Evelyn en su salón de belleza y estética.

Evelyn en su salón de belleza y estética. E.E

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Evelyn, hondureña con más de 20 años viviendo en Zaragoza: "A veces no me toman en serio por ser extranjera"

La esteticien traspasa su negocio a un local más grande en la calle José Moncasi.

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Zaragoza
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Evelyn Xiomara tenía 25 años cuando dejó Honduras para empezar una nueva vida en España.

Su idea inicial era marcharse a Estados Unidos, pero hubo un cambio de planes y lleva ya 20 años en Zaragoza.

Trabaja en el sector de la peluquería y la estética, y ahora prepara un nuevo paso en su trayectoria, pues traspasa su salón de belleza a un local más grande, en la calle José Moncasi, muy cerca de la Estación Goya.

"Yo venía por tres años", recuerda, pero el plan terminó alargándose. En Zaragoza encontró trabajo, formó una familia y, con el tiempo, decidió poner en marcha su propio negocio.

Su historia profesional había comenzado mucho antes de cruzar el Atlántico. En Honduras trabajaba en una cooperativa de ahorro y crédito, pero también se formaba en peluquería junto a sus tías, que ya se dedicaban a ese oficio. "Saqué mi bachillerato, digamos, en la peluquería de mis tías, trabajando y estudiando", explica.

Evelyn Xiomara, en su salón.

Evelyn Xiomara, en su salón. E.E

Aunque su primera idea era emigrar a Estados Unidos, escuchar a una mujer que tenía una agencia de viajes y hablaba de España despertó su curiosidad. Llegó la oportunidad de viajar a Zaragoza, donde otras mujeres la recibieron y le ayudaron a orientarse durante sus primeros días.

Aterrizó el 31 de diciembre y apenas unos días después ya tenía trabajo. Comenzó a trabajar en una peluquería de la calle La Paz, donde permaneció alrededor de siete años.

Recuerda aquella etapa con cariño y agradece el trato de la familia con la que trabajó. Antes de consolidarse profesionalmente, trabajó en otras áreas: "Al principio me dediqué a la limpieza, al cuidado de abuelos, de todo un poco", resume.

Levantar su propio negocio

El siguiente capítulo comenzó en 2023, cuando abrió su propia peluquería. Desde entonces trabaja por cuenta propia y ofrece servicios de peluquería y estética, entre ellos manicura, pedicura, masajes, limpiezas faciales y maderoterapia.

Ahora prepara un local más grande con el que espera ampliar su negocio.

Su intención es abrirlo a finales de octubre, aunque todavía está acondicionando el espacio. Un paso importante para quien ha construido su carrera a base de trabajo y constancia.

Su hermano es una de las personas fundamentales en esta aventura. "Tengo el apoyo de mi hermano, que es mi mano derecha, que está en Zaragoza y siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado", señala. También prevé incorporar a una trabajadora.

Evelyn conoce bien la vida del emprendimiento: gastos, facturas y la incertidumbre de mantener un negocio. "Eres autónoma, eres empresaria, pero rica no te vas a hacer de la noche a la mañana. Eso requiere mucho esfuerzo, mucha constancia, disciplina", afirma.

Su objetivo es más práctico: vivir de su profesión y tener la independencia de trabajar para sí misma, pues "no gana mucho, pero lo suficiente para vivir y pagar los gastos. Además considera que tener tu propio negocio y trabajar para ti misma "es más relajante y satisfactorio".

No todo ha sido fácil. Asegura que no ha conseguido ayudas para su negocio porque no cumplía los requisitos de una convocatoria a la que intentó acceder.

Además, en el sector de la estética y peluquería como en muchos otros es difícil encontrar personal.

Señala que la búsqueda de personal es difícil porque "la gente últimamente no quiere trabajar y más si eres extranjera, pues no te toman en serio".

Zaragoza, una ciudad en la que se siente en casa

A pesar de las dificultades, Evelyn guarda un buen recuerdo de su llegada. Aunque pasó brevemente por Madrid, fue en Zaragoza donde se sintió acogida. "Aquí en Zaragoza estoy como en mi casa", se sincera.

Hoy se mueve por el barrio y encuentra caras conocidas.

Dice que muchas personas la conocen y le tienen cariño, algo que valora después de tantos años lejos de su país de origen.

También mantiene una actitud abierta hacia otras personas migrantes, pues la comunidad latina en la capital aragonesa es muy grande. "Intento ayudar en lo que puedo a gente que recién llega", explica.

Veinte años después de aquella decisión que tomó casi por casualidad, Evelyn sigue ligada a la profesión que aprendió junto a sus tías.