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La izquierda se suele llamar a sí misma progresista pero la realidad es que, con los gobiernos del PSOE, con mayor o menor evidencia, solo se ve un avance hacia el desastre.
Con Felipe González se fue consolidando una igualdad de oportunidades con becas de más fácil acceso a la Universidad, en las ciudades más cuidado de los barrios, una idea de igualdad como bien positivo desterrando los linajes familiares como parte de nuestro costumbrismo…pero la corrupción fue conquistando el poder y la economía llegó a un punto donde la Sanidad Pública pagaba a sus proveedores a tres años vista, los negocios empezaron a destruirse y el paro empezó a crecer. Mejoramos con Aznar pero nos montan entre propios y extraños un 11-M y "vuelta la burra al trigo", más corrupción, más gasto público, " más derechos" para quien no trabaja ni se esfuerza, más inmigración para cubrir los trabajos que los señoritos pobres españoles no quieren hacer, y otra vez, un Zapatero agua mansa de la que librarse, nos mete en récord de paro y, lo peor, lo que jamás imaginamos ver: guerracivilismo en las mentes de los honrados españoles que solo desean "libertad sin ira".
Un manso Rajoy equilibra cuentas, pero no cambia nada de los caminos que nos habían llevado a que una crisis internacional se cebara en nuestras maltrechas espaldas y la entrada de la banda Sánchez, con sus fieles ya corrompidos desde casa, se diluye sobre cada institución para empujarla hacia nuestra triste realidad actual.
Ante esto, unos españoles optan por cerrar ojos y oídos y seguir apoyando "la banda del culo roto", otros quieren cambios pero con mucha mesura no tengan que cambiar el colchón, los hay que ven en Vox la única alternativa clara y sin complejos y, otros, que quizá manejen los hilos de todos, nos quieren colar una damita amarilla para jugar al cambio sin mover ficha.
Solo puedo decir, que cuando hay una leucemia aguda no podemos andarnos con medias tintas, o ponemos un tratamiento inicial intensivo o el paciente vivirá menos de tres meses, veremos si se beneficiará de más o menos ciclos o de un trasplante, pero si no destruimos esas células, su progresión llevará a la muerte del paciente.
El socialismo ayudó a mejorar la vida de los trabajadores, sin duda, pero igual que el exceso de quimioterapia puede matar a un paciente, más socialismo solo nos llevará al progreso hacia el abismo.