Cultura

Objetos procedentes de la desaparecida farmacia Bellogín toman protagonismo en Valladolid

25 septiembre, 2020 15:23

El director general de Políticas Culturales, José Ramón González, ha inaugurado hoy la exposición ‘Las antiguas farmacias Bellogin’, cuyo contenido procede de una colección de objetos procedentes de la desaparecida Farmacia Bellogín, de Valladolid, que María Victoria Martín Pintó Bellogín donó al Museo de Valladolid en 2019.

La exposición muestra parte del legado material que perteneció a las farmacias de la familia entre 1817 y 1964, que ha llegado a la actualidad ya en reducido número de enseres, como último recuerdo que permanece en Valladolid de las boticas que los Bellogín regentaron. Asimismo, la donación ha venido a reforzar la colección de farmacias de monasterios y conventos del Museo de Valladolid, enriqueciendo con ello su sección de Historia de la Ciudad, dada la importancia que tuvieron las instituciones religiosas en la historia vallisoletana.

Esta muestra forma parte de la programación diseñada por la Consejería de Cultura y Turismom, cuyo objetivo es ofrecer un programa cultural permanente de alto nivel, que potencie la amplia red de centros culturales de gestión autonómica, formada por museos regionales y provinciales, bibliotecas, archivos históricos y otros centros culturales de referencia.

Contenido de la exposición



Integran la colección Bellogín dos grandes jarrones, varias orzas y tarros de botica que en su día pertenecieron a tres antiguas fundaciones religiosas vallisoletanas: el Monasterio de San Benito el Real, la Real Cartuja de Aniago y el Colegio de Jesuitas de San Ignacio. Todos ellos presentan los escudos de las citadas fundaciones religiosas, pintados en azul y fabricados en los alfares de Talavera de la Reina a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

A estas muestras de antiguo botamen acompañan otros objetos relacionados con la historia del desaparecido establecimiento y de sus sucesivos propietarios: libros de la especialidad, el título oficial de farmacéutico de Andrés Avelino Bellogín, un libro de venta de recetas del año 1933, una copa grageadora, cajitas, envases y etiquetas para medicamentos y preparados propios.

Así, teniendo en cuenta que el mobiliario y lo principal del conjunto de enseres de la antigua botica de la plaza de la Rinconada se conserva en el Museo de la Farmacia Hispana de la Universidad Complutense, en Madrid, este lote donado al Museo sería el mejor testimonio conservado en Valladolid de aquella famosa farmacia.

Historia de la familia



El linaje alavés de los Bellogín, Bellojín o Vellojín es originario de la villa de Bellogín (Álava) de la que toma nombre. Alguno de sus miembros pasó a Haro (La Rioja) y de ahí llegó a Valladolid uno de sus descendientes, Manuel Clemente de Bellogín y Tobera, el primero de la saga familiar en Valladolid.

La notoriedad de los farmacéuticos Bellogín en la ciudad, tanto en el ámbito profesional como social, es ampliamente conocida por el estudio que publicó Miguel Avedillo Salvador en 1974. Mucho más extenso es el importante trabajo de investigación que durante años ha llevado a cabo Antonio Martín Plaza acerca de la historia de la Farmacia en Valladolid, especialmente en dos de sus libros. Y más recientemente también Cristina Riera Climent y Juan Riera Palmero han aportado nuevos datos. Se explica así que la exposición no tenga la finalidad de glosar la peripecia vital de los miembros de la familia dedicados a la profesión, ampliamente expuesta, como se dice, por los autores citados, sino que es otra faceta de su particular historia la que esta muestra quiere destacar.