Imagen recurso de Concentración de remolacheros promovida por ASAJA. En la imagen lanzan remolacha a la puerta de la Delegación del Gobierno. ICAL.
Asaja reclama amparo a la Junta tras la decisión de Azucarera de dejar a agricultores sin contrato
La organización agraria denuncia que la empresa se niega a renovar contratos para la próxima campaña por primera vez en la historia, dejando a los agricultores en una situación crítica.
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El sector de la remolacha en Castilla y León atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la decisión inédita de Azucarera de romper lazos con parte de sus cultivadores.
El presidente de Asaja en la región, Donaciano Dujo, ha acudido directamente al presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, para pedir amparo ante lo que consideran un "golpe" sin precedentes: la negativa de la empresa a renovar los contratos para la campaña 2026/2027 a un número aún indeterminado de agricultores.
Esta medida de AB Azucarera llega en un contexto ya de por sí delicado, apenas un año después del cierre de las fábricas de Miranda de Ebro y La Bañeza. Para los remolacheros afectados, esta decisión unilateral no solo supone perder una opción de cultivo clave, sino que les coloca en una situación de vulnerabilidad legal ante la PAC.
Muchos cuentan con este cultivo para cumplir con las normas de rotación o los eco regímenes, y ahora se ven imposibilitados para cumplir el compromiso agroambiental firmado en 2023, que les obligaba a mantener la producción durante cinco años.
La justificación que ofrece la industria, aunque de forma verbal, apunta a los bajos rendimientos de estos profesionales, argumentando que con los precios actuales no cubrirían los costes de producción, algo que prohíbe la Ley de la Cadena Alimentaria.
Sin embargo, Asaja rebate con dureza este argumento, recordando que gran parte de esos bajos rendimientos son responsabilidad del modelo de "contrato compartido" de la propia Azucarera, donde la empresa dirigía técnica y agronómicamente la labor del agricultor.
Desde la organización agraria lamentan el silencio de la Consejería de Agricultura y exigen a la Junta un gesto contundente para proteger a los productores, recordándoles su promesa de que nadie saldría perjudicado tras el cierre de las fábricas.
Asaja reclama igualdad de trato para todos los remolacheros, sin importar el tamaño de su explotación o la distancia a la fábrica, y exige a la compañía una política de precios competitiva y mejoras en sus plantas para que las campañas no se alarguen más de noventa días, evitando así que la raíz pierda calidad en la tierra.