Iglesia Patrimonio de la Humanidad en Tobed.

Iglesia Patrimonio de la Humanidad en Tobed.

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El desconocido pueblo español con una iglesia Patrimonio de la Humanidad: una joya del siglo XIV

La iglesia de la Virgen de Tobed es considerada uno de los diez monumentos más importantes del mudéjar aragonés.

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Zaragoza
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Cuando voy a hablar de un pequeño pueblo desconocido, no sé muy bien porqué me viene a la memoria el comienzo del Quijote: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".

Tal vez porque la imagen es de un rincón desconocido del rural español. Sea como fuere hoy hablamos de un pueblo aragonés: Tobed.

La localidad esconde una auténtica joya mudéjar de siglo XIV. En el 2001, la UNESCO declaró al mudéjar aragonés Patrimonio de la Humanidad, y la iglesia de Santa María de este pequeño pueblo es un claro ejemplo.

El pueblo zaragozano apenas cuenta con 300 habitantes. No se encuentra en ninguno de los listados de los pueblos más bonitos de España, pero tiene su encanto particular.

Una de las curiosidades por las que a lo mejor sí que has oído hablar de él es por su patrón. Las fiestas del pueblo son en torno al 14 de febrero, San Valentín.

Vista de Tobed.

Vista de Tobed. Turismo de Aragón

Hace unos años, la Guía Repsol (que aparte de dar soles y soletes a bares y restaurantes hace reportajes) escribió sobre el pueblo y su patrón.

"Como santo martirizado se empezaron a adorar sus restos, los cuales acabaron repartidos por gran parte de Europa. Se asegura que hay partes de San Valentín en Roma, Praga, Dublín, Madrid, (...) y en Tobed. Unas reliquias que se conservan actualmente en el Museo Parroquial", explica la guía gastronómica.

Procesión de San Valentín en Tobed.

Procesión de San Valentín en Tobed. DPZ

El reportaje sobre Tobed profundiza en la relación del Santo del amor con la localidad, describe también la majestuosidad de la iglesia de Santa María, y como no podía ser de otra manera, da a conocer un dulce de la localidad: roscones gigantes hechos en horno de leña.

No obstante, hoy no venimos hablar de gastronomía sino de arte. La iglesia de la Virgen de Tobed es uno de los mejores ejemplos de iglesia-fortaleza del mudéjar aragonés, junto a San Félix de Torralba de Ribota, y forma parte del conjunto monumental mudéjar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001.

Santa María de Tobed

El pequeño pueblo tiene sus curiosidades, como la reliquia de San Valentín o el dulce típico de la fiesta, pero si por algo merece una visita es por la iglesia de Santa María.

La construcción de esta joya mudéjar se llevó a cabo en dos etapas: la primera en 1356 y la segunda hacia 1400.

Retablo de la iglesia de Tobed.

Retablo de la iglesia de Tobed. Turismo de Aragón

Es una iglesia de nave única con capillas laterales y cubierta con bóveda de cañón apuntado. La cabecera es recta, abierta por tres capillas.

En el interior posee una espléndida ornamentación mudéjar y se atribuye al arquitecto del Papa Benedicto XIII (el Papa Luna), Mahoma Rami, que posiblemente dirigiera las obras de construcción.

"Es una decoración especialmente rica en pinturas, yeserías que fueron fruto del mecenazgo de la Orden del Santo Sepulcro, que en este lugar tenía una encomienda, y del papa Benedicto XIII", se explica en la página oficial del Patrimonio de la Humanidad en Aragón.

Lo que más sorprende es la riqueza y colorido de sus detalles: paredes y techos están cubiertos de pinturas, yeserías y motivos decorativos que mezclan influencias cristianas e islámicas.

En la zona del altar, por ejemplo, predominan los dibujos geométricos, muy característicos del arte islámico, mientras que en otras partes aparecen formas vegetales delicadas, casi como encajes en yeso.

Uno de los rincones más bonitos es la capilla de la Virgen, decorada con azulejos de colores vivos: azules, verdes y amarillos, que se hicieron en Muel en el siglo XVI.

El altar mayor, de estilo barroco, guarda además un tesoro muy especial: una imagen de la Virgen con el Niño, donada en el año 1400 por el rey Martín I de Aragón, quien a su vez la había recibido del rey de Francia.

Nada mal para una iglesia de un pequeño pueblo zaragozano. Que, por cierto, el pasado 3 de abril cumplió 960 años.

Tanta es la belleza y tanta la historia que cierra entre sus muros que se realizan visitas guiadas. En este enlace encontrarás más información, si al final he conseguido generarte el gusanillo de ir a conocer una joya aragonesa en un pequeño rincón de Zaragoza.