Pablo Fernández con la camiseta de Mañueco ICAL
La hipocresIA de la izquierda y su bulosfera
La historia de la gestión de la izquierda en España y sus terminales sociales, reflejada en un sanchismo decadente, muestra un patrón de comportamiento farisaico donde el "poder por el poder" justifica el uso de la mentira y la protección del delincuente frente al ciudadano trabajador. Este ejercicio de amoralidad tiene una raíz orgánica y delictiva profunda: es un hecho probado que la corrupción ha infectado sus estructuras desde hace décadas, con ejemplos tan abyectos como el caso Roldán, con el saqueo de los fondos reservados y de los huérfanos de la Guardia Civil. Esta estirpe incluye a secretarios de organización como José María Sala, encarcelado por Filesa, una herencia que hoy resuena en el caso Koldo, que involucra al clan del Peugeot, acompañantes de un "ingenuo" y aupado Sánchez, en una red de mordidas y tramas de puteros mientras los españoles sufrían el confinamiento.
Resulta especialmente deleznable el actual escenario de pactos con los herederos del brazo político del terrorismo de ETA. Esta alianza ha derivado en una humillación sistemática a las víctimas, facilitando la liberación anticipada de asesinos condenados o la concesión de permisos penitenciarios como moneda de cambio política. Mientras se blanquea a quienes no colaboran en el esclarecimiento de crímenes pendientes, se utiliza el aparato del Estado para atacar a periodistas independientes. Esta deriva alcanzó un punto de no retorno con la ley del "sólo sí es sí", que provocó la rebaja de penas a más de 1.200 agresores sexuales y la excarcelación de más de un centenar de violadores. Es el fariseísmo en su máxima expresión: desproteger a la mujer real mientras se persigue al joven varón nacional con una asimetría penal que tritura su presunción de inocencia, a la vez que se pacta una amnistía con golpistas como el fugado Puigdemont para borrar delitos de malversación y sedición por pura necesidad de votos.
La desconexión con la realidad es total en la política de vivienda. Esta izquierda promueve leyes que ofrecen apoyos implícitos a okupas delincuentes, mientras no defiende y penaliza al propietario trabajador con normativas que destruyen la seguridad jurídica. Se criminaliza a quien ahorra mientras se favorece al infractor y se presuntamente maquillan estadísticas para ocultar la criminalidad vinculada a la inmigración.
La culminación de esta hipocresIA tecnológica ocurrió el pasado 23 de febrero. Tras publicar la periodista Rebeca Crespo una foto real de una mujer con niqab en el Metro de Madrid, figuras como Pablo Fernández activaron la verdadera "bulosfera". Utilizaron IA para fabricar un deepfake donde simulaban que la periodista se disfrazaba, buscando su muerte civil mediante una mentira manufacturada. El análisis técnico confirmó con un 99% de certeza que las imágenes eran falsas, con errores groseros como dedos deformados y nombres de estaciones mezclados. Es abyecto que quienes tachan de "fachobulosfera" cualquier crítica sean los mismos que crean contenido sintético para silenciar verdades incómodas sobre la islamización de los barrios o los presuntos abusos de figuras como Errejón, silenciados hasta que fueron insoportables.
Finalmente, para desviar la atención de escándalos como la investigación sobre el ex-DAO de la Policía Nacional por supuesta malversación, el sistema lanza cortinas de humo rescatando documentos del 23-F ya publicados hace tres décadas. El ataque a Crespo demuestra que esta élite prefiere el niqab al periodismo libre, al okupa frente al propietario y al delincuente frente al inocente, siempre bajo el manto de una superioridad moral que sus propios actos desmienten cada día.