos a su máxima expresión”.

“Si tenemos una planta sana, una viña o cualquiera, sin enfermedades ni nada, no hace falta echar productos químicos ni fungicidas”, apunta convencido el profesional del campo en declaraciones a este periódico.

José María añade que el futuro “no lo ve bueno y sí preocupante” porque “se está enfocando a la sociedad mal lo que es la agricultura y la ganadería” porque “comemos todos los días” sin “pensar en los profesionales que nos dan de comer”.

“Cuando me jubile dejaré alguna cosa, pero continuaré haciendo lo que me gusta. Espero aguantar hasta entonces pese a la situación tan complicada que estamos viviendo”, finaliza.