Opinión

La acidia y ¿una buena tía?

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Hay dos declaraciones, en relación al asunto del máster de Cristina Cifuentes, que evidencian el descrédito del periodismo nacional.

El miércoles, Carlos Herrera, a las 8 de la mañana en su editorial: "Lo curioso de este caso es que ella (por Cifuentes) va a tener que demostrar su inocencia, en lugar de quienes le acusan de (sic) demostrar su culpabilidad". [Parece que el señor Herrera ignora o desprecia la cantidad de pruebas palmarias, documentos y testimonios, contra la aún Presidenta de Madrid, que han dado a conocer tanto eldiario.es como El Confidencial].

La mañana del jueves, Albert Rivera en lo de Alsina, en Onda Cero: "No se puede echar a una presidenta autonómica solo por las investigaciones periodísticas". [¿¡Y el Watergate!? No se puede, claro, porque a usted no le interesa]. Y también, "Ahora hay dos verdades, la de Cifuentes y la de un periódico digital". [No se equivoque, señor Rivera, aquí no hay dos verdades: hay una verdad y una mentira (detrás de otra)].

Lo más triste de esta desconfianza, de esta minusvaloración del periodismo, es que, principalmente es culpa de los periodistas. No culpen a los grandes trusts, no elucubren teorías conspiranoicas, ¡culpen a la acidia!, ese "pecado mortal" y moral del periodista del que habla Arcadi Espada en su último libro 'Un Buen Tío'.