Una joven 'therian'.
Los therians
La verdad es que uno se queda más tranquilo sabiendo que el auténtico therian es una persona que se identifica, en un plano psicológico o espiritual, con un animal no humano. Cubren sus rostros con máscaras, se mueven a cuatro patas, saltan o reptan, según la especie en cuestión; eso sí, sin implicar transformación física ni la creencia de poseer un cuerpo distinto, sino una vivencia interna de identidad.
Les digo lo de la tranquilidad porque, entre ser atacado por un jabalí de verdad y uno de pega, la probabilidad de salir airoso del trance tiene mejor pinta. Me llama la atención que, dentro de esta “patología”, aun no se haya dado ningún caso de ave voladora; con lo bonito que sería contemplar el aleteo de un colibrí, en este caso “humano”, suspendido en el aire tratando de alimentarse únicamente de néctar. Ni Burger, ni leches en vinagre. Sin embargo, creo que esta contribución que hacen los therians al reino animal, es tan respetable como puede serlo el intentar llegar a la Luna a base de Red Bull. La cosa exige reflexión.
Para comenzar, el actual ser humano se ha convertido en un simple espectador pasivo del acontecer diario. Algo muy socorrido, pero poco o nada efectivo. Esto nos conduce a una peligrosa sinergia, o sea, el individuo ha perdido capacidad racional y por eso pretende emular al reino animal, que de él salen grandes fieras, unas más que otras, pero que demuestran suficiencia para construir y no destruir.
En el reino animal, el de verdad, hay jerarquías, pero por suerte no clase política. La mayoría de las especies no cautivas se parecen a nuestras mujeres y hombres que, dados de alta en el régimen de autónomos de este país, hacen titánicos esfuerzos para sacar adelante a sus familias. La gran diferencia es que el mundo animal no cotiza, está libre de impuestos y lo de llegar a final de mes les trae al fresco. Eso sí, se lo curran para comer, pero trabajando para uno mismo sin tener que mantener a corruptos y vividores. Les importa un carajo lo de las pensiones del mañana, el paro juvenil, el problema de la vivienda; en fin, temas muy sensibles como para tratarlos con un león en celo en medio de la sabana africana. Allí quería yo ver a Yolanda Díaz y a los líderes sindicales.
En el mundo de los humanos, en España, por ejemplo, solucionar el tema de la vivienda es como alimentar cangrejos de río a base de biberón.
Difícil desempeño. Sin embargo, el mundo animal nos enseña cuán resuelto tienen este dilema. La mayor parte de las aves que conocemos hacen nidos. Aquí en España sucede todo lo contrario por culpa de los políticos y de la mentira cochina continuada. Promesas electoralistas incumplidas y compra de voluntades ajenas son parte del negocio. A lo mejor los therians tienen algo de razón. Solo les falta mimetizarse en pájaros carpinteros para construir viviendas a demanda. Solucionado el problema es cuando la sociedad podría aceptar al therian como animal de compañía. Hay una duda para casos de primeros auxilios: ¿veterinario o médico de familia de la Seguridad Social?
En resumen, los auténticos animales que nacen, viven y se desarrollan en su hábitat natural no necesitan depender del ser humano. Así, sin más. Otra cosa es el Homo sapiens que, en su propia evolución como especie, precisan disfrazarse en vez de mostrarse tal como son, quizás movidos por necesidad de representar un cuerpo animalizado antes que hacerlo como seres humanos ante el fallido modelo social.
Que cada cual se descubra a sí mismo.