Feijóo este lunes en el Comité de Dirección del PP.

Feijóo este lunes en el Comité de Dirección del PP. Europa Press

Alberto, estás despedido

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Corría el año 2010. España amanecía con una portada del diario MARCA, dirigida por Eduardo Inda, que rezaba: "Manolo, estás despedido." Tras el empate del Real Madrid ante el Málaga, el Barcelona se proclamaba campeón de Liga. Aquella portada, icónica y polémica, fue un órdago de un medio poderoso a Florentino Pérez para que cesara a Manuel Pellegrini.

Quince años después, España asitió a una semana política que bien podría inspirar una nueva portada, esta vez dirigida a Alberto Núñez Feijóo. Cuatro acontecimientos recientes deberían hacerle reflexionar seriamente sobre la necesidad de ceder la presidencia de Génova. Si no lo hace pronto, me temo que el manual de resistencia sanchista seguirá vigente durante muchos años más.

Ante un gobierno desgastado —con casos de corrupción, sin mayoría parlamentaria, marcado por la pandemia, por mentiras y por una DANA que ha evidenciado que a Sánchez sólo le preocupa salvar a los suyos—, España necesita una oposición sólida, seria y con vocación de cambio real. Esa alternativa, hoy por hoy, no la representan ni el PP ni Vox.

La semana arrancó con el anuncio de Junts de retirar su apoyo a Sánchez. Un presidente responsable habría convocado elecciones al perder la mayoría que legitima su continuidad. Desde Génova se pidió de nuevo acudir a las urnas —algo coherente con la línea de Feijóo, que exige elecciones desde la noche misma del 23J—. Pero el gallego parece olvidar que su partido gobierna en minoría en casi todas las comunidades, salvo Madrid y Andalucía. En las demás, el poder autonómico del PP depende de acuerdos, más o menos incómodos, con Vox.

Atrás queda aquella bancada popular que ovacionó a Pablo Casado cuando, durante la moción de censura de 2020, le recordó a Santiago Abascal que "no se puede ganar a Sánchez siendo más radical que Sánchez". Feijóo debería recuperar esa lucidez perdida.

La semana continuó con el anuncio de la presidenta de Extremadura, María Guardiola, de convocar elecciones ante la imposibilidad de aprobar los presupuestos. Desde el PP se presentó como ejemplo de responsabilidad. Sin embargo, la Comunidad Valenciana y Aragón, ambas del PP, también prorrogarán sus cuentas sin que nadie exija allí elecciones anticipadas.

Feijóo, además, defendió en 2023 el principio de que "debe gobernar la lista más votada". Un principio que quedó en entredicho cuando la propia Guardiola, tras perder las elecciones, acabó pactando con Vox pese a prometer que "su moral no se lo permitiría". Todos sabemos cómo terminó aquella historia.

El funeral por las víctimas de la DANA fue otra escena elocuente. Ante el clamor de quienes pedían la dimisión del presidente valenciano Carlos Mazón, Feijóo permaneció impasible. ¿Cuántas veces más deberán hablar las víctimas para que el líder de la oposición actúe con la misma contundencia que exige al Gobierno central?

El último episodio de esa semana llegó en el Senado, convertido en cuartel general del PP desde que recuperó la mayoría absoluta. La comisión de investigación contra Sánchez se transformó en un espectáculo indigno. Si el interrogatorio al presidente del Gobierno fue supervisado o diseñado por quien aspira a sucederle, la conclusión es clara: Feijóo, estás despedido.

España necesita una alternativa real frente a un gobierno agotado, pero esa alternativa hoy no existe. Los que no creemos ya en las mentiras de Sánchez seguimos huérfanos de referente político. No todo vale para echar al presidente.

Señor Feijóo, con la oposición que usted está ejerciendo, lamento decirle que no será presidente de este país.