Daniel a la izquierda y Pedro a la derecha en su explotación ganadera leonesa.

Daniel a la izquierda y Pedro a la derecha en su explotación ganadera leonesa. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El campo

Pedro y Dani, ganaderos en un pueblo de León: “Nos han bajado siete céntimos el precio de la leche. Es un fiasco”

Los dos hermanos, de 55 y 43 años respectivamente, sufren el aumento de los precios y la rebaja de la venta del precio de la leche en sus carnes.

Más información: Ismael (27), ganadero en un pequeño pueblo que vende el litro de leche a 45 céntimos: “Ahora, la rentabilidad es nula”

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Villafalé es una pequeña localidad que pertenece al municipio de Villasabariego, en la provincia de León. En su origen, era un núcleo agrícola que estaba poblado por astures de la ciudad de Lancia.

Con el abandono de dicha ciudad, a la caída del imperio romano, perdió la población que recuperaría, más tarde con las migraciones germano-godas. En el siglo XIX, con la creación de la nueva división administrativa se establecieron los nuevos municipios para quedar Villafalé vinculado al actual Villasabariego.

Allí, en Villafalé, viven Pedro y Daniel Cañón Fernández, de 55 y 43 años respectivamente. Hermanos que cuentan con su explotación de vacuno de leche en el lugar.

Somos ganaderos de toda la vida. La explotación es familiar y ha ido pasando desde abuelos a padres y de padres a nosotros que cogimos las riendas en el año 2003”, asegura Pedro, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Con ellos hablamos de la subida de precios como el del gasóleo agrícola, o la luz y la bajada del precio del litro de la leche que les deja, prácticamente, sin margen de beneficio.

Los dos hermanos y la ganadería

“Somos gente normal. De pueblo. Toda una vida llevamos en Villafalé. Nunca hemos pensado en trabajar en otra cosa. Hemos tenido una infancia feliz y muy bonita. En el pueblo, cuando éramos pequeños, hemos sido muy felices”, explican los hermanos.

Heredaron la granja de su padre cuando su hermano Daniel, allá por el año 2001, tenía claro que quería dedicarse al mundo de la ganadería. En 2003 se lanzaron a la aventura de mantener con vida esa tradición familiar.

Llevamos 23 años con la granja familiar. Desde el inicio, comenzamos a trabajar con el fin de intentar modernizarla. En la actualidad somos los dos socios de la explotación y tenemos un trabajador más”, aseguran.

Además, y de forma puntual cuando más trabajo hay, realizan contrataciones externas para sacar adelante su negocio.

23 años en los que nuestros protagonistas y entrevistados han tenido que vivir rachas buenas y otras no tan buenas, como la que tienen que enfrentar en la actualidad.

Su explotación

“Contamos con una explotación de ganado vacuno lechero con 250 animales, 125 de ellos en ordeño. La granja cuenta con un total de 2.500 metros cuadrados cubiertos y otras zonas de patios donde las vacas pueden salir”, añade Pedro en la conversación con este periódico.

Además, tienen un total de 80 hectáreas de regadío, exclusivamente dedicada a forraje, maíz y alfalfa para la alimentación de su ganado. Todo queda en casa y así consiguen ahorrarse unos euros que, tal y como está la cosa, no viene mal, la verdad.

Las vacas en la explotación ganadera.

Las vacas en la explotación ganadera. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“Desde el año 2003 que cogimos las riendas, hemos vivido muchos altibajos en el precio del producto. A veces piensas que están en una buena situación y, de repente, se da la vuelta a la tortilla”, explica Pedro.

Los hermanos añaden que, hoy en día y tal y como está el sector, empezar un negocio ganadero desde cero “es imposible”. Afirman, además, que empezaron con “más ganas e ilusión” de la que tienen ahora.

Los conflictos internacionales, sobre todo el de Irán, están haciendo que la incertidumbre reine.

Precio de la leche y gastos

“La situación ahora es de incertidumbre. Llevábamos dos años y medio con estabilidad de precios y rentabilidad. Ahora nos han bajado 7 céntimos el precio de la leche. Es un fiasco. Hay meses que ponemos dinero de nuestro bolsillo. Es complicado, pero seguiremos tirando para delante”, nos cuenta Pedro.

El 31 de marzo pasaron, de cobrar 52 céntimos por el litro de leche que generaban a ganar solo 45, cuando todo sube a su alrededor y se quedan, prácticamente, sin rentabilidad alguna ya que, como nos cuentan, a ellos les cuesta “unos 44-45 céntimos producirla”.

“Está todo muy complicado. Antes pagábamos el gasóleo agrícola para los depósitos de los tractores a 0,90 y con la guerra de Irán a 1,50. Vamos a pasar de los 3.000 euros a los 5.500 al mes. La luz sube, el pienso sube… trabajamos para librar gastos”, añade Pedro.

Matiza que, consiguen librar algo de dinero gracias a que cuentan con esa masa agrícola con la que alimentan a sus vacas, pero las explotaciones que no cuentan con ello “lo están pasando muy mal”.

El futuro

“Estamos al borde del precipicio. Si esta situación de bajada del precio de la leche, y subida de los insumos se mantiene, entraremos en una situación muy complicada en dos o tres meses”, añade el ganadero.

No quieren cerrar su explotación. Tienen previstas inversiones, pero paradas por esa incertidumbre que asola al sector ganadero en la actualidad. Quieren bajar la persiana de su negocio cuando se jubilen, por iniciativa propia, no porque la situación actual les obligue.

“La ganadería es algo vocacional. Queremos ser ganaderos hasta que nos muramos. Sin embargo, queremos ver remunerado, dignamente, nuestro trabajo. No sé a qué viene esta bajada de siete céntimos por litro de leche”, finaliza.

Dos hermanos que buscan continuar con el legado de su explotación familiar, pero no a cualquier precio.