Una persona colocando una baliza.
Caerse del guindo V16
Teniendo en cuenta cómo está últimamente el país, es de sumo agradecer que la Administración haya tenido a bien hacer más segura la vida en España con la modificación del decreto sobre las balizas V16 que se activa este año que viene.
Con tanto español que no acaba de caerse del guindo, lo único que me preocupa algo es el parecido con el nombre de las antiguas V5 alemanas, por eso de que éstas también pueden estallarnos en la cara, como aquellas.
Cuando se vaya la gente de picnic al campo y se haga la noche, qué menos que poner alrededor del campamento "esas luces tan bonitas" a las que nos está obligando la Administración, y, ¡seguro que sí!, aquí va aparecer todo el personal de seguridad para ver qué desastre está pasando, y no como en la corrupción, el covid, el volcán, la dana o el apagón… ¡Qué bonito…! Seguro que aparece hasta Torrente, al menos como asesor.
Pero claro, con la legislación en la mano, ricos nos vamos a hacer a base de multas, pues en esta España hasta la muerte cobra impuestos hasta el límite de tener que renunciar a las herencias… o suprimirlas, que hay quien va por ahí…
Si uno tiene paciencia, es un "poema" la introducción al cambio normativo: se les olvida que "eso" nuevo que quieren, ya lo traen hasta los teléfonos inteligentes menos inteligentes, y, además, sin fecha de caducidad, como parece que quieren hacer con estos trastos.
Ese "nivel de protección extra al ciudadano" lo veo muy bien en un joven conocido que llevaba 9 años pidiendo una bomba de insulina, al que le han tenido que cortar un dedo del pie y lo han dejado en silla de ruedas o muletas para el resto, frente a un inmigrante al que, en un mes, se la han proporcionado: todo muy estilo "woke", sí, evitar los conflictos superficiales y olvidar los problemas reales bajo la alfombra.
"Si los tontos volaran, taparían el sol", se decía. En España ya no veríamos ni una estrella. Porque aquí se da por hecho que lo más incompetente y lo más corrupto sigue ganando terreno, y mucha gente, como si nada, sigue tragándose todo lo que nos imponen sin siquiera hacer ruido. Y el que se atreve a señalarlo, el que dice que el rey está desnudo, ese es el "antipolítica", el que debe ser silenciado. Porque claro, ellos no insultan, no: quienes denunciamos, somos nosotros, los que pedimos algo de coherencia.
Mientras tanto, los que nos gobiernan siguen sin mover un dedo por cambiar lo que hace falta. Hay quienes no valdrían ni para picar piedra en el campo, y, en su momento, se decidieron por la política. Quizás sea bueno que vuelvan a "picar piedra", lo menos metafóricamente hablando posible.
Lo que está claro es que esto no tiene sentido. La gente ya no puede seguir siendo el toro manso que se deja llevar sin preguntarse por qué le están picando. El verdadero héroe no es el que se viste de capa, no es el que llega a salvarnos con grandes discursos, sino el que empieza a ver las cosas como son, el que está dispuesto a cuestionar un sistema que lleva años mintiendo y perjudicando a todos.
Hay que despertar de ese sueño amodorrado que hemos confundido con lo que creíamos una realidad idílica: la sociedad civil, la "buena gente de verdad", esa que no usa excusas para ser inmoral, o forrarse, o simplemente ser un correveidile o un inepto en su puesto, tiene que defenderse de este Matrix al que los políticos nos han ido llevando. Roja o azul, no hay elección: nos va la vida en ello, y, a algunos, ya se les ha ido.
Hago un alegato a todos los que aún defendemos el sentido común frente a personajes como los de "El traje nuevo del emperador", que ya son multitud.
Existen medios, existe gente, existen ganas, y, sobre todo, es imposible aguantar más una situación que llega a ser esperpéntica más allá del propio esperpento.
Informarse, leer, y, habiendo elegido, actuar.
Es todo lo que pido al que lea este alegato civil de autodefensa, sí.