Luis y María Pilar.

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Luis y María Pilar dicen adiós a una histórica panadería en un pueblo de Zaragoza: "De toda la vida solo quedamos nosotros"

Los panaderos se jubilan y buscan un relevo para el negocio, La Boutique del Pan, ubicado en la localidad de Calatorao.

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Zaragoza
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Desde hace más de medio siglo, el pan recién horneado, las pastas y dulces artesanales y el aroma a hogar de La Boutique del Pan han acompañado a los vecinos de Calatorao, un pueblo de Zaragoza con casi 3.000 personas.

La panadería de la calle Nertóbriga es uno de los emblemas del municipio, pero ahora, sus propietarios, Luis Diez y María Pilar Polo, se jubilan, y buscan un relevo para mantener vivo su legado y seguir endulzando a sus clientes.

Así pues, el matrimonio ha puesto en traspaso el negocio, pues Luis cumple la edad de su jubilación, y aunque a María Pilar todavía le queda algún año, han decidido dar un paso al lado y llevar una vida más tranquila.

Ella se hizo cargo de la panadería hace 27 años, al coger el testigo de sus padres. Luis, que no sabía nada del oficio, aprendió y se unió a la tradición familiar.

Sin embargo, el origen de La Boutique del Pan se remonta todavía a anteriores generaciones, ya que su padre, cuando era pequeño, empezó a trabajar con los tíos de María Pilar hasta que fue suya. “Es una panadería con mucha solera”, defiende la dueña, que pierde la cuenta de los años que lleva abierta.

El negocio no solo sigue en pie sirviendo al pueblo, sino que lo hace, además, manteniendo su esencia. María Pilar y Luis han seguido haciendo las recetas que heredaron. “Hemos renovado alguna, hemos hecho alguna cosa más, pero hemos seguido con las recetas, que eran de mis padres y de mi abuela. Algunas, incluso de clientas que acudían al horno y, dada su amistad, las compartían”.

Nueva etapa

El matrimonio no ha tenido descendencia, por lo que el legado, en caso de hacerlo, continuará en manos de otra familia, que es lo que esperan. “Lo hemos puesto en traspaso a ver si alguien quiere cogerlo. En el pueblo se pierde porque panaderos, panaderos, de los de toda la vida, solo estamos nosotros”, defiende María Pilar.

No obstante, han anunciado su despedida con tiempo para encontrar interesados, ya que la jubilación de Luis será a lo largo del año 2026, sin una fecha concreta. Por supuesto, ambos ofrecen su ayuda para enseñarles todo lo que saben a los siguientes.

Por ahora, la panadería sigue en pleno funcionamiento y mantiene una importante y fiel cartera de clientes. “Aún tengo clientes que eran de mis padres, vinieron a mí y no se han ido, que les ha gustado el trato que le hemos dado y han seguido. La gente es un encanto, no se quejan por nada, es lo mejor de este trabajo”, asegura María Pilar, a quien le da mucha pena decir adiós a la que ha sido su vida.

“Me va a costar mucho, porque soy activa y me gusta el trato con la gente, muchos son mayores y los conozco desde cría”, lamenta la dueña, que reflexiona sobre que esa cercanía se pierde en las grandes superficies. Una que Calatorao seguro que echará en falta con su marcha.