Rufián durante el acto en la sala Galileo Galilei de este miércoles

Rufián durante el acto en la sala Galileo Galilei de este miércoles Europa Press

Una oportunidad perdida para la izquierda

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Vivimos una época muy convulsa en lo que a política se refiere, y no ya por los escándalos que nos asolan día tras día y que se atropellan entre ellos mismos informativamente hablando.

Desde hace años, y a raíz de la entrada de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos o Vox hemos vivido una auténtica revolución política. Partidos que con sus programas y acciones ilusionaron a miles de españoles y atormentaron a los partidos que conformaban el bipartidismo.

Teníamos una izquierda con ideas claras, y no me refiero al PSOE, ese las tenía claras en otros sentidos, me refiero a Izquierda Unida. Partido de izquierdas sin sorpresas y garante de la democracia española. Podías ser o no de Izquierdas, pero en todo caso, la mayoría de los votantes respetaba a ese partido y a sus líderes.

IU vio la oportunidad de unirse a la gran revolución de la nueva izquierda, seguramente ante el miedo a difuminarse y perderse definitivamente. Priorizaron su necesidad de no perderse en el mundo político, y seguir existiendo, aunque eso hubiese costado la pérdida de identidad. No les salió mal, o si, depende de quién lo mire. Llegaron a tener hasta el Ministerio de Consumo, un logro sin duda, pero perdieron los españoles, que sin verlas venir, perdieron una izquierda demócrata por una izquierda radical y de palabrería.

Ahora nuestra izquierda es de todes, de reemplazos, de feministas radicales, y de a ver quién parece más de izquierdas pero tiene el chalet más grande. El autónomo le da igual ser autónomo o autónome, quiere poder vivir dignamente.

Los últimos resultados electorales en las autonómicas parecen expresar el hartazgo de los votantes con nuestros representantes políticos y la forma de expresarlo es el auge de Vox. ¿Qué otras opciones hay? Hay otras alternativas, Alvise Pérez o Iustitia Europa, pero sin duda les queda algo de recorrido. Si tuviéramos un CIS sin vitrocerámica ni sartén, veríamos que votantes del PSOE y Podemos votaron a Vox en las autonómicas

Vemos como la nueva izquierda intenta reorganizarse con más o menos éxito, pregúntenles a Rufián, que también anda por ahí poniendo de su parte. En todas las opciones e ideas de alianzas, sigue faltando una izquierda clásica, demócrata y no radical. Falta una Izquierda Unida valiente, que se desmarque de esa ola, y presente un líder comprometido con la democracia y el pueblo, que luche por esos votantes que antes siendo de izquierdas votaban al PSOE y ahora no tienen elección y se deje de radicalismos extremos y permítanme la expresión muy malagueña... se dejen de chalauras.

España se ha quedado sin una izquierda real, tan necesaria en el escenario político aunque no ocupe cargos, una izquierda con cordura.

En fin, como ciudadanos de a pie, seguimos expectantes a ver que escándalo sale esta tarde, mañana y pasado y el otro, mientras España se autodestruye desde dentro por el afán de sillón de unos pocos... o poques.