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La expedición a Magallanes de Ulloa y Ladrillero

Francisco Ulloa.

Francisco Ulloa.

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La segunda exploración que ordenó Valdivia fue la de Francisco de Ulloa. Perseguía encontrar un paso a través del estrecho de Magallanes para comerciar con España. Ulloa emprende la navegación desde Concepción en el año 1553 con tres bajeles. Uno, gobernado por el propio Ulloa; otro, por Hernán Gallego y el tercero, capitaneado por Cortés Ojea.

Surcan la bahía Corral en los 39° S., la bahía de S. Pedro, en los 40 ° S. y el archipiélago de Chiloé en los 42 ° S. y más al sur, el archipiélago de Chonos en los 45 ° S. La expedición fue marítima porque todo el territorio al sur del rio Bio-bio era escabroso y abrupto, con numerosos volcanes como el Callaqui, el Antuco y el Copahue. A los 44 ° S. las naves se separan, la de Ulloa sigue sola su periplo y las otras dos navegan juntas hasta llegar a la latitud 48 ° S., en donde se separaron. De la nave de Gallego no se volvió a tener noticia, dado, como apunta algún autor, por haber naufragado en el cabo Tres Montes a la altura de la latitud 47 ° S. (Urbina, 2013).

Ulloa llega a la punta de S. Andrés en la latitud 47° S. y alcanza la latitud 51° S., sin embargo, aunque avistaron un canal de entrada al estrecho no fue reconocido por un marinero flamenco que navegó junto a Magallanes. Con gran discordia en la dotación y quizás por precaución de quedarse perdidos y sin víveres entre los distintos canales se zanjó la controversia poniendo proa a la ciudad de Valdivia. Ahí quedaron seis meses de inclemencias y episodios de todo tipo.

Es un ejemplo intemporal de cómo la vida penetra de burlas las empresas más principales de los hombres. Esta es la historia conocida. En los documentos donados por el bibliófilo Hans Peter Kraus se encontró un manuscrito del piloto Hernán Gallego, en donde detalla que encontró el canal para alcanzar el Atlántico y que empleó cuatro días en cruzar el Estrecho. Tiempo habrá para verificar su precisión.

A la muerte de Pedro de Valdivia, el capitán general de Chile, Andrés Hurtado de Mendoza (Cuenca, 1510), en octubre de 1557, comisiona al capitán Juan de Ladrillero (Moguer, Huelva, 1490) para reconocer el estrecho de Magallanes y las regiones más australes de Chile. Obedecía esta expedición a los deseos de la regente del imperio, Dª Juana de Austria (Madrid, 1535), que en mayo de 1555 dicta la siguiente cédula ordenando:

a) Describir las costas y confeccionar cartas náuticas del estrecho de Magallanes e islas adyacentes.

b) Comprobar la riqueza de la tierra y la presencia de metales preciosos.

c) Verificar la existencia de civilizaciones desarrolladas.

d) Demostrar si existían asentamientos de ingleses y holandeses.

Ladrillero fue elegido por su pericia y preparación náutica, pero siempre mostró humildad y templanza, carácter propio de soldado viejo: el sufrimiento siempre barniza las emociones frente a los caprichos de la fortuna. Para la expedición se arman dos embarcaciones con 30 soldados cada una, un bergantín y un pequeño batel para desembarcos y reconocimiento de la línea de costa. La San Luis estaba a las órdenes de Ladrillero y pilotada por Fernando Gallego; la San Sebastián, capitaneada por Francisco Cortés Ojea y, pilotada por Diego Gallego, y un bergantín de nombre San Salvador.

Dieron la vela en Concepción en octubre de 1557. Después de recorrer varios cientos de millas les sorprendió una tormenta que separó las embarcaciones de Cortés y el bergantín de la nave de Ladrillero. Cortés, llegado al Estrecho, regresó a la ciudad de Valdivia. Pero Ladrillero prosiguió en su campaña.

El San Luis, alcanzó un fiordo al que llamó Última Esperanza, de gran belleza natural, ubicado en la región Magallánica y Antártica Chilena, en donde hoy se alza Puerto Natales, en los 51 ° S., a 247 Km. de Punta Arenas. Navegando varios meses por diferentes canales del estrecho alcanzó el martes, 16 de agosto de 1558, el océano Atlántico.

Fue el primer navegante que surcó el Estrecho en ambos sentidos. Tomó posesión de los territorios a la vista del océano Atlántico sobre una punta que llamaron San Gregorio en los 52 ° S. En su periplo se topó con icebergs que eran duros como rocas.

Su vuelta estuvo jalonada por intemperancias: su barco fue lanzado por una turbonada a tierra, la tripulación quedó diseminada y perdida. Eso fue en la latitud 50 ° S. bajo las cumbres nevadas del Estrecho. Con los restos de la embarcación fabricó una jangada con la que alcanzó el Pacífico, aunque otra tempestad lo abarrajó a la costa.

Muchos murieron de hambre, pero Ladrillero sobrevivió. Durante un año y cuatro meses deambuló bajo los Andes, cruzó ríos intratables, ciénagas, pedregales… alimentándose de raíces y plantas y algún animal que cazaba. Muchos lo dieron por desaparecido y así llegó la noticia al rey Felipe II. Alcanzada la ciudad escribió sus observaciones en lo que supuso el primer tratado de hidrología de Chile.